
Se suceden los días y las noches y en un momento dado y sin darnos cuenta resulta que Converge cargan con más de treinta años de carrera e historia. En todo este tiempo los estadounidenses se han mantenido firmes en el desarrollo de un hardcore violento que encontró picos de agresividad en aquel ya icónico Jane Doe (2001), donde supieron correr un tanto sus límites asociándose directamente con el llamado metalcore, y bueno, desde entonces han sostenido con fuerza su bandera incluso dándose permiso durante esta última década para explorar un tanto fuera de la caja. Para muestras de lo dicho están sus dos álbumes más recientes, aquel rabioso y caótico The dusk in us (2017) o la aventura atmosférica junto a la siempre notable Chelsea Wolfe en el excelente Bloodmoon: I (2021), en ambos trabajos pudimos oír a una banda tanteando terreno con texturas algo más lánguidas y espesas, marcando claras diferencias con aquel All we love we leave behind (2012), disco que fue hardcore puro y duro. El caso es que de toda esta experiencia, de todas estas idas y vueltas Converge parecen haber obtenido aprendizajes los cuales han plasmado en este Love is not enough, abordando acá las distintas aristas que la banda es capaz hoy de alcanzar durante treinta concisos minutos marcados por un sonido directo y violento pero que sabe salir a tomar aire mediante pasajes algo más espesos, esto en un álbum que se plantea y funciona como un verdadero puñetazo al cerebro de comienzo a fin.





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