sábado, 22 de abril de 2017

Crítica de Planet Terror (Robert Rodriguez, Quentin Tarantino, 2007): Review


por Möbius el Crononauta



Pensaba entonces que en ciertos aspectos esto era el culo del mundo, aunque me pareció que esta vez no nos habíamos quedado solos y la Europa no-anglosajona tendría el enorme placer de contemplar Grindhouse a cachos. Seguramente a algún inteligente directivo de no se qué despacho le habría parecido pasarse la idea original de los directores por donde ustedes se imaginan y estrenarlas por separado. ¡Bravo!




La unión de dos talentos (o debiera decir un GRAN talento y otro que lo hace bien cuando se junta con el primero) como Quentin Tarantino y Robert Rodríguez preveía una gran película que serviría como homenaje a las viejas sesiones dobles en cines baratos donde por poco dinero uno podía disfrutar de películas de serie B llenas de trucos baratos, violencia y sexo. Por aquí también hubo sesiones dobles aunque eran de otra índole.




Grindhouse era el título del invento, y tanto Tarantino como Rodríguez iban a dirigir un film cada uno de una hora aproximadamente, con pequeñas historias intercaladas dirigidas por Rob Zombie y amiguetes semejantes. Y lo que nos ha llegado es una mutilación en toda regla gracias a la prestigiosa imaginación de algún mandamás descerebrado víctima de los zombies. Según las noticias que tengo Planet Terror es la versión extendida del trabajo de Rodríguez, con las escenas más sangrientas incluidas, y una de esas viejas "premieres" sobre otra película con encanto, la del asesino Machete.




Llegué a leer rumores de que, debida a la fría acogida en los Estados Unidos, querían quitar los efectos de "película vieja" de la pantalla (ya saben, rayas, desplazamientos y demás consecuencias de un rollo usado y barato tan típico en los extintos pero encantadores cines de barrio), pero por suerte no se atrevieron a tanto. En fin, que con todo esto yo me negaba a acudir al cine a ver el "invento", pero comentarios muy favorables de gente que me rodeaba y unas entradas gratis me hicieron replanteármelo. ¡Ah! Veríamos la jugada tan bonita que significaría el mercado del DVD: primero publicarían Planet Terror, luego Death Proof (la cinta de Tarantino), y luego las dos películas juntas como debiera haber sido desde un principio. Genial.




Bueno, y quién desee ver Planet Terror, ¿qué se va a encontrar? Pues una bonita película familiar con zombies devoradores de cerebros, sangre por todas partes, acción prácticamente ininterrumpida, Alejandro Sanz con tatuajes (lo siento, no he podido resistir hacer la broma), caras familiares para los seguidores del fantástico y la serie B, desmembramientos, tiroteos, chicas sexys, la guerra de Irak de trasfondo... En definitiva, una buena y moderna película de zombies con varias de las características típicas del género. Además, todo ello dotado de un fino humor negro que hará las delicias del espectador más sensible a tales bromas. Muchos son los momentos a destacar, pero creo que para la posteridad quedará una frase: "Tendrá que ser un polvo rápido".




Y como es habitual en el cine de Tarantino y Rodríguez, todo queda en familia. Por ahí vemos habituales como el gran Bruce Willis, que no creo necesite presentación, Michael Parks (¿hace siempre el papel de sheriff o soy yo?), el iraquí de la serie Perdidos, Michael Biehn (¿dónde se había metido este hombre? Siempre me pareció un actor muy interesante, pero creo que aparte de en Terminator ya no le vi más), el actor mejicano Carlos Gallardo, habitual de Rodríguez y que protagonizara la estupenda El mariachi... Para mí destacan una sorprendente Rose McGowan (¡esa imagen tan poderosa con metralleta en vez de pierna!) y el sucio cocinero Jeff Fahey, que tal vez algunos recuerden en el papel principal del pequeño clásico de culto El cortador de césped.




Y como curiosidades, en los títulos de crédito descubrí que el niño que juega con la pistolita es el propio hijo de Robert Rodríguez, y que el cura de la secuencia inicial con el falso trailer titulado "Machete" (¡película en toda regla ya!) es nada menos que Cheech Marin, la mitad del dúo de humoristas porreros de los 70 Cheech & Chong. Y el nombre de su personaje es ¡Benicio del Toro! Y el chef personal de Mr. Rodríguez es ¡Robert Rodríguez! O es casualidad o este hombre es un cachondo.

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