sábado, 8 de noviembre de 2014

Weezer - Everything Will Be Alright In The End (2014): Crítica del disco Review


por Sergio Vargas
(@zarrabeita)



Me encaminé hacia mi fonoteca con ganas de descubrir algún grupo divertido y fiestero, con algo de calidad “a ratos". Pasando mis dedos por los cantos de los cds me atrajo el título de uno de ellos que, traducido al español, sería “todo saldrá bien al final" (Everything Will be alright in the end), atrayente por su optimismo esperanzador, más en los tiempos que corren hoy en día (tiempos abarrotados de sonido melancólico). El título venía firmado por el cuarteto angelino Weezer este año, con su llamado “powerpop metal " donde el entretenimiento es lo que prima, si no contamos trabajos anteriores como The Red Album, Raditude donde la noche los confunde y descienden al pozo de los infiernos.

La gran paradoja es que en este nuevo lanzamiento el sonido es alegre, pero sus letras tristes. ¡Y qué más nos da! si tampoco ponen mucho empeño en ellas y versan sobre lo típico: padre, problemas del grupo y amor despechado. Lo que realmente quieren es que brinquemos con cada una de sus notas.




Al igual que Kiss (Gene Simons confiesa ser fan de ellos y viceversa), la banda ha realizado cruceros “conciertos", su música encaja perfectamente en ese contexto tipo “vacaciones en el mar " y así aprovechan para estar más cerca de sus fans que son legión, los cuales comprobarán que su último álbum suena redondo. Culpa de ello tiene la exigencia de Rick Ocasek (The Cars) que ya los ayudó en sus orígenes en los espléndidos discos The Blue Album y The Green Album, puliendo la voz y guitarra (sorprende) del erudito Rivers Cuomo bien acompañado en los coros por su compañero Bell, dando lugar a algo que no es tan fácil y es conseguir que melodías sencillas sean a la vez adictivas (gana con las escuchas) colándose en tu mente lo quieras o no. Por esa razón podemos decir que la banda retorna tras 4 años si no por la puerta grande sí con un artefacto más que aceptable y digno, siempre con su amplificador Marshall y distorsión a toda mecha.

Grupo poco amado por la crítica, que se permite el lujo de elaborar un álbum como si de una ópera (finaliza con una suite de 3 canciones ) se tratara y que roza lo conceptual para soltar los demonios que su cantante llevará siempre dentro (suele pasarle a los perfeccionistas) y que tienen como símbolo en sus conciertos una “W" gigante cuyo origen se encuentra en un homenaje a Van Halen .

A destacar: “Lonely Girl",“Cleopatra", “Eulogy for a Rock Band" y “Back to the Shack".
A olvidar: “Foolish Father", “Da Vinci"

Pónganse el cd, pulsen el “play" de su reproductor y escucharán, en el principio de la obra, al grupo pidiendo perdón, signo de madurez de una banda que vuelve a su bendita juventud pero sin olvidar el presente.

©Sergio Vargas

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