miércoles, 29 de junio de 2016

Crítica de "Promesas del este" (David Cronenberg, 2007)


por Möbius el Crononauta




Nos encontramos ante una de las películas del año (del suyo, claro), y, premios académicos aparte, Promesas del Este es una muestra del buen cine que aún en nuestros días se puede hacer, y un compendio de violencia bien entendida. Siguiendo la línea marcada por Una historia de violencia, David Cronenberg se muestra crudo pero realista, sin ocultar nada pero sin mostrar de más. Como si de un sucinto acto de remisión se tratara, el director canadiense habla de lo divino y lo humano del ser humano. Violencia, amor, compasión, lazos familiares, trabajo... todo tiene cabida en este film.



La tétrica mafia rusa. Vory v zakone, la hermandad de los ladrones. Tipos duros, violentos, sangrientos, con cuerpos tatuados, donde cada tatuaje es una huella del pasado. Sus cuerpos dicen quiénes son, de dónde vienen, qué crímenes han cometido... su piel es su identidad. En la mejor tradición ortodoxa, los iconos son de gran valor entre ellos.

En el sórdido mundo de los bajos fondos sólo el más fuerte sobrevive. La fuerza que nace de la unión de criminales, la mafia, puede ser inmensa. Una joven adolescente rusa lo aprendió del peor modo posible. Engañada en su país natal, secuestrada y violada, era carne para el negocio. Cuando supo que esperaba un hijo ("los esclavos paren esclavos") intentó quitarse la vida. Pero no llegó a tiempo y acabó en el hospital. Falleció durante el difícil parto.




Promesas del Este es la historia de Anna, una enfermera londinense, hija de inmigrantes rusos que tratará, mediante un diario, de dar con los familiares de la joven para entregarles al bebé. En su búsqueda dará con Semyon, un afable anciano que regenta un restaurante ruso, quien sin embargo no es lo que parece. Por otro lado está Nikolai, un chófer y matón de la mafia que se verá relacionado con Anna y sus pesquisas.

Promesas del Este es un film con un ritmo pausado, dónde la historia fluye de forma natural, un paso tras otro. Aunque por otro lado los acontecimientos se suceden sin parar. Desde que la joven Tatiana entra tambaleante por la puerta de una farmacia hasta esa magnífica escena final heredera de El padrino, no hay sitio para escenas de amor o matanzas que no vengan a cuento. Todo tiene una razón de ser. Aunque quizás Cronenberg podría haberse tomado algo más de tiempo para desentrañar el desenlace, la parte final del film no desmerece al conjunto. De hecho, el canadiense no cierra del todo el círculo. ¿Qué hay realmente tras las motivaciones de Nikolai?





La extraña historia de amor que surge entre Anna y Nikolai corre paralela a la búsqueda de la joven enfermera. Nikolai, un miembro de la mafia a quién Anna encuentra distinto, trata de apoyarla desde un principio, salvaguardando siempre las apariencias. ¿La ayuda porque ella le gusta? ¿O por algún motivo secreto? ¿Es Nikolai lo que parece? Cuando veáis el desenlace de la trama, pensad en las palabras que le dicen a Nikolai en el hospital. ¿Cuánto de Semyon hay en Nikolai?

Algunas de las escenas más estremecedoras del film poco tienen que ver con las peleas y la sangre. La realidad supera la ficción, como suele decirse. En uno de los recursos más acertados de Cronenberg el canadiense va desgranando la tragedia de Tatiana a través de una voz en off, en una suerte de flashback que nos va narrando en distintas escenas la pérdida de la inocencia de una adolescente con ilusiones de mejorar su vida, y que sin embargo acabará cayendo en las garras de una temible familia mafiosa que opera en Londres. Y pensar que historias como la de Tatiana siguen ocurriendo todos los días da escalofríos.




Por otro lado, la que es y será seguramente la escena más comentada de Promesas del Este es la pelea en la sauna. La forma de Cronenberg de rodar dicho combate es heredera del estilo mostrado en Una historia de violencia, sólo que llevado a un nivel superior. Seguramente en el minimalismo con que ha sido rodada la pelea reside su gran valor. El contraste con la manera habitual de Hollywood de llevar a cabo escenas semejantes es brutal. Aunque un servidor puede llegar a disfrutar de igual forma con los desvaríos de La Jungla 4.0 y la citada escena, desde luego se agradece contemplar una violencia que es pura artesanía. Por cierto, debe ser la primera película que yo recuerde donde hay un desnudo integral masculino mientras que el femenino es prácticamente inexistente. The times they are a-changin'.

En Promesas del Este destaca claramente un Viggo Mortensen que nos ha brindado la que sea probablemente su mejor actuación. Frío, lleno de expresividad sin apenas hacer gestos, intimidante... junto a esa estupenda caracterización, el personaje de Nikolai significará probablemente la consagración del actor que antaño fue parte de los montaraces. Y desde luego se lo merece. En la mejor tradición de Stanislavsky Mortensen se fue a Rusia a viajar en coche sin intérprete alguno, a hablar con mafiosos reales y, en definitiva, a empaparse de su personaje. Esperemos que Cronenberg haga del norteamericano semi-argentino su nuevo actor fetiche.




Naomi Watts resulta convincente como Anna, sin llegar más allá. Vicent Cassel interpreta a Kirill, un personaje algo desdibujado y nada agradecido que palidece ante la solidez de Mortensen y el carisma de Armin Mueller-Stahl, que vuelve a su especialidad de malvados étnicos que tan bien se le dan, como ya dejara patenten en títulos como La caja de música o Shine.

Otro gran tanto también el del guión, una trama sencilla, que permite a Cronenberg jugar con ella y sobretodo repleto de grandes frases en la mejor tradición del género, tan marcado indefectiblemente por El padrino. De hecho Promesas del Este es como una historia de Puzo y Scorsese dirigida por Coppola.

Promesas del Este es una película muy interesante que dada la sequía actual se ha situado por derecho propio entre las mejores de la presenta temporada. Para los amantes de las quinielas, atentos a esos Oscar, tal vez Mortensen se pase por allí.

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