by King Piltrafilla (@KingPiltrafilla)

Carmina y amén no es otra cosa que la secuela de Carmina o revienta –comentada aquí- dirigida por Paco León y protagonizada de nuevo por media familia, entre primos, hermanos y –cómo no- su madre. Lo que la película nos cuenta esta vez es cómo Carmina oculta la repentina defunción de su marido con el fin de acceder así a la paga doble que en solo dos días está a punto de cobrar. Ese es el leit motiv de un argumento en el que se mezclan diversas situaciones cotidianas con personajes como la vecina depresiva que tiene un hijo deficiente o la liberal masajista catalana. Amiguitos, mi impresión es que, pasada la sorpresa que supuso la opera prima de León, quizás uno espera la misma frescura de esta –podemos decir- segunda entrega, que no llega al espectador de manera inmediata. Pero creo que es un error buscar en esta segunda parte las mismas sensaciones que nos provocó encontrarnos en pantalla con ese personaje -¿qué es real y qué ficción?- llamado Carmina Barrios. Dejando de lado eso, podemos despojarnos de ideas preconcebidas y afrontar el disfrute de la obra. En ese sentido, la película va entrándonos poco a poco, pero cuando te ha envuelto la historia, te ves metido de nuevo en un pedacito de vida real con cierto toque de Berlanga y de neorrealismo italiano.


















