domingo, 21 de febrero de 2016

Microrrelatos - Cosas en los bolsillos (120): Adivinanza



Adivinanza


ADIVINA, adivinanza;
adivina, adivineta.
Entre las hojas de un guindo
vi una casa pequeña
que allí, chiquitica y sola,
tenía la puerta abierta.
Entré, pero al mismo tiempo,
salía sin darme cuenta.
Como un orgasmo fue entonces
esa primera experiencia;
vamos, que me impactó tanto
lo que sintió mi sesera
que, rodeando la casa,
al momento di la vuelta
y, como había hecho antes,
volví a pasar por la puerta.
¡Tan contento estaba yo
tras la primera faena!
Salí remozado, alegre, 
joven, pues la inteligencia
había percibido dentro
como que se encendían velas
que alumbran entendimientos
y encienden entendederas.
Luego vi que, en aquel bosque,
pequeñajas y dispersas, 
había otras muchas casas,
todas con la puerta abierta,
y de una en otra fui
empalmado recorriéndolas:
saliendo triste de algunas,
de otras moviendo las cejas,
pasmado como quedaba
de ver que, en espacios breves,
puede haber cosas muy buenas,
junto a otras, os lo digo,
que más bien son una de esas
que uno pisa en la calle
y sufre su pestilencia,
y, aunque mucha suerte den,
desde luego no desea
que tal eventualidad
todos los días le suceda.


(Y no me extiendo ya más.
Quien la respuesta no sepa
le remito a una obra mía
donde tendrá la respuesta:
Basura Espacial se llama
y es como una bombonera: 
tomas uno, luego otro,
sin saber a ciencia cierta
si cuando entras en la casa
te dirás que es la repera
o, en cambio, soltando el libro,
preferirás una siesta,
que esas ventajas plurales
te proporciona esta obreja.
Y hecha la publicidad,
me quedo a oír tu sentencia).

Adivina, adivinanza;
adivina, adivineta.

ÁCS (ZRS)

1 comentario: