domingo, 17 de abril de 2016

Crítica de "¡Ave César!" (Joel Coen, Ethan Coen, 2016): film review

por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC



¡Madre mía! Había oído cosas preocupantes acerca de la película, pero no pensé que la cosa iba a resultar tan decepcionante. Da más lástima aún porque la idea era muy buena, con esa sátira, homenaje irónico (no llega a parodia), a Hollywood, su funcionamiento y los géneros clásicos, pero se le saca tan poco partido y es tan esquemática que el espectador se queda con la sensación de haber visto una nadería insustancial que prometía ser divertida.




Los Coen son unos irredentos amantes de los géneros clásicos de Hollywood, a los que han rendido tributo desde su particular visión con pasión desbordada y notable talento. Aquí pretenden homenajear a toda aquella época (los 50) zambulléndonos en un estudio de cine, Capitol Pictures, de la mano de su presidente, Eddie Mannix (Josh Brolin), un hombre honesto e íntegro, profundamente religioso, que sufre denodadamente por ocultarle a su mujer que se fuma un par de pitillos de vez en cuando, y que está acostumbrado a resolver problemas con escrupulosa solvencia y competencia. Una figura casi Crística.




Junto a él nos meteremos en los entresijos del estudio, viendo trabajar a extras, directores, actores, iluminadores, montadores… mientras ruedan escenas de las distintas producciones que se están acometiendo en esos momentos en muy distintos géneros. El problema es que esta sensacional ideal que hubiera hecho que se nos cayeran los pantalones a todos los cinéfilos está resuelta de la forma más insulsa, esquemática, simplista, superficial y sosa posible…

Hay dos o tres escenas y diálogos con cierta gracia, que pueden despertar la sonrisa del espectador, pero todo lo demás resulta críptico y sin gracia.




Se bromea con muchos de los tópicos y el mundo oculto de Hollywood tras las fachadas de las estrellas. Los esfuerzos de los estudios por ocultar las perversiones, adicciones y desmanes de sus estrellas y poder seguir manteniendo su imagen impoluta; las columnistas cotillas que pretenden contar los secretos más oscuros de las estrellas, esas estrellas completamente desfasadas; niños bonitos sin aparente talento que demuestran una inteligencia sensacional; el sector comunista que pretendía filtrar mensajes en las películas; los chanchullos entre abogados; los matrimonios de conveniencia; la amenaza de la televisión; la diversidad de talentos de todas las latitudes; los retrasos y problemas de producción…




Una trama salpicada con escenas propias de géneros clásicos en un simpático juego metalingüístico que nos saca y nos introduce en decorados a conveniencia… El drama, el cine negro, el musical, el western, la comedia, péplums y epopeyas bíblicas… Con sosias de Clark Gable, Esther Williams, Humphrey Bogart, Gene Kelly, Carmen Miranda… Además una voz over irá puntuando toda la narración, otro recurso metalingüístico.

Hay autohomenajes, especialmente evidentes con “El gran Lebowski” (1998), de la que recoge además la idea de secuestro, y “Barton Fink” (1991), donde además el estudio, “Capitol Pictures”, es el mismo en ambas.




No es una de las películas más personales, conceptualmente hablando, de los Coen, pero sí tiene su estilo a pleno rendimiento, con ese humor particular, a veces extraterrestre; esos encuadres precisos, la frontalidad; esos retratos de la América de la época; el homenaje a los géneros clásicos, aquí de manera metalingüística; personajes talentosos y excéntricos; la idea de confabulación y secuestro…

En algunas escenas, por ejemplo con la labor de Fiennes intentando dirigir a un actor inexperto, vienen a la cabeza ideas similares vistas en películas como “Mulholland Drive” (David Lynch, 2001) o “Vivir rodando” (Tom DiCillo, 1995).




El reparto no tiene desperdicio, tanto en roles protagónicos como en los más testimoniales. Josh Brolin, George Clooney, Scarlett Johansson, Tilda Swinton, Frances McDormand, Channing Tatum, Ralph Fiennes, Jonah Hill, Christopher Lambert, Dolph Lundgren

Previsible y demasiado absurda, es, posiblemente, la peor y más insulsa película de los Coen, solo interesante para fanáticos del clásico, aunque también para estos será especialmente frustrante…

Una narración difusa, confusamente impresionista, que no lleva a nada, más centrada en la forma y el esbozo de la idea que en su desarrollo y necesaria profundidad. Esquemática y superficial. Dispersa, caótica y disparatada, pero nunca inspirada. Una pena, una idea así en las manos de los Coen prometía grandes alegrías…

Jorge García (del blog CINEMELODIC)

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