miércoles, 10 de febrero de 2016

The Temperance Movement - White Bear (2016): Crítica del disco Review


por Addison de Witt (@Addisondewitt70)




En el año 2013 los británicos The Temperance Movement ocuparon no pocos titulares, y su primer disco de título homónimo fue motivo de elogio en más de una reunión musiquera.

Saludados como la esperanza del rock y el blues británico, los capitaneados por el escocés Phil Campbell dejaron un listón bastante alejado del suelo que hacía complicada la tarea de superar o igualar con una segunda entrega. Se han tomado su tiempo, y en estas primeras semanas de 2016 ve finalmente la luz el segundo álbum de The Temperance Movement bautizado como White Bear.

Engendrado bajo las mismas premisas de su antecesor, en esta segunda estocada la banda nos ofrece un nuevo catálogo de canciones de rock y rock-blues del de toda la vida, con caricias al hard rock y miradas de reojo al southern de sabor Black Crowes o a los ancestros poperos de la invasión británica, especialmente en la balada que cierra el disco: "I hope I'm not losing my mind".

Además de los cuervos de Atlanta, no es difícil asociar los riffs y espirales rítmicas del trabajo a otros nombres clásicos como Deep Purple o los también de actualidad Rival Sons.

Las guitarras rugen en apretados riffs y chillan en impetuosos punteos, en un tono algo más oscuro que en el precedente de 2013, Campbel desgarra con su magnífico vozarrón unas irónicas y afiladas letras y el ritmo hace de sólido y poderoso soporte al conjunto.




Con estupendas construcciones melódicas los británicos van despachando cañonazos como: "Three bulleits" de frenético estribillo y fibrosas guitarras o la hard-rockera: "Modeern massacre", temas más blues sureños como: "Get yourself free", o la fantástica "Battle lines", muy en la onda de los Black Crowes del "Amorica", y vocalidad a lo Bon Scott por parte del excelente Phil Campbel.

Un punto por debajo en cuanto a intensidad decibélica se sitúa otro excelente corte como "White bear", o el blues de reptante sonoridad: "The sun and moon roll around too soon".

"Oh Lorraine" es un medio tiempo de pegadizo estribillo y, nuevamente, actividad vocal que hace mirar a los AC/DC, y "Magnify" es un corte de cierto tono psicodélico sin sumergirse a fondo en los tonos fosforescentes, con frases en incomprensible castellano, es el tema mas introvertido del lote.

Terminamos el recorrido por este estupendo disco con "A pleasant peace I feel", un tema muy trabajado en el estudio que resulta sugerente y un tanto progresivo.

Consiguen en mi opinión los chicos de The Temperance Movement mantener el alto nivel alcanzado con su primer larga duración, incluso arriesgando con un sonido menos fácil, menos accesible, con más matices y enredos que pueden ralentizar la asimilación del trabajo.

Habida cuenta de lo que se escucha en este "White Bear", se antoja deseable poder visionar y abrir bien las orejas ante una puesta en vivo de estos temas, esperemos que la defensa del álbum sobre los escenarios que los chicos libren en los próximos meses, les traiga por estos lares para disfrutar de una prometedora sesión de rock-blues sólido y poderoso.

Addison de Witt

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