domingo, 21 de febrero de 2016

Crítica de "Joy" (David O. Russell, 2015): Film Review


por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC

Una auténtica mediocridad que solo tiene los beneficios de los sobrevalorados David O. Russell y Jennifer Lawrence. Una mezcolanza entre la realidad, la fantasía y la fábula buenista que no funciona a ningún nivel.

Son conocidas las disimuladas ínfulas autorales y de trascendencia de O. Russell que no logran evitar cierta superficialidad general, pero que en los títulos más acertados del director, como “The Fighter” (2010) o “El lado bueno de las cosas” (2012), quedaban sometidas a la entrañable sencillez de la historia, de sus personajes y relaciones, en una encantadora mezcla de comedia y drama, perfectamente elaborada, en la que se profundizaba con acierto, dejando escenas muy conseguidas, emotivas o conmovedoras.

En “Joy” no tenemos nada de eso porque se aprecia un intento de fórmula, haciéndose evidente y palpable la falta de sinceridad y autenticidad forzando sus habituales mecanismos, lo que hunden la propuesta desde el mismo inicio.




“Joy tiene todos los defectos y ninguna de las virtudes del cine de O. Russell, un director con fama de complicado que parece haber conseguido su familia cinematográfica con los De Niro, Lawrence y Cooper, que se ha beneficiado estos años de la inaudita generosidad de la Academia, que ha regalado nominaciones sin miramientos a sus propuestas hasta este año, donde se ha pegado el batacazo.

No estamos tan lejos de “La gran estafa americana”, otra película discreta de O. Russell, pero que recibió más reconocimiento... no sé por qué.

Joy es una abnegada madre que trabaja en una agencia de viajes y se ocupa de su casa, que es un caos absoluto donde tiene que lidiar con una madre depresiva, un padre mujeriego, un ex marido con aspiraciones artísticas, su abuela, sus hijos pequeños y los problemas económicos y logísticos de la casa… Todo ella sola. Su abuela es su único apoyo, pero las circunstancias de la vida la han llevado a enterrar sus talentos creativos que se manifestaban desde niña.




O. Russell mezcla elementos oníricos o de ficción en su narración, sueños o escenas de culebrones a los que la madre de Joy es adicta, para retratar y reivindicar a esa mujer que se pone el mundo por montera.

Es el típico retrato cotidiano y un tanto esquizoide de O. Russell, como ya vimos en “El lado bueno de las cosas” o “La gran estafa americana”, por ejemplo. Para ello, el director usa ciertos recursos estilísticos, que se añaden a los mencionados insertos oníricos y fabuladores, como esas cámaras y panorámicas inestables, los travellings de seguimiento para acentuar el caos o enfatizar determinaciones, así como los primeros planos algo caricaturescos. También es interesante el recurso del fuera de campo, donde una acción es omitida mientras se encuadra otro aspecto. Dos ejemplo: Joy ante la entrevista con Cooper como objeto principal del plano mientras su ex marido charla con él, y la propia presentación, donde las torpes mañas de la chica son obviadas desde el encuadre en casi todo momento.




El éxito de Joy viene gracias a una reivindicación de las virtudes del capitalismo, del que no se escatiman sus lados oscuros, aunque se haya comentado lo contrario, si bien es cierto que con la habitual superficialidad de O. Russell. Una fregona o mopa especial que hará las delicias de toda ama de casa. Para ello tendrá que pelear y hacerse un sitio en el mercado, desde la venta ambulante o intentando meter su producto en tiendas, hasta llegar a la televisión gracias a su encantador ex marido y el entrañable personaje interpretado por Bradley Cooper.

Poco podemos destacar de la película, salvo si enganchas con su soso sentido del humor, pero me gustaron las relaciones de Joy con su amiga y su ex marido, que no haya coartada romántica y ver a Jennifer Lawrence hablando en español con sus trabajadoras.




El uso de la voz over de la abuela en plan “El crepúsculo de los dioses” (Billy Wilder, 1950) es un recurso que aquí aporta más bien poco y lo que se supone pretendería (significar ese espíritu que impulsa a la protagonista), no funciona en absoluto.

Las supuestas bromas integrando retazos de otros géneros, como en la simpática escena estilo “El padrino” (Francis Ford Coppola, 1972), funcionan irregularmente. También habría cierto deje al “Ciudadano Kane” (1941) de Welles en esas figuritas del inicio que escenifican la creatividad de Joy, aunque en versión de Capra.




Una película prescindible, pero que le ha valido otro Globo de Oro a Jennifer Lawrence y una nueva nominación al Oscar… Manda narices.

Jorge García

2 comentarios:

  1. a mi ella solo me ha gustado en Winter's Bone y cuando aquello no la conocia ni dios,totalmente contigo en toda la critica.....yo le hubiera dado mas leña al fuego diciendo que en realidad es una actriz de segunda lo unico que aporta en pantalla es su fisico

    ResponderEliminar
  2. También me gustó ahí, Metaleros. Fue donde la conocí precisamente. Me parece de las actrices más sobrevaloradas del momento, pero tiene legiones de fans...

    ResponderEliminar