por Jv. Hell (@TiemposHeavys)
En verdad, no consiguió calarme el sonido In Flames de aquellos primeros discos The jester race o Whoracle, ni siquiera el aclamado Clayman posiblemente por las voces guturales. El caso es que mucho, mucho tiempo después, de la mano de su décimo plástico Sounds of a playground fading justo cuando la banda se quedaba huérfana de miembros fundadores, Jesper su creador dejaba la formación, caigo rendido y quedo completamente atrapado. Entiendo que por entonces su sonido cambia, gira en torno a la idea de alcanzar a una mayor horquilla de público, el caso es que desde entonces soy un adicto al sonido In Flames, consiguiendo además que escuche más a menudo death metal melódico, etiqueta o estilo de la que los considero líderes indiscutibles.

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