
Nuevo álbum de estas leyendas noruegas. Dueños de una carrera tan camaleónica como prolífica, Ulver han hecho de su obra una oda a la constante transformación y en dicho sentido, si hubiese que mencionar tres hitos dentro de la extensa discografía de la banda habría que detenerse en el fundacional Bergtatt (1994), que en plenos noventas les mostraba desarrollando un black metal atmosférico con elementos folk, luego en la aventura electrónica triphopera de Perdition city (2000) y finalmente en los acercamientos al synth pop esbozados en The assassination of Julius Caesar (2017). A este 2026 llegan, sin embargo, con una pérdida importante a cuestas. La muerte en 2024 del tecladista Tore Ylwizaker se ha dejado sentir en el sonido de la banda, la cual queda ahora conformada como trío y con Kristoffer Rygg como único miembro histórico del proyecto. El resultado es un trabajo instrumental que durante cuarenta minutos oscila entre momentos oscuros y reflexivos sumado a otros en donde se insinúan pasajes de mayor dinámica, generando así un continuo bastante equilibrado con uno que otro momento particularmente alto.














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