miércoles, 8 de junio de 2016

Tool - Lateralus (2001): Crítica del disco review (El álbum de Fibonacci)


Erick Delgand




Tool es de esos grupos que te despierta sentimientos, estados de ánimo y una forma de amar la música diferente. Tool son un grupo de culto en toda regla, no los puedes odiar, solo es de esos pocos que sacan discos cuando les salen de los huevos y te tienen en la expectativa de que es lo próximo que se les pasa por sus cabezas para que nos sorprendan que una nueva obra, casi siempre maestra, de la que como yo, siempre son un enigma y siempre deseas que vuelvan a aparecer. Hace 10 años que uno no sabe de ellos si están separados si componen o que será de Tool.




Yo conocí a Tool un día hace muchos años que mi querido hermano, el que tiene 10 años menos que yo, se encontraba en su habitación escuchando Undertow. Con sus 13 años estaba flipando, y yo flipé nada más oír los primeros acordes de Tool que para mí eran totalmente desconocidos.

Tool son de esos pocos en la historia que solo suenan a ellos, no los puedes comparar en ningún acorde con nadie, son únicos, te hipnotizan, te hacen viajar, te hacen amar su música, te emocionan. Personalmente no sé casi nada de ellos, de su vida personal, parecen un misterio al igual que su música.

Tras Aenima, un disco increíble, casi perfecto, parecía que Tool no pudieran superarlo, pero a Aenima le faltaba algo, y lo poco que le faltaba nos lo dieron con Lateralus. Es con esta obra con la que Tool se supera de una manera sublime a hacer un disco catalogado como ARTE musical elevándose a un nivel muy superior en el que solo ellos parece que podían hacer.




Según los mas fanáticos y entendidos de Tool hay un elemento sobre el que gira todo el disco, ese es la llamada "secuencia de Fibonacci" (o espiral), el hilo conductor que nos guiará a través de este maravilloso viaje.

La secuencia de Fibonacci es una secuencia matemática descubierta por el italiano Leonardo de Pisa en el siglo XII, relacionada con el número áureo, y basada en la siguiente regla: de la suma de los dos términos anteriores a un número resulta precisamente dicho número. La secuencia sería la siguiente: 0,1,1,2,3,5,8,13... Y para percatarnos de la tremenda importancia de dicha sucesión numérica, baste decir que es ésta sucesión la que rige múltiples fenómenos de la naturaleza (por ejemplo, la disposición de las hojas en el tallo de un árbol).




El disco se rige por esta secuencia. Si colocamos las canciones en el orden que supuestamente corresponde al que debería haber sido, sería más o menos asi: 6, 7, 5, 8, 4, 9, 13, 1, 12, 2, 11, 3, 10. En el que si ignoramos el numero central, el 13 (número de las secuencia de Fibonacci), y sumamos en parejas, obtenemos siempre dicho numero, el 13. Si ponemos las canciones en este orden obtendremos un todo cohesionado y sin pausas, como si de una sola composición se tratase.

Según los fanáticos es la manera de escuchar el disco, en el orden de la secuencia, y la primera en oír sería Parabol. En tu mente empieza una calma hipnotizante, pareciendo que se acerca una tormenta precuerora del fin del mundo, un canto sonando a un rezo o un padre nuestro previniéndonos de lo que nos viene al caer, la precursora Parabola, unas guitarras brutales que parecen que nos quieren advertir de que el fin del mundo se acerca, una rabia y una calma a la vez, en la que encontramos tormenta y calma constantemente, propio del sello de Tool.

la siguiente seria Schism. El bajo de Justin Chancellor se arranca con un riff demoledor, y Maynard, dejándonos atónitos con sus melodías, todo un conjunto brutal cuando entran las guitarras dejándonos sin aire ante una canción que es de por si magistral, lo tiene todo.

"Ticks & Leeches" nos revienta en toda la cabeza con esa apertura de la batería y un bajo atronador, guitarras hirientes con un riff brutal, una rabia contenida que sueltan a diestro y siniestro en toda la canción, siendo la más bestia, más acercándose al nu metal, pero que nos dan toda una clase de aura estremecedor.

