miércoles, 12 de noviembre de 2014

Robert Gordon - I'm Coming Home (2014): Review Crítica del disco


por Addison de Witt (@Addisondewitt70)


Es frecuente, al menos en mi caso y especialmente en estos últimos años, que empleemos gran cantidad de tiempo en la búsqueda en esta demoníaca ouija que es a veces la red, de bandas, solistas, sonidos y discos nuevos, diferentes... tal vez buscando volver a sentir lo que sentimos en aquellos días ya lejanos de la adolescencia y juventud con cada nuevo disco que asaltaba nuestras terminaciones nerviosas y cada nuevo grupo que tomaba mando y posición en nuestro corazón, muchos de aquellos para quedarse en su sitio de por vida.


Posíblemente aquello pasó y no se repetirá por mucho que lo busquemos, pues cada cosa tiene su momento y su estado, pero por intentarlo...por buscar un antídoto contra el funesto pensamiento de la acechante madurez, o incluso vejez...¿qué se pierde?

El mayor inconveniente de esto es que muchas veces en esta tozuda búsqueda del pasado sensorial y musical nos olvidamos precisamente de los protagonistas de aquel pasado, los grupos, los solistas, las canciones...todos los condicionantes que hicieron posible que hoy añoremos algo que buscamos a tumba abierta, y esto evidéntemente, no es justo, y es, un poco, lo que ocurre con nuestro protagonista de hoy.

Y es por ello, que se me ocurre una posibilidad que, si bien seguro que no es algo definitivo, si que es al menos aliviadora, amortiguadora de pesares nostálgicos, pues es nostalgia pura y dura, ¡un anticuerpo vaya!, una solución en el disco que hoy traigo aquí, y que convenientemente administrada puede ser y hacer las veces de vacuna contra la melancolía de tiempos pasados, que como todos sabemos siempre fueron mejores (aunque también sabemos que esto no es cierto).


Robert Gordon es uno de esos artistas que nada, siempre a punto de ahogarse, entre las olas del vendaval de la memoria pero que nunca sucumbe a la tempestad, y es mas, de vez en cuando llega a la orilla, y siempre con algo bajo el brazo, algo de lo que el sabe hacer, algo de lo que en ocasiones le hizo salir del mar embravecido como un coloso y permanecer como un Robinson de éxito en las orillas mas soleadas de la costa del rockabilly y el boogie, hablo de algún disco de puro y evidente rock & roll, cierto que hace años que no asoma su encuerada silueta por ninguna playa de moda, fue el sol menos contaminado de los setenta el que mas calentó su osamenta pero ocasionalmente aparece y nos hace recordar que fue y según se ve, es, un rockero de raza y talento, que cree en lo que hace y que no sucumbe ni a tempestades ni a cantos de sirena, un marinero del rock como la copa de un pino.


I'm Coming Home (la vacuna de que os hablo) se titula su nuevo disco, un titulo muy adecuado, y también el título del tema que da apertura al mismo, un rock con aires de western y guitarra de sórdido latido, con él nos avisa que ha vuelto. Y así es, vuelve como dice el tema para hacer lo que el sabe hacer, y hacerlo como le de la gana, y lo mismo le da este aire country de la apertura, que atacar a la yugular a un clásico del género como "Honky Tonk Man" de Johnny Horton originalmente y superada en los ochenta por Dwaight Yoakam, y fantásticamente recogida en este disco por Gordon, o dar caña al fenomenal tema de John C. Reilly "Walk Hard" que compuso e interpreto para el film de Jade Kasdan: "Walk Hard: The Dewey Cox Story" (2007), tampoco se arruga ante el crepuscular y elegante éxito cincuentero de Buck Owens primero y del gran Waylon Jennings después: "Under You Spell Again".

Demuestra sus tablas e intuición para el rock germinal y de sólidas convicciones en "I's Only Love" estupendo tema cincuentero que bien hubiese podido encajar en el repertorio de Buddy Holly y que para este álbum ha compuesto su amigo y colaborador: Marshall Crenshaw.

Además revisitaciones a Ricky Nelson y su famosa "It's Late" que canta de forma mas ruda que aquel pero plena de actitud, la bonita balada "Heaven", edulcorado tema que triunfo en los cincuenta y al sabe darle replica.

Incluso se atreve a colarse en la voz y teclas de Little Richard atacando: "Lucille" nada menos, y haciéndolo con éxito, fuerza de vientos y piano en segundo plano, suavidad y clase, una muy buena versión.

Nada mal suenan tampoco: "Low Down Weekend" inédito tema que recuerda los ritmos frenéticos de los inicios del rey, el clásico de Johnny Rivers: "Mountain of Love" una onírica letanía de amor adoslescente.

Se cierra el disco con la enérgica vitamina rockabbilly de "Quit This Big Old Town" y la nerviosa y palpitante "Little Pig".


Disco que transporta sentimientos a un pasado iniciático que es la base de nuestro virus, ese que anida en los corazones de todos los rockeros del mundo y que nos tiene en esta perpetua odisea en busca de aquellas viejas sensaciones que tubieron lugar hace años y cuyo origen late en los ritmos e influencias que habitan y dan sentido a este fabuloso disco de un clásico como Robert Gordon, disco que estoy seguro puede actuar de vacuna contra los males de nostalgia rockera, y en el que tal vez encontremos algo de ese palpito que nos golpeo sienes y corazones cuando aún desconocíamos la potencia del veneno que estábamos ingiriendo en pequeñas dosis de rock and roll, merece la pena hacer de conejillos de indias, no hay nada que perder y mucho que ganar pinchando este Lp.

©Addison de Witt

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