domingo, 26 de junio de 2016

La sabana siempre es peligrosa - Microrrelatos: Cosas en los bolsillos (137)



La sabana siempre es peligrosa


ÉL dormía plácidamente. La mañana había sido dura y el pobre estaba rendido, así que se quedó sopa, como un tronco seco cansado de los años, en un abrir y cerrar de ojos (nunca mejor dicho). Desde luego no fueron sus ronquidos los que alertaron y atrajeron al león. A apenas tres metros de donde él reposaba, olisqueaba aquella alimaña, inquieta, enorme, entre unos matorrales, hambrienta muy probablemente. Y fue entonces cuando el feroz animal vislumbró a su presa, agazapada, dormida quizá, a la sombra de una acacia, sobre el estrato herbáceo de gramíneas perennes, en la aparente paz neblinosa del agosto africano. Justo en ese momento él se movió, se dio media vuelta, soltó una ventosidad violenta y se acurrucó como un bendito en su nueva posición, de cara a la bestia, que miraba ahora fijamente hacia su botín moviéndose con un sigilo milimétrico para evitar su fuga. No tardó ni un segundo en saltar el león sobre aquella pobre gacelilla, clavarle sus colmillos en la garganta y provocar su muerte en dos segundos.

Él, por su parte, siguió durmiendo, en un sueño sereno y confortable, ajeno a los acontecimientos que se desarrollaban a apenas tres metros de él, en la pantalla de su televisor de plasma, siempre puesto a esas horas de la siesta a un volumen moderado y tolerable que acunaba sus sueños a diario.

ÁCS

2 comentarios:

  1. Yo también he visto esa escena y creo recordar que, más que una acacia, se trataba de una commiphora. Pero, vamos, podría estar equivocado.

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