domingo, 19 de junio de 2016

Rus, ruris is different - Microrrelatos: Cosas en los bolsillos (136)



Rus, ruris is different


LA casa rural que alquilamos se llamaba "La Motosierra". Era una casita en apariencia acogedora que se presentaba como novedad en esa página de Internet que la mayoría conoceréis. Lo que más nos gustó de ella era que estuviera enclavada en un lugar inhóspito, alejada del mundanal rüido, de difícil acceso, sí, pero entre montañas y un bosque frondoso, tupido, natural y salvaje... y con un riachuelo que corría en sus cercanías. Era desde luego el sitio ideal para despedir a nuestra amiga, un fin de semana que se presentaba eterno, lleno de emociones, de alcohol, de sentimientos, también de maría, de recuerdos y más alcohol y más maría, y jolgorio, risas, rock, desenfreno, libertad. "La Motosierra" nos proporcionaría eso y mucho más; estábamos seguras, y el precio hacía más deseable esa golosina. Así que precio asequible, solas para hacer lo que nos viniera en gana, sin chicos (por supuestísimo), y la posibilidad añadida de bañarnos en bolas en un río de aguas puras, cristalinas ("árboles que os estáis mirando en ellas, verde prado, de fresca sombra lleno, aves que aquí sembráis vuestras querellas...").


La señalización para llegar hasta la cabaña no estaba demasiado clara, pero, guiadas por la intuición, tras perder varias veces la ruta cierta, conseguimos llegar a nuestro nuevo aunque efímero hogar, casi de noche (esa noche de un jueves cualquiera de un agosto muy señalado). Nadie nos recibió, pero la puerta la encontramos abierta descubriendo un interior algo lóbrego y destartalado, aunque, no obstante, coqueto y hospitalario. Además, para lo que íbamos a hacer allí, valía. Todas nos miramos y sonreímos. Mientras descargábamos las cosas, nos llegaba el eco de las aguas del arroyo, fluyendo desbocadas, locas. Ana, la amiga a la que despedíamos de su soltería (la pobre) abrió la primera botella de bourbon y dijo (lo recuerdo muy bien). "¡Que empiece la fiesta!" Y fue entonces, inspector, cuando sonó el rugido de la motosierra haciéndose dueño y señor del valle.

ÁCS

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