domingo, 17 de abril de 2016

Museos locales - Microrrelatos: Cosas en los bolsillos (128)



Museos locales


HABÍAMOS parado en aquel pueblo burgalés solo para desayunar y seguir de inmediato la ruta hacia el norte. No obstante, puesto que se encontraba paredaño al restaurante y estaba abierto, decidimos pasar unos minutos al museo local por la curiosidad que siempre entrañan estos museos de los pueblos, grandes cajones de sastre que siempre encierran algún tesoro; y además era gratis (esta palabra a Berta la vuelve loca). Yo iba recorriendo con la mirada, y sin mucho entusiasmo, todo tipo de aperos de labranza obsolescentes, útiles propios de oficios ya desaparecidos, trajes regionales en desuso, fotografías antiguas... cuando reparé en aquella vitrina en el centro de la amplia sala principal. Dentro de una especie de urna vítrea (metacrilato posiblemente), expuesta sobre una columnita de imitación jónica, podía verse ¡un bote de Coca-Cola aplastado y muy comido por el óxido! "¡Pero qué coño...!" (pensé para mis adentros). En él, el rojo había cobrado un color anaranjado u ocre. Creo que cualquiera podrá figurarse su aspecto herrumbroso. Enseguida mis ojos se vertieron presurosos sobre la leyenda que, al pie, explicaba la importancia de este objeto en lugar tan prominente. Quedé petrificado cuando leí: “Objeto encontrado en 1809 por el labrador Nemoroso Correa y Maciel cuando araba en las tierras municipales del Rubialejo”. Por supuesto, salimos escopetados de aquel lugar sin mirar ni de reojo el libro de visitas. Fue, no obstante, lo más interesante del viaje.

ÁCS

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada