viernes, 17 de junio de 2016

Crónica de The Quireboys, Barcelona, 10/06/2016: en Razzmatazz 2


Alfonso Díaz (del blog Rockeando)



La estación estival siempre es sinónimo de festivales, pero aunque según el calendario aún no hemos llegado al verano coincidiendo con la llegada de la primera ola de calor arrancaba el Vilanova Classic Rock, una nueva cita en la que en diferentes jornadas podríamos disfrutar de las actuaciones de artistas como Uli Jon Roth, Band Of Friends, Legends Of A.O.R., Praying Mantis... Aunque el grueso de las descargas tendrían lugar en Vilanova I La Geltrú, la organización había dispuesto que la velada que protagonizarían The Quireboys tuviera lugar el la Sala mediana del Razzmatazz de la Ciudad Condal.


Una nutrida representación de turistas que arribaron al local en varios autobuses, propiciaron que los alrededores del recinto presentaran un fantástico ambiente en los minutos previos al arranque del show. Sin duda la presencia de los incombustibles The Quireboys representaba un atractivo aliciente para un público, mayoritariamente británico, que vibró intensamente al corear junto al incombustible Spike algunos de los temas emblemáticos de la carrera de los londinenses.

No sería este el único reclamo de la noche, ya que para calentar el ambiente contaríamos con el concurso de las míticas Rock Goddess, que enarbolarían sin complejos la bandera de la N.W.O.B.H.M., mientras que los elegidos para inaugurar la fiesta serían The Goldem Grahams, quienes nos ofrecerían un detallado repaso a su último trabajo "Deer Avenue".


Con la gente todavía accediendo al local el trío capitaneado por el guitarrista Brian Nonell aparecía en escena acompañado de una grandilocuente introducción para dejar que el estallido inicial y una abundante lluvia de confeti sirvieran como preámbulo perfecto para una actuación eléctrica, marchosa y entretenida.

Si ya en su primer largo The Golden Grahams demostraban su calidad y su apuesta decidida por el clasicismo roquero, en directo la banda se crece y consigue sonar más potente y rotunda, tal y como demostraron al atacar trallazos incontestables como "Bright Horns", que se convertiría en la excusa perfecta para que los más marchosos se animarán a mover los pies.




Aunque fue el alma-matter del trío, el guitarrista Brian Nonell, fue quien se llevó la mayoría de las miradas, con su actitud y su adrenalítica puesta en escena, lo cierto es que sus compañeros el batería Gerard Halfville y el bajista y vocalista Eddy Ray hicieron una soberbia actuación, sumándose a la fiesta para hacer que temas como "Lone Woman" escenificarán la comunión perfecta entre banda y público.

Sin duda uno de los momentos más calientes de la actuación de The Golden Grahams llegaría acompañado del pegadizo "Puppets", durante la que Brian abandonó el escenario para recorrer la sala y continuar su particular show encaramado sobre la barra del local mientras sus compañeros se dedicaban a marcar el ritmo del tema.

Corta, muy corta se nos hizo la descarga del combo catalán, pero antes de poner el broche definitivo a la velada todavía tendríamos ocasión de degustar “My Bitch”, para la que Nonell cambio su vistosa chaqueta roja por una de pelaje marrón. Tablas, calidad y una apuesta decidida por el rock n roll fue lo que nos ofrecieron The Golden Grahams, una banda que es sinónimo de buen directo, actitud y, sobre todo, diversión.

No hacía mucho tiempo que la formación de las hermanas Turner pisó los escenarios de la capital catalana dejándonos unas magníficas sensaciones, por lo que su participación en este Vilanova Classic Rock resultaba una oportunidad inmejorable para volver a escuchar un repertorio plagado de piezas de su fantástico debut homónimo. Con las pilas bien cargadas y con esa formación clásica de power-trío, las británicas irrumpían en escena dispuestas a roquear con fuerza, noqueándonos en el arranque con la fiereza metálica que exhibieron en "Satisfied Then Crucified" y "Heartache", con las que dejaban claro que la banda no ha perdido ni la pegada ni la actitud de sus primeros años.




Sobrias, potentes y muy dinámicas en escena, Rock Goddess no tuvieron dificultades para conectar con una audiencia veterana que demostró conocerse al dedillo cada una de las estrofas de "You' Ve Got Fire" o el medio tiempo "To Be Betrayed". Con la gente completamente volcada, el trío continuaría desgranado temas imprescindibles en su repertorio como "My Angel" o "Take Your Home Away".

