domingo, 28 de febrero de 2016

Crítica de "Susurros del corazón" (Yoshifumi Kondo, 1995): Film review



por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC



No siempre publico reseñas de pelis que me gustan; eso ya lo sabéis. Un crítico (como un director) ha de estar a las duras y a las maduras. Y es que tampoco es todo es muy bueno en la sección nipona de anime, como alguien pudiera pensar. Entro en materia. “Susurros del corazón”, que es la película de la que hoy os hablaré, demuestra que los estudios Ghibli están lejos de ser infalibles. La película dirigida por Yoshifumi Kondo es correcta pero fallida, de una sensibilidad algo cargante y tendente en exceso al simplismo en casi todo. No es un mal trabajo, pero lo cierto es que la cosa prometía bastante más con la historia de esta niña que va dando sus primeros pasos hacia la madurez. Una historia iniciática que deja algo frío y no logra conmover de verdad en ningún momento.

En todo caso, a pesar de todos los defectos que se le puedan achacar “Susurros del corazón”, como suele suceder con la mayoría de las películas del estudio al que da fama el majestuoso director Hayao Miyazaki (aquí encargado del guion), que tampoco es infalible por cierto, nos deja algunas escenas realmente logradas y de una sensibilidad exquisita en ese talento por el detalle y su facilidad por encontrar magia en lo cotidiano.




Las películas Ghibli suelen dejar retratos de la infancia absolutamente perfectos, saben captar ese universo con una sensibilidad y precisión exquisitas en la mayoría de las ocasiones. “Susurros del corazón” no es una de las excepciones. La fascinación, la magia, la sorpresa, la búsqueda…

Una estudiante, Shizuku, apasionada de la lectura descubre que alguien ha estado alquilando en la biblioteca los mismos libros que ella. La curiosidad y un destino irremediable la impulsan a encontrar a esa alma gemela que se le anticipa. Él es Seiji, y está aprendiendo a hacer violines.

La banda sonora de la cinta tiene temas gosspel e incluso country, una banda sonora ciertamente peculiar que tiene en el tema “Country Roads” su punto álgido, un tema que suena en varias ocasiones, compuesto por John Denver y que ha cantado incluso Olivia Newton John.

Uno de los grandes aciertos de “Susurros del corazón” es el retrato de lo cotidiano (las escenas en familia, por ejemplo), lleno de detallismo y sensibilidad y que contrasta con los numerosos planos de la gran urbe en la que se enmarca la narración. El universo íntimo de los personajes, su vida en casa, es mostrado con una naturalidad sorprendente.




Otro punto interesante está en la elección de los dos personajes protagonistas, dos personas que poco tienen que ver con la juventud actual, obsesos de la lectura que usan como evasión. Que la cinta repare en ellos, ratas de biblioteca soñadoras e idealistas, es una declaración de intenciones. Idealista y sumamente ingenua pero reivindicadora del arte y de una juventud con intereses más allá de pasar el rato con botellones y consolas.

La lectura crea unos lazos y unos vínculos invisibles entre Shizuku y Seiji, quedan unidos a través de la lectura, el azar y otro elemento muy presente en la cinta, lo tradicional.

Lo tradicional tendrá un peso importante, por ejemplo en el cambio para la catalogación en la biblioteca, el padre de Shizuku tendrá que adaptarse. Shizuku y su propio padre manifestarán que prefieren las tradicionales tarjetitas de toda la vida, además será a través de ellas como la chica dará un impulso a su madurez encontrando a Seiji. El trabajo artesanal al que Seiji quiere dedicarse también va en esa línea. Todo esto contrasta con la fascinación por lo nuevo y la novedad de lo que están viviendo los dos protagonistas.





La curiosidad puede con Shizuku que de alguna forma dejará de sentirse sola al descubrir que hay alguien por ahí que tiene sus gustos y la puede comprender mejor que nadie, ya que a esas edades, como sabemos, pocos nos comprenden, o eso pensábamos.

