domingo, 5 de junio de 2016

Ojos: Microrrelatos - Cosas en los bolsillos (134)




Ojos


DESDE hace un tiempo, esos ojos lo siguen a todas partes. Por la noche estuvieron velando su sueño. Se ha levantado y se ha preparado el desayuno y los ojos observaron desde arriba el rito completo. Anda por el pasillo y los ojos lo persiguen, y lo acompañan hasta la calle a comprar la prensa del domingo. Y de vuelta a casa continúa siendo escrutado por esos ojos que no se cansan de mirarle. Él ni lo adivina. Desde que ella falta porque se la llevó esa enfermedad impronunciable, él se juró entre sollozos serle fiel. No cree en el más allá, pero es responsable de un amor indescriptible y firme. Se dijo que viviría en soledad llevándola siempre en el pensamiento, como la estampa que uno porta siempre en la cartera. Ya han pasado dos años desde aquello.


Deja el periódico sobre la mesa, porque acaba de recibir un mensaje. Frente a la pantalla del teléfono él esboza una sonrisa al mismo tiempo que hace bailar sus dedos sobre el teclado. Es una mañana dominical en la que el sol hace acto de presencia tras los visillos corridos. Alarga ahora sus sonrisa y se ilumina su mirada. Los ojos lo siguen mirando en todo momento, no se cansan. Escribe deprisa, corrigiendo mucho, por las prisas de contestar rápidamente a Merce. Es tan guapa, tan joven, tan inteligente, tan curiosa, tan ingeniosa. Y cuando lo cogió ayer del brazo, le mostró unos ojos tan limpios. Eran unos ojos tan enamorados... como los otros, los que ahora le observan llorosos bajando hasta donde él está, comprensivos pero llorosos, sobre todo llorosos.

ÁCS

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