ZEPPELIN ROCK: Billy Idol - Kings & Queens of the Underground (2014): Crítica del disco Review

martes, 4 de noviembre de 2014

Billy Idol - Kings & Queens of the Underground (2014): Crítica del disco Review


por Blue Monday (@BlueMonday1971)

Billy Idol tiene nuevo disco. Hacía ocho años que no se arrancaba con nada de estudio, algo lógico teniendo en cuenta aquel Happy Holidays de 2006, un pseudo artefacto navideño de vomitiva portada del que lo mejor que se puede decir es no decir nada, y que venía además detrás del inconsistente Devil's Playground de 2005. Y eso que Idol es todavía un tipo capaz de marcarse un álbum creíble, pero claro, necesita encontrar con quienes hacerlo. El caso es que el hombre que pasó de pionero del punk a superestrella mundial, según se comenta en sus círculos, regresa con Kings & Queens of the Underground, el cual procedemos a analizar de manera somera.




Trevor Horn produce Kings & Queens of the Underground”, así que la consabida dosis de sintetizadores burbujeantes y teclados ochenteros está asegurada, aunque eso sí, entre sus méritos deja un disco muy fácil de escuchar, bastante adictivo y nada desagradable, muy similar en su producción al resto de álbumes de la carrera de Idol en solitario. También Greg Kurstin produce dos temas, y la verdad es que el trabajo de ambos ha dotado al álbum de un sonido dinámico y enérgico.

Letras manidas de rimas predecibles que en determinados momentos producen sonrojo e incluso en ocasiones tornan grandilocuentes. Todo en Kings & Queens of the Underground es acerca de Idol. Su ego, su libido y su vida salvaje y sexual sirven de hilo conductor a un álbum de lírica nada profunda, y es que es difícil, muy difícil, la transición entre la descerebrada estrella del rock y algo parecido a Johnny Cash. Su interpretación vocal es bastante aceptable, sobre todo si tenemos en cuenta la edad y los excesos.




Por supuesto, Steve Stevens suena fabuloso a lo largo y ancho del álbum, y su diversidad y variedad en Kings & Queens of the Underground es absolutamente gratificante, aunque lógicamente uno necesita más y más guitarra en un artefacto como este. Afortunadamente el instrumento del atomic playboy brilla en los cortes más duros, temas a los que dota de una reconfortante frescura.

El resto de la banda da la réplica. La guitarra de Billy Morrison dobla en consecuencia a la del gran Stevens, el bajo de Stephen McGrath se las apaña para sonar pesado en medio del caos ochentero al tiempo que la batería Erik Eldenius mantiene sutileza y dinamismo en pro de ritmos precisos y estudiados. Los teclados de Paul Trudeu crean atmósferas y texturas más propias de otros tiempos y recuperan sonidos que parecían ya desaparecidos.




"Bitter Pill" abre el álbum al modo clásico, con los gruñidos de Idol y los riffs de Stevens, pero deja un extraño sabor a Simple Minds, algo difícil de comprender si se tiene en cuenta que nadie les había invitado a esta fiesta de punk rock. Después "Can't Break Me Down" se antoja bastante adictivo merced a su estribillo. Un corte que presenta muchas de las características de la carrera de Idol, con ese punk pop de estribillo pegadizo llamado a ser el tema que Fall Out Boy aún no ha escrito.

"Save Me Now" tiene un tufillo a Duran Duran que tira para atrás y se convierte en uno de los temas más ochenteros, en el sentido más peyorativo de la palabra, del álbum. Le siguen "One Breath Away" y "Postcards from the Past", un notable intento de aproximación a los tiempos del “Rebel Yell” de 1983 o del “Whiplash Smile” de 1986, álbumes, sobre todo el último, en el que Idol y su guitarrista Steve Stevens trataron de mezclar instrumentación programada y en directo. Parece que aquí lo han conseguido y el caso es que es el recuerdo más cercano al sonido clásico del Billy Idol de los 80, el Billy Idol con más aroma punk e incluso resucitando líneas de sintetizador que creíamos ya extinguidas.

Kings & Queens of the Underground es una revisión del pasado de Billy Idol como si de unos Guns N’ Roses tocando folk acústico se tratase. Una melodía con toques medievales que relata la carrera y la lucha personal de Idol de un modo nada convincente. Luego "Eyes Wide Shut" pretende ser un tema conmovedor, pero la interpretación vocal de Idol no está a la altura en esta ocasión, y "Ghosts in My Guitar" es probablemente el tema más auténtico y emocionante del álbum, llevado de un modo sutil y elegante, melancólico y convincente.

"Nothing to Fear" es un tema lento y candente que suena convincente en base al ritmo que marcan bajo y batería, "Love and Glory" recuerda en cierto modo a U2 antes de lanzarse al rock and roll característico de Billy Idol y "Whiskey and Pills" cierra el álbum en modo Metallica, probablemente el tema más duro del álbum, y también el más acertado.


Idol intenta convencernos de que no ha tratado de recuperar en Kings & Queens of the Underground el apogeo y el estatus de superestrella que adquirió con el monumental Rebel Yell de 1983 y de que en su lugar ha optado por la exploración de nuevos territorios, algo que le honra y que le coloca en una posición más madura y menos perdida, pero sinceramente, el rubio vocalista no dice toda la verdad, y eso que cuando se embarca en sus clásicos pelotazos de rock and roll, un pasado del que no debe huir, Idol convence, así que sería bueno que los repitiese más a menudo en su próximo artefacto, si lo hubiera, porque la verdad es que Idol no ha perdido su descaro.

©Blue Monday

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