Por mucho que lo veamos en multitud de títulos, especialmente en los del estudio Ghibli, no deja de sorprender la facilidad de los orientales para captar los pequeños detalles, los pequeños gestos y los sentimientos más íntimos que conectan con nosotros con una fuerza realmente poderosa. Como ejemplo, de los muchos que podemos poner, tenemos la escena tras el primer encuentro de los protagonistas donde Shizuku muestra su frustración en casa sin poder quedarse quieta en un lugar.

Amistad, enamoramientos, vergüenzas, descubrimientos… todo el mundo preadolescente retratado pero con un exceso de azúcar y falto de verdadero sentimiento. Confidencias con las amigas, hombros donde llorar, confidencias de amor, líos amorosos, fidelidades… Todo queda algo artificial en esa ingenuidad e idealismo que le resta eficacia dramática e intensidad emocional. Cuando todo se va resolviendo no nos conmueve verdaderamente, aunque nos deje una sonrisa.




No podemos evitar sentir que estamos en el universo Ghibli y el mundo de Miyazaki, aunque la película sea realista y los elementos fantásticos estén suprimidos, o casi, cuando vemos a un gato (tendremos otro gato en la figurita que fascina a Shizuku, protagonista de una historia romántica) o a un cerdo, presentes en multitud de títulos. Con respecto al gato comentar que simboliza el tránsito o la evolución hacia otro lugar o estado. Así el gato en “Mi vecino Totoro” (1985) será un gatobús, que llevará a los protagonistas y aquí otro gato hará que le sigan, juguetón, para que Shizuku acabe encontrando lo que busca... y a Seiji.

Aparte de lo cotidiano, Kondo retrata lo urbano, el metro, la muchedumbre que todo lo invade… en el metro precisamente será donde Shizuku descubra al gato que le llevará a la tienda de antigüedades. Un lugar para la magia y el romanticismo.

La evolución en la relación entre los dos chavales está bien conseguida.




Una de las escenas más conseguidas la tenemos cuando tras una noche musical con su amigo Seiji, Shizuku comienza a plantearse su futuro. Tumbada en la cama la veremos reflexionando hasta que debe apagar la luz para dormir, en ese momento Kondo nos dedica un guiño realista, cotidiano, cuando la chica no acierta a apagar el flexo que ilumina la estancia y tiene que incorporarse un momento para apagarlo. Un extraordinario momento. Redundando en todos estos elementos cotidianos tenemos la escena en la que vemos el entorno de la amiga de Shizuku, en él veremos cómo esta chica está enfada con su padre y no le habla, pero ni sabemos por qué ni nos lo explicarán luego. Otro magnífico detalle.

Descubriremos que lo que creíamos causa del destino, el tema de las tarjetas, no lo es en realidad, sino que Seiji se esforzó en leer muchos libros para llamar la atención, precisamente, de Shizuku. Del destino se encargará el gato.

Una película sobre vocaciones, sobre la idea de que la vida sólo tiene sentido si seguimos el camino de lo que sentimos y nos gusta, no caminos preconcebidos por los demás. Una película tierna, pero no conmovedora, interesante pero ingenua y ligera en cuanto a emoción. Muy humanista.




El final con la declaración de matrimonio excede todos los límites de glucosa y vuelve a resultar bastante artificioso y poco auténtico. Un resultado correcto pero que queda lejos de las grandes obras maestras del estudio donde el componente emocional tenía más peso, manteniendo además las virtudes que, indudablemente, tiene esta cinta también. Técnicamente es excelente, una pena el exceso de ñoñería en algunos momentos y la sensación general de una excesiva dulzura impostada.

Recomendable para todo fan de las películas Ghibli, pero no tanto para los más exigentes.

Jorge García

2 comentarios:

  1. porco rosso es mas mediocre que esta y me encanta y me parto de risa con ella......y esta no es una obra maestra pero es una peli encantadora,y tiene todo lo que tiene que tener del famoso estudio ghibli.
    para los exigentes solo debe haber 2 o 3 obras maestras las demas solo pueden decirse que son ENCANTADORAS,es mi opinion.....ahora tu critica sobre susurros del corazon se nota te que ha gustado desde el principio hasta el final.saludos jorge

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  2. Muchas gracias, Metaleros. No me terminó de convencer la película, pero es difícil que no guste. Un saludo!

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