domingo, 16 de noviembre de 2014

Meat Loaf - Bat Out Of Hell (1977): Crítica del disco Review


por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC


Un mito polifacético, un clásico del Rock, una personalidad arrebatadora… Él es “Cacho Carne” Meat Loaf y este el disco que lo puso en el Olimpo del Rock. Poseedor de una voz portentosa, de la que se ha llegado a decir que no le hacía falta amplificadores para que se oyera en estadios abarrotados, Meat Loaf logró que su asociación con el virtuoso compositor Jim Steinman se convirtiera en una de las más exitosas y prestigiosas del genero, asociación que dio a luz algunos de los discos de Rock más vendidos de la historia.



La trayectoria de Meat Loaf es larga y provechosa, con unos comienzos donde compartió escenario con cantidad de artistas conocidos, The Who, Ted Nugent, The Stoogers…para los que fue telonero con su banda Popcorn Bizzard, además de participar en musicales gracias a su privilegiada voz, ahí quedaron “Hair”, de la que Milos Forman haría una adaptación cinematográfica en 1979, o “More You See IsWwhat”, escrita por Jim Steinman.

Precisamente fue su unión con Steinman la que llevó a Meat Loaf a lo más alto, a ambos, como he comentado, ya que aunque han hecho cosas por separado nunca lograron los niveles de calidad y éxito de sus proyectos conjuntos.

Un artista polifacético, Meat Loaf no sólo puso sus miras en la música, también le interesó el tema de la interpretación, por eso hemos podido verle en numerosas películas, algunas de ellas verdaderos éxitos o cintas de culto. “The Rock Horror Pictures Show” (Jim Sharman, 1975) o “El club de la lucha” (David Fincher, 1999) están entre las más destacadas.

La historia de la gestación y recorrido de “Bat out of hell” no deja de ser curiosa, ya que en un principio fue completamente ignorado por productores y discográficas, que lo veían falto de interés y excesivamente fuera de las convenciones que se frecuentaban en la época. La originalidad operística de las composiciones de Steinman, despreciadas de inicio, revolucionarían las estructuras clásicas y típicas de las canciones Pop y Rock. Dos años estuvieron intentando que alguien les apoyara hasta que finalmente grabaron el disco por su cuenta, un álbum de cierta influencia springsteeniana. Rock wagneriano creado por Steinman.




Cuando escuchamos ahora esta magna obra resulta sorprendente que fuera ignorada durante tanto tiempo porque rebosa talento y virtuosismo compositivo, vocal, musical… desde el primer segundo hasta el último. Rabiosa intensidad, lirismo exacerbado, dramatismo y épica, grandilocuencia y ambición… “Bat out of hell” es una obra incontestable, apabullante, donde hasta la portada es asombrosa (ilustrada por Richard Corben).

“Bat out of hell” ha tenido dos continuaciones, una en 1993, que fue otro éxito descomunal, y otra en 2006, menos exitosa pero de calidad mayúscula, aunque sólo contase con la participación de Jim Steinman en algún tema suelto.

Meat Loaf (mote que le regaló un profesor en la escuela por su orondo aspecto físico), además nos dejó otras obras excepcionales, sin la participación indispensable de Jim Steinman, con discos como “Welcome To The Neighbourhood” (1995) o “Couldn’t Said It Better” (2003).

“Bat Out Of Hell”, el título del álbum, y de la trilogía de discos (hasta el momento trilogía), está sacado de la obra “Las aves” del dramaturgo griego Aristófanes (444-385 a. C).

La grandeza del disco y de su estilo reside en que es único, no se parece a nada, si bien su influencia ha sido grande el álbum no tiene cabida en modas ni se gestó como consecuencia de una ola concreta, es una obra independiente en todos los sentidos. La respuesta crítica no fue entusiasta, como su éxito no fue inmediato, suele ocurrir, pero el tiempo ha puesto todo en su sitio, siendo un álbum indiscutible y uno de los más vendidos de la historia.



Bat Out Of Hell: Con el primer tema, el más largo de todo el disco (casi 10 minutos), tenemos todas las cualidades mencionadas y más, una intro espectacular, virtuosismo instrumental, épica, dramatismo, intensidad, una melodía increíble, un tema caliente, apasionante, un portento de composición grandilocuente, operística, y un cantante fuera de rango. Ritmos alegres, un piano frenético, toques guitarreros, batería loca, en un frenesí para la introducción. Pasado estos dos minutos aparecerá la voz de Meat Loaf. La progresión de las estrofas y la delicadeza y genialidad de las distintas melodías que surcan el tema es asombrosa, la trepidante juventud retratada en el estribillo. La vitalidad no cesa en ningún momento, los parones y cambios de ritmo sólo son breves instantes para recuperar el resuello. Agresividad y elegancia orquestal, sonidos de motos (guitarras imitando su sonido), y virtuosismo sinfónico. Una mezcla explosiva. Todo para llegar a uno de los más memorables finales de la historia del rock, con un Meat Loaf desbordante y una explosión musical sin igual, algo que en directo se sublima. Los gritos finales de Meat Loaf, junto a las armonías de guitarra y los coros, son de antología. Impresionante.

