martes, 2 de febrero de 2016

Robert Johnson - The Complete Recordings (1936 - 1937): Crítica del disco Review


por Tony Soulman





Antes de hablar de Robert Johnson, quiero dejar bien en claro mi postura acerca de su figura: no estamos ante un campesino que tocaba bien la guitarra y hacía letras originales. Fue mucho más que eso. Fue un profesional, un genio, un tipo que cambió la historia de la música de una manera que tal vez nunca lleguemos a dimensionar del todo. Ahora si, vamos a la entrada...



¿Qué más se puede escribir o decir acerca de Robert Johnson que no se haya escrito o dicho antes? Hay una larga lista de sucesos que alimenta su leyenda: su pacto con el demonio, la imprecisión sobre el año de su nacimiento, sus dos únicas fotos conocidas (aunque ahora se habla de una tercera), las dudosas causas de su muerte, su categoría de fundador de “El Club de los 27”, entre otras.  Desde aquí, me tomo el atrevimiento de compilar algunas lecturas y documentales que hes pescado por ahí, y lo uso como excusa para ofrecerles los célebres 29 temas que grabó en 1936 y 1937.

La fecha de su nacimiento no es muy precisa: 8 de mayo de 1911 es la oficial, aunque algunos aseguran que fue en 1912. Junto a sus 9 hermanos vivió algún tiempo con su madre, otro con su padre y finalmente Robert Johnson fijó residencia en Tunica, Mississippi. Allí se convirtió en una pequeña celebridad local por sus habilidades con la armónica y el arpa de boca. A los 18 años ya se había casado y enviudado. En 1929, conoció a Son House, quien se convirtió en su ídolo. Johnson se mudó a Hazlehurst en 1930, se volvió a casar y comenzó a viajar hacia ambos lados del Delta tocando en donde pudiera.




El tan famoso evento del Crossroads, se dice que fue en el cruce de las rutas 69 y 41 en Clarksdale, Mississippi, en algún momento de 1930. “Crossroad Blues”, “Me & the Devil”, “If I had possession over judgment day”, y otras canciones, fueron inspiradas por esa leyenda que él mismo alimentó desde sus letras y el halo misterioso que creo a su alrededor.

En 1936 audicionó para H. C. Speir, un cazatalentos de Jackson, Mississippi, quien lo contactó con Ernie Oertle y le dio la posibilidad de grabar. En 1936 y 1937 Robert Johnson grabó 29 canciones, con algunas retomas, en el estado de Texas. Primero, en noviembre del ‘36 en San Antonio, y luego en 1937 en Dallas. Algunas de estas grabaciones fueron editadas en formato 78 RPM en 1937 y 1938 por el sello Vocalion y no volvieron estar disponibles hasta 1960. En ese año. Columbia records compró los derechos de la obra y lo editó en 2 albums: “King of the Delta Blues” y “King of the Delta Blues Vol. 2”. Fue en esta época cuando Eric Clapton, Jimmy Page, Los Rolling Stones, y varios músicos del blues rock británico descubrieron la música de Robert Johnson.  Finalmente en 1990 los 41 tracks (las 29 canciones con varias retomas) fueron editadas en la caja “The Complete Recordings”.




Hay algo para contar de cada uno de los 29 tracks. Por ejemplo, en “Sweet Home Chicago” Johnson crea lo que podríamos considerar el primer estribillo pegadizo  ...”Oh baby don't you want to go, back to the land of California, to my sweet home Chicago” Dicho sea de paso, Robert Johnson sueña con un lugar maravilloso, y sitúa erróneamente a Chicago en el estado de California. “Come on in My Kitchen” es una de las grabaciones con mas alma, o como dicen en el norte, “soulful”. El slide, los susurros en medio de la canción, los silencios, todos estos condimentos la convierten en una interpretación estremecedora. “Hell Hound on My Trail” puede ser una de las performances vocales más expresivas. En ella la guitarra tiene algunas disonancias agudas que crean un clima perfecto para reflejar la frase principal de la canción: “I’ve got to keep moving…with a hellhound on my trail.”





Entre otros temas de esta célebre lista, se encuentran joyas como "Rambling On My Mind", "Terraplane Blues", "I Believe I'll Dust My Broom" (Elmore James construyó su carrera usando esta canción como cimiento), "Stop Breakin' Down", "Love In Vain" (ambas versionadas por los Stones), "I'm A Steady Rollin' Man"; así como también otras menos conocidas como "From Four Till Late", "When You Got A Good Friend", y "Last Fair Deal Gone Down".

Robert Johnson podía tocar los bajos, la guitarra rítmica, la guitarra líder, el slide, y cantar al mismo tiempo a un nivel que nadie ha sido capaz de igualar. “Preaching blues (Up jumed the devil)” es un claro ejemplo. Es una locomotora que frena solo al llegar el final.

En cuanto a su muerte, la historia que más se conoce es que el esposo de una chica con la que Johnson estaba coqueteando le ofreció whisky envenenado. La leyenda del blues, Sonny Boy Williamson, dijo alguna vez haber advertido a Johnson de nunca tomar de una botella abierta con anterioridad. Robert Johnson murió 3 días después, el 16 de agosto de 1938 a los 27 años de edad.




Un hombre y su guitarra. De eso se trata esta obra. La leyenda no debe quedar jamás por encima de la música. Sus canciones, sus letras, su técnica guitarrística, su voz, y su sonido único deben permanecer por encima de todo. Aún hoy la experiencia de escuchar sus canciones es increíblemente fluida e innovadora. La frase que aplicamos en Argentina a Carlos Gardel, tranquilamente encaja en el caso de Robert Johsnon…”Cada día, canta mejor”.

Escuchar! 

Tony Bluesman

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