A medida que fue avanzando la descarga la gente se fue animando, así que la recta final del show estaría marcada por la rotunda declaración de intenciones que significó "Heavy Metal Rock N´ Roll", con toda la sala levantando los puños al aire para corear su estribillo, y la incisiva "Bite You To Death". Para rubricar una descarga marcada por la fidelidad a sus raíces, Rock Goddess optarían por una de las piezas más destacadas de "Young And Free", "Love Is A Bitch", que les servía para retirarse acompañadas de una rotunda ovación.


Señoras y señores, bienvenidos al gran circo del Rock n´ Roll. Nacidos durante la década de los ochenta The Quireboys fueron considerados una de las últimas bandas clásicas nacidas en la vieja Inglaterra. Sus electrizantes directos, sus composiciones impregnadas de sabor a bourbon y olor a nicotina se convirtieron rápidamente en el reclamo perfecto para una generación de roqueros habida de nuevos valores en una escena que empezaba a declinar. Asiduos habituales de nuestros escenarios, Spike y sus muchachos demostraron estar en plena forma, con ganas de pasarlo bien y contagiar a un público que se mostró absolutamente entregado con ellos.




Elegantemente vestido, con un impoluto traje blanco y luciendo su inseparable pañuelo anudado en la cabeza, el vocalista aparecía en escena, bebida en mano, para darnos las bienvenida antes de convertir el recinto en una fiesta con los primeros compases de "Two Much Of A Good Thing". Acompañado por la misma formación que le ha escoltado en sus últimas visitas, la banda se mostró sólida y muy compacta, proponiéndonos un show variado, en el que repasaron muchos de los grandes himnos que han facturado a lo largo de su longeva carrera, aunque obviamente el sprint final estaría reservado para las composiciones de su debut “A Bit What You Fancy”.

Con un Spike descomunal, perfecto en su papel como maestro de ceremonias, que no paró de animar al personal y bailar con su pie de micro mientras nos invitaba a sumarnos a "Misled”, haciendo que la sala se viniera literalmente abajo. Con ese aroma de genio despistado, el carismático frontman supo manejar a la perfección el timing del show, intercalando viejas favoritas con temas más recientes como "Gracie B", que lejos de hacer que el ambiente decreciera servirían para que la gente se desgañitara coreando cada una de sus estrofas ante la socarrona sonrisa de un Spike complacido.




Una tras otra las composiciones de los británicos caían sobre la audiencia como mazazos incontestables, pero sin duda fue a la hora de atacar piezas como "This Is Rock N´ Roll", cuando la banda consiguió conectar con la audiencia. Algo menos macarra y con un toque más elegante y distinguido sonaría "Mona Lisa Smiled", con la que nos retrotraían a su trabajo de 2008 "Homewreckers & Heartbreakers". Aún más atrás en el tiempo, concretamente a los tiempos de su segundo redondo “Bitter, Sweet And twisted”, nos conducirían los aromas clásicos del siempre efectivo "Tramps & Thieves", todo un derroche de garra e intensidad roquera que nos flanqueaba la puerta de acceso hacia una recta final absolutamente memorable.

Tras un concierto caliente, divertido y cargado de feeling, por fin, llegaba el momento que muchos habían estado esperando, y en honor a la verdad cabe remarcar que los londinenses supieron guardarse una buena retahíla de himnos para cerrar la velada por todo lo alto. La encargada de hacer que toda la gente se arrancará a cantar sería "Hey You", con Spike elevando su pie de micro al aire para que la audiencia hiciera suyo su estribillo. Sin abandonar el material de su debut llegaría el momento de "Sweet Mary Ann". Mientras que la elegida para poner el punto y seguido al show sería una marchosa y adictiva "7 O´ Clock".

A media luz, creando un ambiente casi más propio de pub que de sala de conciertos, Spike regresaba junto a su inseparable escudero Guy Griffin para firmar con su ronca y rasgada voz la sentimental "I Dont Love You Anymore". Pero evidentemente, la fiesta no podía terminar así, todos sabíamos que todavía faltaba algo para redondear la velada, de modo que la puntilla definitiva para esta celebración roquera de alto voltaje estaría reservada para la inigualable "Sex Party", que una vez más volvía a caldear los ánimos entre todos los presentes.

Poco más se puede decir que no se haya dicho ya de Spike y sus secuaces, los que han tenido ocasión de verlos en directo ya saben a lo que me refiero. Únicos, mágicos e irrepetibles, The Quireboys volvieron a protagonizar una brillante descarga en la Ciudad Condal, demostrando que son una banda indispensable dentro del hard rock actual.

Visita Rockeando

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada