domingo, 10 de enero de 2016

Algunas poesías sobre el mar: para niños y jóvenes (los mejores poemas sobre el mar)



Siempre tiene uno ganas de bañarse en verano. Yo, la verdad, es que todos los días "me baño", pero si es en verano nunca pienso en una artificial ducha ni en una artificial piscina de agua enlatada, inmóvil. Me gusta el mar. El mar con sus olas que vienen y te dicen hola y se van sin decirte adiós. El mar de los niños, el mar de los peces, el mar en que se hundieron tantos sueños, tantos deseos, tantos amores, el mar infinito de nuestra existencia finita, de nuestro deseo por ser él, mar infinito, mar rotundo, acoplado a la Tierra redonda en un abrazo líquido de medusas y pulpos con ventosas. He aquí una recopilación de algunos poemas para niños y para mayores que lo fueron antes sobre el mar. Solo es cuestión de lanzar el anzuelo y esperar que pique el que mejor nos cuadre: todo depende de la edad, del momento, de la hora que sea, de si uno ha comido ya o no, de si el amor vino a visitarle... ("La mer, la mer, toujours recommencée", que escribió Paul Valéry)



El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!

¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?
¿Por qué me desenterraste
del mar?

En sueños la marejada
me tira del corazón;
se lo quisiera llevar.

Padre, ¿por qué me trajiste
acá?

Gimiendo por ver el mar,
un marinerito en tierra
iza al aire este lamento:
¡Ay mi blusa marinera;
siempre me la inflaba el viento
al divisar la escollera!

Rafael Alberti



El mañana efímero. Antonio Machado:

Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.
(XXIX)

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.
(XLIV)



Mar distante. Pedro Salinas:

Si no es el mar, sí es su imagen,
su estampa, vuelta, en el cielo.
Si no es el mar, sí es su voz
delgada,
a través del ancho mundo,
en altavoz, por los aires.
Si no es el mar, sí es su nombre
es un idioma sin labios,
sin pueblo,
sin más palabra que ésta:
mar.
Si no es el mar, sí es su idea
de fuego, insondable, limpia;
y yo,
ardiendo, ahogándome en ella.




Soledad. Juan Ramón Jiménez:

En ti estás todo, mar, y sin embargo,
¡qué sin ti estás, qué solo,
qué lejos, siempre, de ti mismo!
Abierto en mil heridas, cada instante,
cual mi frente,
tus olas van, como mis pensamientos,
y vienen, van y vienen,
besándose, apartándose,
en un eterno conocerse,
mar, y desconocerse.
Eres tú, y no lo sabes,
tu corazón te late y no lo siente...
¡Qué plenitud de soledad, mar sólo!




A LA MANCHA

A la mancha están jugando
la luna grande y el mar,
el mar inventa cabriolas,
la luna quiere escapar.
Ovillo desmadejado,
la luna es el capitán,
el mar la mira encrespado
con su gorro de cristal.
Peces de ojos grandotes
se detienen a mirar,
en la playa duerme un ancla
su sueño de navegar.
A la mancha están jugando
la luna nueva y el mar,
la luna es moneda nueva,
el mar es su tobogán.

Graciela Genta



HACE GIMNASIA EL MAR

Las olas se levantan:
hace gimnasia el mar;
arriba, niñas blancas,
hacia el azul final.
Ahora, de puntillas,
tocan la inmensidad
sus dedos estrellados
de agua, de luz y sal.
Se inclinan, corren, saltan
como quien va a cazar
celestes mariposas
de espuma y de cristal.
Bajo el sol de la tarde,
hace gimnasia el mar.

Miguel Moreno Monroy



CARACOLA

¿Sabes? En esta bella caracola
viven los pájaros del mar.
¿Lo dudas? Ponla sobre tu oído:
¡La sentirás cantar!
Aunque tal vez… pudiera ser una guitarra
con un bosque de pinos por garganta.
Pero no… escucha bien:
¡Es el mar el que canta!
Róbinson Saavedra Gómez



LOS PECES VAN A LA ESCUELA

Hay un colegio
en el fondo del mar,
y allí los "bonitos"
bajan a estudiar.


Y el que más escribe
es el calamar,
y el que menos sabe
no sabe la "a".


A dar la lección
"Pez Espada" va,
lleva su puntero
para señalar:


"Con olas y barcas,
el Norte del mar,
y limita al Este
con playas sin par..."


Y después, muy serios,
todos a rezar:
Pupitre de perlas,
bancos de coral,
encerado verde
y tiza de sal.



Muchos pececitos
ríen al sumar.
Y el buzo a los peces
bajaba a asustar,
con su cara blanca
dentro de un cristal.

Gloria Fuertes.



EN MEDIO DEL PUERTO

En medio del puerto,
con velas y flores,
navega un velero
de muchos colores.
Diviso a una niña
sentada en la popa:
su cara es de lino,
de fresa, su boca.
Por más que la miro,
y sigo mirando,
no sé si sus ojos
son verdes o pardos.
En medio del puerto,
con velas y flores,
se aleja un velero
de muchos colores.

Antonio García Tejeiro



¡HOLA! QUE ME LLEVA LA OLA

¡Hola!, que me lleva la ola;
¡hola!, que me lleva la mar.
¡Hola!, que llevarme dejo
sin orden y sin consejo,
y que del cielo me alejo,
donde no puedo llegar.
¡Hola!, que me lleva la ola;
¡hola!, que me lleva la mar.

Lope de Vega



EL VIAJE

—Niña, me voy a la mar.
—Si no me llevas contigo,
te olvidaré, capitán.
En el puente de su barco
quedó el capitán dormido;
durmió soñando con ella:
¡Si no me llevas contigo!…
Cuando volvió de la mar,
trajo un papagayo verde,
¡Te olvidaré, capitán!
Y otra vez la mar cruzó
con su papagayo verde,
¡Capitán, ya te olvidó!

Antonio Machado

ÁCS

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