miércoles, 26 de noviembre de 2014

Mark Olson - Good-bye Lizelle (2014): Review Crítica del disco




por Addison de Witt (@Addisondewitt70)


Hace unos meses The Jayhawks nos visitaba dejando una serie de conciertos desparramados por la piel de toro que me temo que perdurarán largo tiempo en las memorias de los que tuvimos la suerte de asistir a alguno de ellos.

En estos, Gary Louris se ponía al frente de la formación sin el liderazgo conjunto de Mark Olson, histórica media naranja del de Ohio en la banda formada en Minneapolis y el ego que oponía su peso en el plato de la balanza al de Louris para nivelar esta y así propiciar la creación de alguno de los mas delicados y perfectos discos que banda alguna haya facturado en las últimas décadas.


La última (o tal vez penúltima) deserción de Olson no se echo demasiado de menos en los conciertos del pasado verano, yo al menos no le eché de menos, pero sin duda todos hubiéramos preferido que estuviese allí, no es discutible que si ambos artistas se encuentran en aceptables relaciones son capaces de crear instantes mágicos tanto en la intimidad de la composición, en el secreto trabajo del estudio o en la exposición pública de su arte ante el respetable.




El caso es que mientras Louris recorría el mundo presentando en directo un repertorio basado en alguno de los discos mas destacados de la formación, aunque injustamente considerados menores por algunos, Olson recorría el mundo y componía canciones en este viaje, que conociendo al bueno de Mark tendría un carácter introvertido y de autoconocimiento, para terminar recopilando un ramillete de temas engendrados en países como Sur África o Armenia, y grabados de forma casi artesanal junto a su actual novia, la cantante y multi-instrumentista noruega Ingunn Ringvold.

No sentí en principio demasiada curiosidad por este nuevo trabajo titulado: Good-Bye Lizelle, pero en poco tiempo me eché a la vista varias criticas venidas de allende los mares que alababan al disco y a los creadores del mismo, la pareja Ringvold/Olson, llegando a compararles con aquella tan encantadora que brevemente formaron Mitchell/Nash hace mas de cuarenta años.

Así que finalmente me hice con el disco y las primeras escuchas no resultaron decepcionantes, ¡ojalá!, me resultaron narcotizantes y soporíferas como no creía posible en tan excelso compositor como Olson, así se lo expresé a mas de un amigo en aquellos primeros días de convivencia con el álbum.




Pero no me preguntéis que fue lo que me motivo a seguir intentándolo, pero el caso es que inasequible al desaliento seguí pinchando el disco que poco a poco fue entrando, haciéndose mas claro, fluido y comprensible.

No respaldaré las opiniones, realmente excelentes, que he leído en algún medio, y de la comparación (odiosa como todas), con mi canadiense favorita y mi admirado británico ex-The Hollies no voy ni a hablar, pero si diré que una vez inmunizado de las primeras acometidas que me parecieron rebozadas en adormidera, hoy el disco me parece un delicado trabajo, campestre y soleado, optimista y mimoso, de fuerte contenido místico, excesivo tal vez, y básica propuesta sonora que mira en ocasiones a Love, en otras a CSN y en otras a The Who...Explico lo de The Who...Que me aspen si el tema de apertura de este trabajo: "Lizelle Djan" no me recuerda a ciertos efluvios medievales del maravilloso "Silas Stingy" compuesto por el desaparecido John Entwistle para el infravalorado "The Who Sell Out"...Bueno igual son cosas mías.

De cualquier forma me parece un bonito tema de instrumentación diversificada y aire, como digo, medieval y teclas de renacentista evocación, igualmente medieval y legendario me resulta la también bonita "Running Circles", con la colaboración en las voces de la paternaire de Olson, aspecto que se repetirá felizmente durante todo el disco.

Más ortodoxia y parecidos razonables con el folk de tonalidades muy Crosby, Stills and Nash se escapan de los pentagramas que encierran temas como: "Poison Oleander" o "Cherry Thyeves", bonita y entonada a dúo, con la voz de Olson como marcando el camino a la hermosa de Ingunn.

Folk de optimista acento y sencilla presentación en la agradable: "Wich World is Ours?". Recuerdos a mis adorados Love creo percibir en: "Say You Are The River" y "Jessee in an Old World", no demasiado conseguidas, en especial la segunda, con un toque oriental que no le va nada.

Y también recordatorios a los inefables The Jayhawks en: "Heaven Shelter" de feliz estribillo y más aún en la bonita balada a piano: "All These Games"; también "Long Distance Runner" recorre el camino ya conocido por el autor, aquel en el que se encuentra el germen del bello folk-pop que antaño encontró junto a su amigo Louris, para con este secreto pasar ambos a la historia.

Bonito tema para cerrar el álbum: "Go-Between Butterfly", también acompañado de piano y la voz de la dama que se adapta a un protagónico segundo plano y que suena realmente encantadora.


No es mi disco del año, aunque no ha terminado resultándome tan aburrido como en unas primeras escuchas amenazaba, aún así, me resulta excesivamente meloso, sobrecargado de misticismo y con una no siempre acertada elección de instrumentos, todos rudimentarios y alejados de la corriente eléctrica, pero entrega algunos detalles que recuerdan quien esta tras las composiciones y ciertos momentos francamente inspirados y hermosos.

©Addison de Witt

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