viernes, 21 de abril de 2017

Fleetwood Mac - Tango In The Night (1987): Crítica review


por Edy Fernandes (@edylefer)
del blog Soonatas




Fleetwood Mac es una banda que se formó en Londres en 1967. Diez años después, un 4 de febrero de 1977, publicó su gran álbum Rumours, flechando a toda una generación con su maravillosa música; pero fue en 1987 que nos conquistó a mis contemporáneos con la envolvente energía de Tango in the Night. Parece que los años que terminan en siete marcaron los momentos más importantes de esta agrupación, es como si su destino estuviera escrito con ese número, alcanzando en esos puntos sus cúspides.

Justo ahora se están cumpliendo 30 años de ese primer encuentro con el décimo cuarto álbum de estudio de la banda Fleetwood Mac, y ahora iniciaremos un maravilloso viaje para recorrer por tan magnifica experiencia melódica. El disco abre con “Big Love”, una canción fabulosa, poderosa, me sorprendió gratamente. Es una pieza personal de Lindsey Buckingham, este guitarrista californiano había trabajado en esta composición para una producción que pensaba lanzar como solista, sin embargo decidió incluirla en Tango in the Night. Es una canción sensual, tiene el ritmo del galope de un caballo, posiblemente como símbolo de poder sexual. La batería de Mick Fleetwood marca ese tiempo que se va elevando al final, hasta acabar.




“Seven Wonders”, una bella balada interpretada por Stevie Nicks, esa voz que corta como hojilla el delgado papel. La batería juega un rol fundamental en esta pieza, va colocando la pauta suave, parece algodón melódico. Para algunos críticos es una de las más hermosas canciones de amor compuestas por la banda, posiblemente pasa por la magia que combina el teclado de Christine McVie con la guitarra de Buckingham, así como por una cautivadora lírica: “So long ago, certain time, certain place you touched my hand. All the way, all the way down to Emmiline. But if our paths never cross; well you know I’m sorry but if I live to see the seven wonders, I’ll make a path to the rainbow’s end, I’ll never live to match the beauty again. (Hace mucho tiempo, en un cierto tiempo, en un cierto lugar tú tocaste mi mano. Durante todo el camino, durante todo el camino a Emmiline. Pero sí nuestros caminos nunca se cruzan, bueno, tú sabes que lo siento pero sí vivo para ver las siete maravillas, haré un camino al final del arco iris, nunca volveré a vivir para comprobar esa belleza de nuevo)”.

“Everywhere” es el tercer track del álbum, junto con las dos anteriores forman parte de los cuatro sencillos más destacados del disco. Recuerdo haberla escuchado en la radio en una de esas noches en la cual me acostaba con el equipo de sonido sintonizando la 1090 Stereo, la verdad no le había prestado mayor atención, hasta que llegó este cassette a mis manos. La canción suena transparente, es el brillo de cristales, la voz y teclado de la británica Christine McVie nos desliza por un paisaje surrealista que se va dibujando sobre el lienzo, mientras que Buckingham hace de la guitarra un gran pincel que le da profundidad al cuadro. Al final puedes ver aquella imagen que puedes ser tú en el medio de un sueño del cual no quieres despertar.




Seguidamente suena “Caroline” con sonidos traídos de la música del Medio Oriente, la percusión recuerda por instantes “Big Love”, pero rápidamente hace los cambios para darle su propia personalidad. Lindsey es el responsable de llevar la voz principal, además de sumar todo su talento con la guitarra. Es una pieza interesante que incluye esos ritmos árabes muy utilizados en esos días por otros músicos como Peter Gabriel.

Llega la canción que titula el disco, “Tango in the Night”, en lo personal lo mejor del álbum, quizás muchos no coincidan conmigo, pero desde el primer momento quede atrapado con esta pieza. Es envolvente, enigmática, sorpresiva, te lleva por un camino cubierto de neblina, hay una mezcla de ritmos que van desde el flamenco español con algo de música oriental. De a poco va subiendo la intensidad, el bajo de John McVie juega un gran papel a lo largo de la interpretación. Al final viene un solo de guitarra de Buckingham que hace que te erice la piel: “Listen to the wind on the water. Listen to the waves upon the shore. Try to sleep, sleep won’t come, just as I begin to fade. (Escucha el viento sobre el agua. Escucha las olas en la orilla. Trata de dormir, el sueño no vendrá, justo cuando empiezo a desvanecer)”.




Christine McVie nos desciende con “Mystified” para caminar sobre blancas arenas, mientras se ve el sol ocultarse detrás del mar. El teclado hace que esta letra de amor se haga un tarro de miel y la guitarra de Lindsey le da un toque de chocolate para que el enamoramiento sea lo suficientemente dulce. “The light that shines around you it blinds my eyes. There’s a magic surrounds you, tell me where your secret lies. (La luz que brilla a tu alrededor ciega mis ojos. Hay una magia que rodea, dime dónde está el secreto)”.

“Little Lies” es la pieza que faltaba mencionar que conforman los cuatro grandes sencillos del álbum, y esta al contrario a los demás si la escuche muchas veces en la radio, y es lógico que esto ocurriera cuando aparece en el puesto 51 de la lista Billboard Top Hot 100 de 1987. Christine McVie viene a llenar nuevamente de frescura con su voz, con un magnifico coro de Stevie Nicks. Cuenta con una fórmula más pop, quizás ahí está la razón su éxito comercial, sin embargo no tiene el peso de los otros singles.




Llega Lindsey Buckingham con “Family Man”, se vuelve a conjugar distintos ritmos, destacándose sobre todo una guitarra con sabor español, déjate llevar por el último solo de donde se extiende las seis cuerdas un poco más. “Sara” llega con la característica voz de Stevie Nicks, está construida a su medida, cuenta además con la compañía de Lindsey en algunos momentos del coro.

“Isn’t It Midnight” la pieza más rock del disco, se diferencia totalmente de lo escuchado hasta ahora. Christine McVie nos va llevando hasta encontrarnos con otro potente solo de guitarra de Lindsey Buckingham. No dejen de escuchar la última parte, se arrepentirán de no hacerlo.

Stevie Nicks regresa con la canción más suave del disco: “When I See You Again”. Tiene ese toque melódico de temas que sonaron mucho en la radio durante esos días pertenecientes a bandas como “REO Speedwagon” o “Heart”. Lindsey tiene una importante participación tanto en la guitarra como cantando en la parte final.




De lo más triste a lo más alegre, así llegamos al final con “You And I, Part II”. Lindsey se encarga de cantar esta pieza con toque festivo, provocando que te levantes del asiento para comenzar a bailar, que por cierto me hizo recordar “A Sky Full Of Stars” de Coldplay, solo que esta última cuenta con música electrónica, mientras que la primera mantiene la más pura esencia de Fleetwood Mac, pero si las escuchan a ambas, verán que tiene sus similitudes.

Tango in the Night fue la despedida de Lindsey Buckingham, quien regresó en 1997 para tocar nuevamente con la agrupación. El LP vendió más de cinco millones de copias, logrando colocarse en lo más alto de la lista británica en octubre de 1987 para regresar nuevamente en mayo de 1988.

Aquella cinta la perdí en un lugar aún desconocido, pero un tiempo después lo conseguí en formato CD, colocando este álbum en un importante lugar de mi vida. Si no conoces la banda, y quieres comenzar a descubrirla, te recomiendo que lo hagas con este disco, es una gran producción, te dará las herramientas necesarias para llegar con más facilidad a sus otros trabajos.


Visita el blog Soonatas

No hay comentarios:

Publicar un comentario