viernes, 8 de abril de 2016

Jeff Healey – Hell to pay (1990): Crítica review


by King Piltrafilla (@KingPiltrafilla)




Amigos, por primera vez meto en este espacio una entrada por encargo. Es decir, que desde el principio he escogido yo mismo los cedés de los que quería escribir para dar cuerpo a mis colaboraciones en este blog. Sin embargo, no hace mucho, Ángel comentó algo de este tipo y –cuando le dije que tenía uno de sus trabajos– me indicó que quizás sería buena idea hablar de él en una de mis reseñas. A mí, por supuesto, no me pareció mal. En el fondo, tanto me da hablar de uno u otro cedé de los que poseo.


No obstante, nunca hubiese escogido este álbum porque –pese a que no me desagrada en absoluto– no es el blues rock mezclado con folk o country el estilo que más me guste. Y es precisamente eso lo que encontramos en la obra de este cantante y guitarrista canadiense, todo ello revestido con un hard rock radiable a lo Bryan Adams y bañado por ese punto de virtuosismo que me hizo conocer a este músico. Me refiero a Jeff Healey, un tipo que siendo muy pequeño perdió la vista y que comenzó a tocar la guitarra a los tres años. Después de pasar años atesorando discos de jazz, tocando en bares de Toronto con el trío que formó tras conocer al bajista Joe Rockman y al batería Tom Stephen, e incluso conduciendo un programa radiofónico, Stevie Ray Vaughan le descubrió y propició que firmase con Arista records.




En 1990, el año del Tyr de Black Sabbath, el Razors edge de AC/DC, el Impact is imminent de Exodus, el The eye de King Diamond o el Passion and warfare de Steve Vai –álbumes que, entre otros, acabaron en mi colección–, no recuerdo con qué tema, aunque supongo que con alguno de su primer disco, me llamó la atención Jeff Healey. Y la verdad es que de guitarristas ciegos ya conocía a José Feliciano, pero lo que me hizo fijar en Jeff fue –además de su sonido, más cercano a mis gustos que el del puertorriqueño– su técnica, tocando sentado y con la guitarra apoyada horizontalmente sobre sus piernas. Sentí curiosidad, sí. Por eso me decidí por adquirir este Hell to pay, segundo lanzamiento de la The Jeff Healey Band. Para grabarlo, además de sus compañeros habituales, consiguió las colaboraciones de Paul Shaffer a los teclados y Bobby Whitlock –conocido por haber formado parte junto a Eric Clapton de Derek and the dominos– en el Hammond. Además, haciendo los coros, tuvo a Sass Jordan, Kat Dyson y –sobre todo– a Mark Knopfler, George Harrison y Jeff Lynne, que también metieron algunas guitarras en diversos temas. 

Con portada fotografiada por Dimo Safari y con Ed Stasium a la producción en Le Studio de Morin Heights, el track list fue: 

Full circle 
I think I love you too much 
I can’t get my hands on you 
How long can a man be strong 
Let it all go 
Hell to pay 
While my guitar gently weeps 
Something to hold on to 
How much 
Highway of dreams 
Life beyond the sky 




El primer tema que encontramos es Full circle, caracterizado por guitarrazos bluesy y ese Hammond de Whitlock de fondo. I Think I Love You Too Much es una composición de Mark Knopfler con una parte final alucinante y I can't get my hands on you es muy bluesy y con un estupendo solo. El álbum continúa con How long can a man be strong, una preciosa balada con raíces folk, original de Steve Cropper, guitarrista de la banda residente de Stax records que grabó, entre otros, con Otis Redding. Let it all go sigue la tónica general del disco. Escrita por John Hiatt, es un rock clásico, muy americano, radiable, bailable, repetitivo, con un trabajo de guitarras alucinante y de nuevo el Hammond de Whitlock. Mi favorita sin duda. Hell to pay está firmada por los tres integrantes de The Jeff Healey Band y es la que da título al cedé, aunque musicalmente no me dice gran cosa. Todo lo contrario que la excelsa While my guitar gently weeps de George Harrison –que es otra de mis preferidas del álbum y que dos años antes había grabado también Vinnie Moore–, que aquí Jeff ejecuta con maestría y sentimiento. 

Something to hold on to es una estupenda composición del guitarrista en la que se luce y How much, de Greg Sutton y Danny Tate es otro gran tema que me encanta. Finalizando, Highway of dreams es otra composición de Jeff y sus dos colegas, que esta vez se alejan de los dictados del blues rock cañero y nos ofrecen un temita ligero –otro de mis preferidos– en el que destaca el solo de Healey y donde más que nunca queda manifiesto que Stephen y Rockman están ahí para vestir a su jefe, el verdadero amo del cotarro. Por último, Life beyond the sky también me gusta bastante, es mucho más suavecita que la anterior y sería casi anodina si no fuese por el trabajo magnífico de guitarra de Jeff, que aquí también demuestra ser un vocalista elegante. Es un precioso final de cedé.




Y eso es todo. Hoy Jeff tendría un año menos que yo si no fuese porque hace ocho que falleció por culpa del puto cáncer, dejando a medias su prometedora carrera. Para todos aquellos que no estéis familiarizados con lo que hizo este hombre a principios de los 90, os acompaño una breve selección de los temas de este cedé que espero que os gusten. 

¡Feliz fin de semana! 
©King Piltrafilla












2 comentarios:

  1. Extraordinario artículo, me ha llamado mucho la atención, porque es un disco que compre hace 26 años, después de tener 2 años antes el "See the light". Enhorabuena y gracias por la crónica.

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