domingo, 12 de junio de 2016

Microchiste sin guarnición - Cosas en los bolsillos (135)



Microchiste sin guarnición


UN hombre entra en un restaurante de carretera para comer. Se sienta a una mesa, el camarero le trae la carta, pero este le dice que quiere menú del día (por favor, gracias). De primero elige una fabada asturiana; de segundo, un escalope, y de postre, flan de huevo "con-nata-si-es-posible" (y sí es posible). Pero se presenta un "problema" (llamémoslo así), que no viene del flan, como tampoco de las alubias (aunque estén un poco saladas, un asquito), sino del escalope (con patatas). Llegado el momento (ese momento crucial) del servicio del segundo plato, el camarero se le acerca con un chuletón de Ávila cuyas dimensiones rebasan en algunas partes el plato en el que viene transportado. ¡Que aproveche! (silencio y ojos de estupefacción). Lo mira así nuestro protagonista, primero con desconcierto y al momento con un apetito voraz. No dice nada, no protesta, no reclama su derecho al escalope. Toma cuchillo y tenedor y comienza a intervenir (quirúrgicamente) al apetitoso pedazo de carne que, como comprueba de inmediato, está a su gusto, en ese punto exacto de un poquito sangriento sin que parezca que está uno devorándose a un buey vivo. 


Y es entonces cuando llega el camarero con cara de que la felicidad va a acabar para él en tres-dos-uno... "Creo que hay un problema, caballero". "Usted dirá, amigo" (y sigue masticando). "Siento decirle que no nos queda nata". "Pues sin nata, sin nata". Entonces el camarero se aleja no sin antes darle al cliente fervososamente las gracias.

ÁCS

5 comentarios:

  1. Una duda. Cuando llegó el momento de pagar la cuenta... ¿le cobraron el escalope del menú o el chuletón que se había zampado?

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    1. Creo que no le cobraron, en compensación por haber tenido que comerse el flan sin nata.

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    2. De todas formas, es que nosotros nos salimos antes, así que no pudimos ver el final del cuento (juas).

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  2. Hola, Ángel.
    Qué cantidad de detalles tan visuales. Uf, me gusta mucho -no la carne cruda- el desarrollo de esta historia. Creo que leyéndote se aprende mucho a construir historias.

    Un besabrazo enorme.
    ¿A que me habías echado de menos un poquito al menos?

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    1. Claro. Tow, te creía ya fuera de este lío. Me alegro mucho, de veras, de verte por aquí. Espero que todo marche sobre (muchas) ruedas. Beso y abrazo.

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