"Mantra" te hace recapacitar hasta lo que has estado oyendo hasta el momento, un momento de reflexión, y calma, dando paso a Lateralus, una entrada de guitarra reconocible para todo amante del grupo, dando a una explosión en la que solo ves luz de notas y ritmos increíbles, complejos, y de difícil asimilación, un frenesí de bajo, batería, voces encantadoras que nos hechiza en toda su composición.





(La siguiente explicación a sido copiada de diferentes entendidos en la materia de Tool; yo fui a la universidad, pero la cabeza no me llega para tanto):

El riff construido sobre una combinación de compases ternarios que reproducen la sucesión 9-8-7, correspondiente al decimoséptimo paso de la "secuencia Fibonnaci" (el número 987).

Tool sigue jugando con la espiral; sin ir más lejos, Maynard comienza a cantar en el minuto 1:37, o lo que es lo mismo, cuando han transcurrido 1,617 minutos, prácticamente la cuantía del número áureo en torno al cual se construye la "secuencia Fibonacci" (1,618).

Si atendemos a los primeros compases de la estrofa, veremos como, de nuevo, Maynard reproduce de forma ascendente y descendente la secuencia hasta el número 13; para ello, debemos contabilizar el número de sílabas en cada fraseo:

Black (1)
then (1)
White are (2)
All I see (3)
In my infancy (5)
red and yellow then came to be (8)
reaching out to me (5)
let me see (3)
A continuación, parte del 13 y desciende por la secuencia:
As below so above and beyond I imagine (13)
drawn beyond the lines of reason (8)
push the envelope (5)
watch it bend (3)

Si uno analiza todo esto, no sabes si Tool son los putos Einstein de la música, o que como es propio de ellos hacer un disco les tarda más de 5 años, a lo cual uno le encuentra sentido a la tardía de un disco a otro.




Le sigue The Patient, una bella canción calmada y pareciendo que nos explican el porqué de todo lo oído hasta ahora, empujándonos y gritándonos, con esos riffs poderosos, melodías excelentes y la voz dando todo un sermón de paciencia, una reclamación de derechos por parte de Tool de que son de lo más grande en progresivo metalero que hay en el mundo.

Disposition nos da un comienzo con auras de armónicos, una batería suave, un sentimiento de paz con uno mismo, un paraíso perdido al que quieres encontrar, un momento de recapacitación que agradeces y asimilas.

Le toca a Eon Blue Apocalypse, una guitarra limpia con una melodía triste, un riff callado con un gua gua de fondo, en el que entras en un paraíso de sensaciones, múltiples efectos, una voz en la lejanía y el despertar de una base rítmica en la que te hace viajar.

Pasamos a Reflection que sigue la norma, un bajo y una base rítmica que emparejan perfectamente, un aura con efectos electrónicos y una voz perdida en el abismo de la canción.

Entra "The Grudge" mistica, poderosa, brutal, una combinación de todo lo oído hasta ahora.

Llegamos a Triad, puro guitarreo atmosférico, una base densa y extraña, una canción extraña, interpretando un sin fin de sonidos que la rodean.

Terminando con Faaip De Oiad,una grabación del programa de radio Art Bell´s de un trabajador del Área 51 denunciando un plan de seres extraterrestres para gobernar a la humanidad.

Un disco sublime y que esconde más misterios, que para un servidor son desconocidos, pero que si te adentras en los puntos escondidos de Lateralus, te sorprenderá -hasta donde llego- Tool, no solamente en la composición del disco, sinoen la complejidad y esfuerzo que hicieron en él.

Un disco que marca una historia en la música y en el metal y que, como Tool, sigue siendo un preciado misterio. Esperamos con ansias su siguiente obra,d e la cual desde hace años dicen que están en estudio, pero de la que nadie sabe aún nada o poco.

ED

2 comentarios:

  1. Me da igual el orden, las razones o las tontunas que se les pasara por la cabeza para componer esto... Pero es una puta obra maestra.

    ResponderEliminar