miércoles, 13 de abril de 2016

Ben Arnold - Lost Keys (2016): Crítica del disco review


por Addison de Witt (@Addisondewitt70)




Anunciábamos que este 2016 nos traía a los miembros de US Rails cada uno por su lado, y cada uno con proyecto particular bajo el brazo, ya ha pasado por aquí el entretenido disco de Tom Guillam and The Kosmic Messengers titulado Beautifull Dream y ahora vamos con el nuevo trabajo, sexto en solitario del menos conocido Ben Arnold que se presenta bajo el título: Lost Keys.


A pesar de compartir banda, escenarios y ya varios discos con el melenudo Guillam, lo que se escucha aquí tras el play poco tiene que ver con el rock sureño y de carretera que caracteriza a US Rails y también a Tom Guillam.

Lost Keys es un delicioso disco que ataca al corazón del sonido de Philadelfia y también de Nueva Orleans, sustanciado éste en golosas melodías, vientos suntuosos y muy cuidados, coros que se emparentan con el soul sonido Stax e incluso con el gospel, la broncinea voz de barítono de Arnold y unas pinceladas a modo de evidentes influencias que recuerdan tanto a Tom Waits como a Randy Newman, una auténtica sorpresa, y de las buenas, de las muy buenas.




La elegancia y los tonos dorados rodean las teclas de Arnold y dotan al sonido del disco de una dimensión de clasicismo, puro sonido años 60/70, del que nunca muere, del que se entrega a oídos ávidos de disfrute y que no exigen hallazgos estilísticos nunca vistos y si canciones redondas y nutritivas.

Y de eso no falta en este disco, empezando por la extraordinaria "Stupid Love", una auténtica orgía de vientos, cuerdas, coros, guitarras y ritmo que rodea la estupenda y zigzagueante voz de Ben, un tema absolutamente maravilloso.

Y a partir de este principio de idílico sonido pasional y encendido la cosa no para, continuación con "Cannonball", apoyada sobre el piano de Arnold, formidables coros en el estribillo, eléctricas dando contrapuntos, vientos de origen Nueva Orleans, la mencionada hermandad con Philadelphia, otro atracón de orquestación clásica.

"Don't wanna lose ya" continua con lo mencionado, en un tono más romántico, pero son el mismo sonido de lentejuelas y un estribillo irrompible.

Cuerdas y Mississippi en la estupenda "Nobody hurtin' lime me" y aires cabareteros en "Detroit People" y la romántica y desgarrada: "One Heart".

Así completamos los diez cortes de este "Lost Keys", ninguno tiene desperdicio y cada uno es por sí mismo es capaz de provocar exaltaciones emotivas, tentar a bailes más o menos íntimos y producir deleite auditivo, todo dentro de una ortodoxia que tal vez algunos critiquen, pero bendita ortodoxia 60/70.

Addison de Witt (del blog Rock and More)

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