domingo, 2 de abril de 2017

Crítica de "Contra la pared" (Fatih Akin, 2004) y "Rocky Balboa" (Sylvester Stallone, 2006)


by King Piltrafilla (@KingPiltrafilla)




Es esta ni más ni menos que una película de personas, de sentimientos, una historia de esas que cuentan el día a día de gente –no diré normal y corriente- real, no de héroes ficticios. La cinta se llama Contra la pared, el director es un tal Fatih Akin, y en ella se cuenta la historia de Cahit, un tipo atormentado con tendencia al alcoholismo y la autodestrucción, que conoce en un centro psiquiátrico a una joven turco-alemana que ha intentado suicidarse como medio para huir de su familia, una opresiva y religiosa familia musulmana tradicional. La chica –llamada Sibel- le pide que se case con ella para así poder escapar del control de su hermano y su padre. Él –que al parecer también ha querido matarse, aunque lo niega- acepta a regañadientes tan poco usual propuesta, quizás influenciado por las palabras del psiquiatra que lo ha tratado: “Si quiere acabar con su vida, hágalo, pero no necesita morir para conseguirlo”. Pero estos juegos acostumbran a ser peligrosos, llevan asociado un precio emocional que no siempre es fácil de pagar.


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Amiguitos, esta peli que vi hace ya unos años, y ni por asomo tenía pensado haberla visto pues no entraba en mis previsiones. Os hablo de Rocky Balboa. Treinta años después de la primera de la serie –poca broma con ello, piltrafillas, en 1976 se llevó el Oscar al mejor director y a la mejor película desbancando a todo un Taxi Driver-, Sylvester Stallone actualiza el personaje que él mismo creó y que le dio fama y dinero, el de Robert Rocky Balboa, un boxeador de Philadelphia. Así es, con más de 60 años y la cara desfigurada por el bótox, Stallone pone el –supongo- punto final a la carrera del púgil que en la actualidad vive del recuerdo de éxitos pasados, regentando un restaurante en el que cuenta anécdotas a los clientes. Y yo me pregunto, ¿es Rocky el alter ego de Stallone? No olvidéis que Sylvester –junto a Bruce Willis- fue socio fundador de la cadena de restaurantes Planet Hollywood (regenta restaurante y vive de éxitos pasados).

En fin, que la película –algo lenta pero no tan infumable como yo había imaginado- es un canto a la lucha por la dignidad humana, a no darse por vencido con la edad y a arriesgar por lo que uno cree. Lo dicho, que Sylvester ha ido al psicoanalista y la terapia ha sido esta; después de todos sus éxitos y películas, ¿por qué le recuerda el público? Sin duda alguna, por Rocky y Rambo. Y en esas estamos, a punto de entrar en la edad de jubilación, Stallone se calza los guantes y se ata la cinta en la frente para rodar esta Rocky Balboa y la más reciente John Rambo, que también ha aparecido ya en este espacio. El resultado de la primera no es que sea para tirar cohetes, pero ha sido decente.

Por cierto, recuerdo haber leído que quizás se hiciera también una actualización del personaje de guía montañés de Máximo Riesgo. Ojalá el actor hubiese hecho lo mismo con su menos exitoso Cobra. No sé, la película podría tratar de algún asesinato en el geriátrico en el que Cobra malvive y de cómo el antiguo defensor de la ley investiga el crimen mientras lucha contra la artritis, la presbicia y el reuma.


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