You Took The Words Right Out Of My Mouth (Hot Summer Night): Un diálogo con Marcia McClain inicia otro tema espléndido. Una vez terminado la música estalla con ganas, rock setentero de calidad suprema. Toques springsteenianos en los arreglos y melodía de primera categoría. Ampulosidad, coros femeninos y el portento vocal de Meat Loaf nos van llevando por esta maravilla. La progresión en estrofas e intensidad es magnífica, cada momento es imprevisible, una sorpresa que entusiasma, alegría, jovialidad y emoción continuas. El suave estribillo tendrá en la parte final la esperada subida de intensidad para llegar al clímax del goce. Es que las partes finales de los temas son para no cansarte de oírlos nunca. Ellen Foley canta las últimas estrofas a capela junto a Meat Loaf. Otra joyita.

Heaven Can Wait: La primera balada del álbum. El piano de Steinman y la maravillosa voz de Meat Loaf como únicos ingredientes. Un momento de pausa a la tormenta sonora. La melosa melodía es una auténtica preciosidad, alejada de los tópicos rockeros. Salvo unos suaves coros sólo tendremos piano, con ciertas subidas de intensidad en la parte vocal, algún arreglo de sintetizador y la magia de la atmósfera. Exquisito.

All Rewed Up With No Place To Go: El tema más corto del álbum se inicia con ritmos alegres y la melodía de un saxo (Edgar Winter), algo que también recordará a Springsteen. Luego todo cambia. Puro rock alegre, de toques jazzísticos y entusiasta de melodía ejemplar, motivadora y contagiosa. Lo cambios en la melodía y los ritmos vacilones siguen provocando el entusiasmo y ganas de saltar. Todo esto sin ser el mejor tema del álbum. Magnífico el solo de saxo que precede al estribillo que se lanza en la parte final del tema, justo antes del vibrante cambio de ritmo. Rock en su misma esencia, el clásico estilo Steinman-Meat Loaf.

Two Out Of Three Ain’t Bad: La segunda balada del disco. Una melodía sutil con arreglos minimalistas y acústicos a los que se suman los coros clásicos del álbum. La melodía se va haciendo más luminosa con la entrada de la batería, la melodía resulta exquisita. Los diálogos entre Meat Loaf y los coros son otro brillante momento del tema. La intensidad sube en la parte final, arreglos “aviolinados”, cambios melódicos y riqueza de matices, tanto vocales como instrumentales. Un tema más plano que otros, menos atractivo, pero muy bello.

Paradise By The Dashboard Light: Encaramos la parte final del álbum con dos de los temas más imprescindibles y largos del mismo. Canciones espectaculares con todos los ingredientes y el más puro estilo de la alianza Steinman-Meat Loaf. Puro rock de los 50 para dar inicio al tema, momentos de placer sublime ante los que es imposible que logres resistir mover los pies. Puro ritmo, energía, vitalidad. Las estrofas, el estribillo, las melodías que se suceden, son todas memorables. Ellen Foley dialoga con el orondo cantante y muestra su, también, portentosa voz. Los coros típicos de los 50 acompañan a nuevas estrofas con Meat Loaf en primer plano, la energía no cesa, la intensidad, incluso la potencia de voz de Meat Loaf sube. Los cambios vuelven a ser impredecibles y constantes... y todos acertados. De repente la canción da un giro de 180 grados y se convierte en un funky setentero, del rock pasamos a la pista de baile. Arreglos sexys que dan paso, nuevamente, al rock, con una Ellen Foley que se hace con todo el protagonismo para iniciar un excelso diálogo con Meat Loaf. El rock, la variedad melódica y la vibrante vitalidad que desborda el disco, se dan cita en este tema como ejemplo perfecto de todo lo que puede ofrecer. Ellen Foley se exhibe de forma espectacular. Las dos líneas melódicas de funden y suenan a la vez, la parte de Foley y la de Meat Loaf, la épica barroca y el rock potente y enérgico en primer plano. Un final memorable, un clímax que parece no cesar. Los matices melódicos, vocales y de todo tipo son inacabables. Si te gusta esta música, alucinarás.

For Crying Out Loud: El último tema del álbum es otra exhibición de talento compositivo, dramatismo melódico, genialidad interpretativa e imprevisibilidad talentosa. Inicio de bella balada que va cobrando en intensidad y dramatismo con un simple piano y la voz asombrosa de Meat Loaf, un crescendo implacable. La belleza de la melodía enamora. Esta primera parte baladera alcanza cotas intensísimas, sin que no haya más que un piano y la “imposible” voz de Meat Loaf. Sensibilidad a raudales. Pasada la mitad de la canción el ritmo cambia por completo, el dramatismo estalla, la potencia rockera e instrumental también, batería, arreglos orquestales y melodía e intensidad épicas. Momentos memorables para un tema que desprende energía operística por los cuatro costados. Una parte final que va de la calma más extrema a ir aumentando la intensidad, en una constante y ejemplar progresión, hasta el clímax perfecto. La rúbrica perfecta.


Si aún no habéis escuchado esta obra de arte y os gusta el rock, haceos con ella enseguida, si entráis en el universo mágico, intenso y dramático de “Bat Out Of Hell”, se convertirá en un disco indispensable en tu discografía. Inmejorables composiciones y un cantante sin parangón.

©Jorge García

2 comentarios:

  1. Genial disco: ya sólo por el tema debut, los vídeos en directo y las preciosas coristas que este hombre gasta, merece la pena. Ese sonido vodevil, ese rock elegante, esa voz de Demi Roussos y el dueto con Cher, impresionantes. Clasicazo.

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