martes, 23 de febrero de 2016

Master - An Epiphany Of Hate (2016): Crítica del disco Review



por Marco Antón (@Antoncastle66)



Los veteranos deathmetaleros Master con Paul Speckmann al frente se encuentran de regreso para presentarnos una obra de pura brutalidad de principio a fin en este 2016, para darnos una lección de lo que a Metal Extremo se refiere. Ya con gran experiencia en los escenarios curtidos por allá en los años ‘80s cuando surgieron las primeras camadas de bandas de metal extremo junto a Carcass, Death, Napalm Death o Cancer allí se encontraban los Master para dar una primera lección con la banda inicialmente llamada Death Strike desde el año 1983, en 1985 vino el cambio de nombre y en 1990 su primer larga duración con el cual entraron a la categoría de leyendas que actualmente gozan. Su regreso en éste año vino a continuar la publicación de su material del 2013 "The Witchhunt" sólo que más viscerales.



El track list de este nuevo disco titulado sombríamente como An Epiphany Of Hate:

Subdue The Politician
Fiction Soon Becomes Reality
Face Your Fear
Just Be Yourself
Just Take My Right Arm
An Epiphany Of Hate
It´s Clearly Eden
The People Of The Damned
Senses All Will Be Controlled
Red Alert

10 piezas asesinas de principio a fin donde con los instrumentos básicos de guitarra, bajo y batería se adentran en los sonidos extremos a diferentes velocidades con los cuales nos destrozan las neuronas a la primera escucha. El trío que actualmente compone la banda es con el renombrado Paul Speckmann en las vocales y bajo, Alex Nejezchleba en las guitarras, finalmente a Zdenek Pradlovsky en la batería.




Con una impresionante portada del artista Mark Cooper, el álbum nos demuestra sonidos del Death Metal que se resiste a morir irónicamente ya que la vena musical de la banda es la que se encuentra en el sonido de los años ‘90s que tanto siguen cautivando a nuevas generaciones y reviven la nostalgia de los fans de la “vieja guardia”, Alex nos maneja las guitarras crudas y con muchos cambios de ritmo que tienen una similitud con algunas notas del Thrash Metal pero con la ecualización del Death Metal lo cual lo hace todavía más cautivador y con la experiencia de la banda que sabe cómo producir las notas sin duda que tenemos un resultado que nos agrade al oído. Combinan algunas estructuras melódicas en medio de las canciones, dando como propósito que escuchemos buenos solos de guitarra que son uno de los puntos fuertes del disco. La batería nos sorprende con el manejo del doble bombo pero también con todos los cambios de ritmo que posee desde el inicio marcando el ritmo de las piezas de manera vital para que suene contundente cada composición, es una bestia en los tambores Zdenek Pradlosky.




No hay complicaciones con sonidos experimentales, si eres fan de la banda te informo que siguen en la senda de su sonido y estilo característico aquel que los encumbró en los años ‘90s. Me quedaría con todas las canciones ya que han sido bien mezcladas y producidas a una alta fidelidad que nos permite escuchar todos los instrumentos así como sus notas, la voz de Speckmann se vuelve ruda y gutural como lo marca el estilo de la agrupación pero no es plana ya que no sólo utiliza una misma nota de voz sino que le otorga diferentes matices que nos permite escuchar su rango vocal ya que aunque ya tiene sus años no se escucha cansada o desgastada mucho menos monótona por ningún motivo, así que no te vas a aburrir por nada del mundo ya que te encuentras ante una de la obras maestras del metal extremo de éste año 2016. Un excelente legado de los Master para todos los fans del metal extremo.

Marco Antón

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