lunes, 12 de septiembre de 2016

Ramones - It's Alive (1979): Crítica review


por Alberto Iniesta (@A_Maqueda_8)
del blog Discos




En esto del rock no todo va a ser virtuosismo salvaje a base de impecables solos de guitarra de Steve Vai o extraterrestres líneas de bajo a cargo de Jack Bruce. También hay momentos para un riff a lo Let There Be Rock o un Rock N' Roll All Nite, por poner un par de ejemplos. En esa variedad está la verdadera riqueza del rock, que tantos géneros y subgéneros ofrece a los que lo degustamos día tras día. Y en no pocas ocasiones apetece, y de qué manera, volver a los sonidos más primarios. 




En el caso de Ramones ya se sabe la receta, la de los tres acordes y los dos minutos y una historia divertida que contar, sin hacer ascos a nada en particular. Cocinar tan rápido como salen disparadas las quintas de la guitarra de Johnny Ramone, y disfrutar como se pueda porque las canciones se despachan una tras otra a una velocidad que no da tregua: 28 canciones en casi 54 minutos, lo que sale a menos de dos minutos por tema. Lección absoluta de punk rock puro y sin aditivos, toda una declaración de intenciones ejecutada de una manera tan brillante y simple a la vez que ofrece un resultado que es, si es que puede definirse de alguna manera, una patada directa a los cojones continua y sin descanso en todo el tiempo que dura este doble LP. Desde la sencillez de la portada que muestra a los cuatro miembros originales (Joey al micro, Johnny a la guitarra, Dee Dee al bajo y Tommy a la batería) hasta cada acorde, todo es simple, acelerado y divertido. Hey ho, let's go!




Rockaway beach, del maravilloso álbum Rocket to Russia, da comienzo al disco de manera rápida y directa con esa identidad inconfundible de los neoyorquinos. Los cañonazos se suceden a lo largo de esta primera cara con Teenage Lobotomy, el himno Blitzkrieg Bop con su inseparable grito de guerra o Glad To See You Go y su simpática sorna. La cara b nos deja una de las composiciones más memorables del grupo, como es Sheena Is A Punk Rocker, además del Havana Affair que más tarde versionarían Red Hot Chili Peppers y uno de los dos guiños al surf que hay en el disco: ese Surfin' Bird de The Trashmen, que al igual que la versión del Do You Wanna Dance que popularizaron los Beach Boys son dos temas que en absoluto desmerecen a los originales. Y qué mejor que Cretin Hop para cerrar la cara b del primer LP con su lema inmortal en el cual todos los cretinos van al cielo. Sin tiempo para pensar arranca la el segundo plástico con esa maravilla que es Listen To My Heart, que se hace sumamente adictiva sin importar que apenas sobrepase el minuto y medio de duración. Y I Don't Wanna Walk Around With You es una proclamación de lo que no se quiere hacer, llevando la simpleza a unos niveles que Now I Wanna Sniff Some Glue se encarga de superar en la última cara del disco, en esta ocasión declarando lo que sí se quiere hacer. Otro de los momentos más destacados de esa última cara sin duda es Judy Is A Punk, una de tantas de ese primitivo pero divertido disco del grupo. Quizá no sean la mejor banda de punk rock, pero poca duda cabe de que son una de las más divertidas. Y en esto del rock donde la diversión es un elemento esencial, Ramones tienen una enorme dosis que nunca defraudará al consumidor y que sonará tan fresca y simple como siempre.










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