sábado, 8 de abril de 2017

Deep Purple - Infinite (2017): Crítica del disco review


by Don Críspulo


Cuando en septiembre de 1984 Deep Purple publicaron Perfect Strangers les llamaron los “dinosaurios del rock”. Gillan acaba de cumplir 39 años. Dinosaurios, 39 años… éramos así de jóvenes y el rock todavía importaba. Infinite es el nuevo disco de Deep Purple, Gillan tiene 71 años y el rock es una franquicia de la Disney para toda la familia, que le gusta a vuestra suegra, así que no vengáis con exigencias.


Porque, además, Perfect Strangers no se va a repetir y menos aún Machine Head o In Rock, y a ti no te va a crecer el pelo, pero si aquí hemos venido a esto del Rock, pues, señoras, a mí me basta con poder escuchar una cosa como “Roadhouse Road”, última copla del disco, versión de The Doors, que vale por cuarto y mitad de todo lo que se va a editar este año, ¿qué más queremos de la vida!!!? ¡Qué duros serán los tiempos, cercanos, en los que todas estas bandas no estarán!

Infinite es un disco grabado por unos músicos que llevan más de 50 años tocando, todos con pedigrí, que es más de lo mismo, pero también un disco que se disfruta, que suena a Purple por todos lados. Claro, sin expectativas, que, a diferencia de Perfect Strangers, aquí son nulas y la existencia o no de este disco no cambia nada la historia del rock and roll y dentro de un par de meses habrá desaparecido por completo de nuestro reproductor y nuestra vida. Triste fin para muchos y muy buenos discos que han sido editados en el siglo XXI.




Sobre las coplas en sí, nada que ustedes no sepan. Que Don Airey suena a él mismo y a Jon Lord también, que Gillan, disminuido, sigue cantando mejor que la mayoría, que Steve Morse es una bestia a la que da gusto oír y que tenemos diez canciones más de Deep Purple, todas con un nivel alto y algunas, caso de "Johnny´s Band" o "Surprising", quizás por ser un poco diferentes (sin salirse de la línea) muy buenas. Pasajes instrumentales de auténticos genios ("Birds Of Prey") que en otros, gurús del progresivo, ensalzaríamos de manera exagerada; aunque el disco, a diferencia del anterior, es más “concreto”, más directo con coplas que en su mayoría duran menos de 4 minutos, y mucho ROCK, de ese que nos gusta (tremenda "One Night In Vegas").

En 1984, eso de las etiquetas todavía estaba en pañales, y usando “Heavy metal” y “Hard Rock” casi conseguíamos nombrar a todos los grupos de la época (que tampoco teníamos ni puta idea de na). Luego cada banda parecía que quería inventar su propia denominación de origen. Pues bien, yo voy a inventar ahora una nueva: Geriatric Rock; ¿y saben una cosa?, me apunto a eso. Si Geriatric Rock sirve para discos como 13 de Sabbath, The Book Of Souls de Maiden o este disco de Deep Purple. Yo los prefiero a toda esa panda de copistas sin personalidad que poblarían ahora las estanterías de las tiendas si estas siguieran existiendo (me perdonen, es que yo también estoy más cerca del final que del principio en esto de la vida)

En fin, imagino que en este mundo fútil lleno de snobs debe ser difícil ser Deep Purple, pero a nosotros nos da igual, nosotros (yo y mi gato invisible) lo estamos disfrutando mucho. Es más, es el disco que más estoy disfrutando este año… hasta que caiga en las aguas del olvido y desaparezca para siempre jamás.

Por aquí puede escucharlo.

ZR

5 comentarios:

  1. Pues nada, si el maestro del "rock está muerto" lo recomienda me haré un par de escuchas de otra posible obra maestra del geriatric rock. Allá voy.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ji, ji, ji. Es muy bueno, ya te lo confirmo.

      Eliminar
  2. No se qué es mejor, si este discazo o volver a leer cosas de don Críspulo por aquí. A mí me ha encantado, incluso más que el Now What. Pienso que no valoramos lo suficiente el hecho de que genios como estos sigan sacando discos. Larga vida!!!

    ResponderEliminar
  3. Totalmente de acuerdo con el análisis de Don Crispulo.

    ResponderEliminar
  4. Excelente reseña, seguiremos escuchando la herencia de Deep Purple mientras haya vida.

    ResponderEliminar