domingo, 11 de septiembre de 2016

Crítica de "Warcraft El Origen" (Duncan Jones, 2016): film review



por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC



Debo reconocer que era un cúmulo de prejuicios en contra de esta película, algo que no suele sucederme, pero entre que adaptaba un videojuego, algo que nunca suele funcionar bien, y que visto el tráiler parecía el clásico producto de pirotecnia y efectos especiales me dejé llevar. Fui débil.


El caso es que la satisfacción así es mayor, porque a mí los prejuicios me duran poco, por lo que disfruté de su visionado sin complejo alguno. Cuando me enteré de que su director era Duncan Jones, si quedaba algún prejuicio pegado a la solapa se cayó del susto.




Desde mi más absoluta ignorancia con respecto al videojuego, mis expectativas de presenciar una burda y simplista imitación de “El señor de los anillos” cayeron, porque aunque hay mucho de la esencia de Tolkien y sus adaptaciones cinematográficas, la mitología aquí recreada está bien elaborada y desarrollada, con gusto y mimo por la historia y los personajes.

Y es que si os hablo de una historia de género fantástico donde hay Orcos, Elfos, Enanos, Humanos gobernados por un Rey, poderosos magos y una amplia mitología donde se avecinan tremendas batallas entre especies y clanes, súper pájaros que son montados por los personajes, traiciones y redenciones… es fácil que os venga Tolkien a la cabeza.

Es cierto que podría haber también un poco de “Juego de tronos” en esta fantasía con luchas de clanes y de poder, rebeliones, conflictos de liderazgo, traiciones y batallas…




El mundo de “Warcraft” es extraordinariamente amplio para aglutinarlo en una película, pero como primer paso Duncan Jones construye una digna fantasía que podría convertirse en competente saga.

“Warcraft” tiene una tranquilidad y seguridad en la exposición y presentación de su mitología, de sus personajes, de sus relaciones y evolución, encomiables. Un mimo y cuidado en todo ello poco habitual en este tipo de cintas, sin precipitar las escenas de acción ni sacárselas de la manga para aligerar el ritmo ante el temor de aburrir. Una fantasía de toque medieval muy rica y con una puesta en escena notable, como apreciamos en el retrato de entornos, poblados, palacios, así como en los vestuarios y complementos.




La dirección de Duncan Jones es sobria y segura, presentando a sus criaturas y su universo con detalle, pero también lo es en la acción, que nunca aparece precipitada, sino como consecuencia de la trama que se va elaborando a fuego lento, y donde los planos son largos y sostenidos. Usa además con acierto, aunque no en la abundancia que me gustaría, el plano general para que se aprecien las batallas y escenas de multitudes, en lo que es un deleite visual. El plano secuencia con piedra angular.
El travelling circular que va del rostro de un personaje al entorno que lo cobija es un rasgo utilizado por Jones en más de una ocasión.

El guión tiene sus agujeros, como las poco sutiles explicaciones para explicar tramas y parentescos entre los personajes, donde la naturalidad y la elaboración de los diálogos no es el fuerte.




Algunas decisiones y comportamientos de los personajes se antojan algo bruscos y repentinos, a pesar de los esfuerzos del texto y la dirección por elaborar con consistencia personajes, relaciones e historia.

Por el contrario, se logran personajes ricos, matizados, humanos, con muchos grises, con virtudes y defectos. De todos ellos, el de Garona (Paula Patton) es el más interesante; una mestiza desarraigada, que no parece encajar ni con Orcos ni con Hombres, pero que termina siendo aceptada por ambas especies, su gran anhelo, con las consiguientes debilidades y dudas que esto puede conllevar. Deberá definir sus fidelidades.




El Guardián, Medivh (Ben Foster), esa mezcla de Gandalf y Saruman, tiene un look crístico. Lothar (Travis Fimmel), el valeroso protagonista, algo engreído y desconfiado, sufrirá en sus carnes la visión de la muerte más dura de la cinta en una escena que recuerda a la muerte de Andy García en “Black Rain” (Ridley Scott, 1989).

No son pocas las reminiscencias bíblicas en la película. Al citado look crístico de Medivh podemos sumar la muerte de Draka entregando a su hijo al azar del río. Es imposible no ver los paralelismo entre ese bebé orco de Durotan y Draka y el mismísimo Moisés. Lo mismo con el pretendido sacrificio aleccionador de Durotan con la intención de concienciar a su pueblo, o la muerte Real que unificará pueblos… Figuras paralelas a la de Cristo.




En definitiva, una sorprendente y atractiva presentación que plantea un rico universo. Potente, contundente, con momentos imprevisibles, relaciones truncadas o pausadas que puede dar para una más que aceptable saga de fantasía.

Es cierto que algunas batallas decepcionan un poco y le falta algo de pegada, pero es un título apreciable.

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4 comentarios:

  1. Muy buenas Sambo! El problema de esta película es la productora. A la peli le falta casi una hora de metraje; creo que eran 45 minutos. Por eso se nota acelerada en los acontecimientos. Y es una pena podría haber sido algo mucho más grande y aún así al director le ha salido algo muy entretenido y para nada fallido como decía buena parte de la crítica especializada. La putada es que Duncan Jones dijo que no habrá versión del director, no podremos ver una versión extendida. Al menos eso es lo que ha dicho él.

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  2. A mí me gustó y tampoco me lo esperaba. Creí que iba a tragarme un truño adolescente sin sentido pero me encontré una película bien hecha, entretenida, con algunos fallos en la historia, en fin, un blockbuster bueno.

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    1. Totalmente de acuerdo con tu apreciación, amigo mío!

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  3. Hola, El Salvilla. Pues sí se nota eso que dice, porque la narración es cuidada. Una pena no poder ver el trabajo completo.

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