miércoles, 12 de abril de 2017

Janis Joplin - In Concert (1972): Crítica review


por Alberto Iniesta (@A_Maqueda_8)
del blog Discos




Más que ser ella diferente, quizá fue el mundo el raro y el que no estaba preparado para alguien del talento y la magia que desprendía. Ella misma se autodefinía como “inadaptada social. Leía, pintaba, pensaba, no odiaba a los negros”. Un caso más de tantos que nacieron en una época donde la sociedad no les comprendía, no les entendía, y lo que es peor, tampoco se esforzaba por hacerlo.



Como muchos genios de su generación, se sentía más cómoda expresándose cantando que hablando, y es gracias a esas canciones que le dio tiempo a grabar en apenas 27 años por lo que nunca será olvidada. En lo personal, es junto a Robert Plant, mi voz favorita del rock. Desde un punto de vista más objetivo, su legado es incalculable, desde su influencia mostrando el camino para las mujeres en el rock como por esa voz que, por momentos, no parecía salir de una garganta humana. Y sorprende mucho que, al hablar de la obra de Janis, este concierto no tenga un papel más principal. Si lo has escuchado, entenderás por qué. Y si eres de los que se les para el mundo cuando oyen esa voz y todavía no has escuchado esta joya, lo tuyo podría ser de cárcel. Total, hay un montón de gente encerrada mucho menos… Pero bueno, vamos a por el plástico, que esto promete. Pónganse cómodos (o no…).




Antes de que la aguja comience su mágico ritual y se haga el rock, conviene repasar un par de detalles. Este disco salió año y medio después de su muerte, y la verdad es que es un homenaje inmejorable. Y mientras que el primer LP recoge momentos de Janis en aquel maravilloso grupo llamado Big Brother And The Holding Company, el segundo refleja su etapa en solitario con la Full Tilt Boogie Band, también conocidos como la Kozmic Blues Band, ejerciendo de E Street Band. Hora de dejar de hablar de bandas y centrarnos en la música.




El explosivo comienzo con Down On Me es tan solo un aperitivo de todo lo que vendrá después, y eso dice mucho del excelente material que hay en el álbum. Como otras tantas que irán sonando, la simpleza lírica gana enteros con esa voz, que la convierte en una canción incluso agresiva. Es increíble la manera en que Janis juega con los susurros en All Is Loneliness, donde su voz se adueña rápidamente de todo. Piece Of My Heart cierra de manera inmejorable esa primera cara, incluso mejorando a la original de estudio incluida en ese maravilloso disco llamado Cheap Trills. La historia triste de Flower In The Sun, escrita por el guitarrista de la banda Sam Andrew, cuenta un relato donde “nuestra aventura solo es historia, lo es”. La excelente Ego Rock cierra el primer disco de una manera inmejorable. Buena muestra de la gran banda que fueron los Big Brother And The Holding Company.




El segundo LP tiene momentos memorables. Como esa Kozmic Blues, uno de los puntales de su primer trabajo en solitario, y que aquí en directo crece y adquiere otra dimensión enorme. Move Over, que acabaría en su tristemente disco póstumo Pearl, suena deliciosa, con esos versos finales que a ponen una gallina en la piel de cualquiera: “ya no puedo más, mi amor, y no, no tengo intención de hacerlo. Ya estoy cansada de estar colgada del final de una cuerda. Esperas que luche como una puta mula”. Y la última cara son las tres joyas enormes sin desperdicio. De más de siete minutos cada una, son la prueba de más peso a la hora de decidirse entre Janis en estudio o Janis en directo. Especialmente es increíble esa versión del blues Ball And Chain prolongada hasta los ocho minutos donde no sobra nada. Un disco para disfrutarlo y que, 45 años después, suena cada vez mejor. Por el rock and roll. Por Janis, Lennon, Allman, Hendrix, Bolan, Bonham, Brian y Moon.

All Is Loneliness


Kozmic Blues


Ball And Chain


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