Es sabido: Bryan Adams consiguió el éxito masivo con su álbum Reckless de 1984. Tardó tres años en componer y grabar la continuación, Into the fire, producido por él en su propia casa. No logró el mismo nivel de ventas que el anterior. Eso y, supongamos, cierta intención de cambiar el ritmo de su carrera o la orientación musical, una crisis de confianza, de avaricia bien entendida, ¿quién sabe?, le llevó a colaborar con uno de los productores hiperventas del momento: Robert John "Mutt" Lange. De paso, su colega de armas, su mano derecha compositiva, Jim Vallance, caía en este proceso, quedando en mínima su aportación al álbum, aunque conservó a varios músicos (Keith Scott, Mickey Curry). Y Bryan Adams volvió a ser número uno y alcanzar las ventas y la popularidad de 1984.













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