miércoles, 24 de febrero de 2016

Malcolm Holcombe - Another Black Hole (2016): Crítica del disco Review



por Addison de Witt (@Addisondewitt70)




En más de una ocasión he manifestado mi debilidad por Malcolm Holcombe, es sin duda uno de mis rockeros vagabundos favoritos, no recuerdo que ningún disco suyo me haya defraudado, y año tras año demuestra que lo suyo es amor al oficio de cantor, siempre en un lugar de marginalidad mediática, (este último trabajo esta auto financiado), sigue manteniendo esa actitud de rockero de mala vida en la carretera, con predilección por los garitos prudentes en glamour y las habitaciones de hotel humildes, de las concurrencias reducidas y los vicios a la vista de todos, arrastrando su esqueleto castigado, luciendo la silueta de la soledad en cada escenario, en cada punzada de su guitarra, en cada lamento de su mortecina voz rota.

Ha sido escuchar el primer corte, la magnífica: "Sweet Georgia", de este recién publicado: "Another Black Hole", y volver a sentirme atrapado por los enfermizos fantasmas de Malcolm.

Lo suyo es el rock, con influencia del country arenoso de los caminos, con el sedimento bluesero del polvo amontonado en las mesillas de noche arruinadas de carcoma de los moteles de carretera, con la etílica amargura de una voz quebrada por el licor y la soledad.




Esta voz desgarra coplas de tristezas y desesperanzas, de aventuras propias del que vaga cantando a quien le quiera escuchar, del que sueña nuevas melodías en farragosas noches sudadas en camas sin calor humano.
Esta voz se hace acompañar de dramáticas acústicas arpegiando dolores, de ocasionales dobros o banjos que doran el sonido con el country amargo que encierran, de eléctricas que atraviesan cual rayo láser la densidad oscura de cada melodía, de percusiones escondidas en el sordo golpeteo de las escobillas.

Y las melodías, que no pretenden gloria pero no renuncian a tradición, carnales y sangrantes, sinceras y evidentes, que no temen al oyente avezado que descubre en sus costuras la verdad en el corazón del autor, que se muestra tal cual es, buscando una catarsis en clave de terapia rock...y blues...y country.




Este nuevo álbum de Malcolm Holcombe me ha vuelto a atrapar, me ha vuelto a recoger en su espiral de amargura, de pasión y desesperanza, todo en clave de belleza, ¿cómo el dolor se puede expresar y hacerse evidente entre tan bellos acordes?, ¿cómo la soledad puede sonar a gloria en una voz tan sufriente?

Diez cortes sin fisuras, sin esconder nada, mostrándose desnudos y sin ocultar cicatrices, dejando que el interior sea el que cante, el que declame, el que confiese.

Este es uno de esos casos en los que no entiendo necesario ir refiriendo canción por canción, es mejor descubrirlas y sufrirlas, y disfrutarlas, todas y cada una de ellas me parecen excepcionales, como siempre pasa con Malcolm.

Adjuntamos página web del artista en la que se puede conseguir este disco:



Addison de Witt

1 comentario:

  1. Estoy con él.... y estoy muy agustito... Gran post. Abrazos.

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