
Existía la inevitable incertidumbre o expectativa por saber hacia dónde dispararía Rosalía tras el éxito de Motomami (2022). Sin embargo, lo que no estaba en los planes de absolutamente nadie era que la española corriera tanto el cerco como ha hecho en su más reciente Lux, todo un atrevimiento por parte de una artista que claramente desea no estancarse en un determinado sonido. Y es que la vocalista ha dado muestras de su capacidad para construir virales, ahí tienes 'Con altura', 'Saoko' o 'Despechá' como claros ejemplos. No obstante, lejos de quedarse allí, ha decidido desafiar a su público con un álbum centrado principalmente en instrumentos de cuerda con un fuerte componente sinfónico que se ve complementado por elementos electrónicos y esas interpretaciones aflamencadas que, a estas alturas, lucen como marca de la casa. El resultado es un trabajo que. efectivamente, corre el riesgo de sonar pedante o forzado (de hecho, por momentos se encuentra al límite), pero donde Rosalía logra salir bien parada gracias a la cercanía de sus mensajes, además de una que otra incorporación pop dispuesta a alivianar el álbum.

















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