viernes, 30 de septiembre de 2016

Crónica de Destruction, Flotsam & Jetsam, Enforcer y Nervosa, Barcelona, 2016



Alfonso Díaz (del blog Rockeando)
Fotografías de Alfredo Rodríguez



Como agua de mayo en pleno mes de septiembre, así aguardaban las hordas thrasheras de la capital catalana este “Europe Under Attack 2016”, liderado por uno de los míticos bastiones del Big Four Teutón, Destruction, quienes además aprovecharían la ocasión para presentar su última obra de estudio "Under Attack". Como compañeros de viaje el trío liderado por el incombustible Schmier contaría con el concurso de otra banda veterana, pero en este caso procedente del otro lado del Atlántico, Flotsam & Jetsam. Los elegidos para completar el cartel y aportar la savia joven que todo género necesita para no extinguirse serían los suecos Enforcer, toda una bomba de relojería que ya ha probado su valía sobre nuestros escenarios en repetidas ocasiones; y las feroces thrashers brasileñas Nervosa, quienes recientemente nos visitaron liderando su propia gira presentado su demoledor segundo trabajo "Agony".


El enclave escogido para tan suculento festín sería la sala mediana de un Razzmatazz que desde primera hora de la tarde presentó un buen ambiente, aunque algo por debajo de las previsiones de los organizadores, lo que provocó que una cortina delimitara la sala durante las dos primeras descargas de la tarde.

Con la sala todavía tomando colorido arrancaba la descarga de las chicas de Sao Paolo, Nervosa. Pese a su corta trayectoria la banda demostró unas tablas y una personalidad muy marcada, dejando patente que su constante trasiego en la carretera les ha servido para dar a su propuesta un toque más potente y convincente, tal y como demostraron desde que dieran el pistoletazo de salida a su show con el tortuoso "Hypocrisy", que hacia calentar las cervicales a una audiencia bastante animada pese a ser todavía media tarde.




Lejos de mostrarse intimidadas o cohibidas Nervosa supieron rentabilizar al máximo su escaso tiempo sobre las tablas, contentando a sus incondicionales y presentado sus credenciales a los que todavía no las conocían, dejando unas fantásticas impresiones con los seminales cambios de "Arrogance ", que fueron la mejor carta de presentación para su nueva batería Samantha Landa.

Enérgica, rabiosa y muy cercana su vocalista y bajista, Fernanda Lira, se erigiría como maestra de ceremonias, chapurreando un más que correcto castellano durante la presentación de "Death!", que hacia subir el nivel de intensidad entre una audiencia cada vez más numerosa. El único lunar de su actuación fue lo estático que se mostró la guitarrista Prika Amaral, quien no abandonaría su posición durante todo el show. Pese a ello el combo brasileño no tuvo problemas para conectar con el respetable gracias a la tenacidad y contundencia que mostraron en trallazos incontestables como "Masked Betrayer".

Y es que la mejor prueba de que Nervosa supieron aprovechar su oportunidad fue que la audiencia coreara el nombre del trío justo antes de que la banda de embarcara en una recta final compuesta por el novedoso "Hostages" y el seminal "Into The Moshpit". En definitiva: son jóvenes, poseen la actitud necesaria y una colección de temas que funcionan muy bien directo.



Para representar la vertiente más tradicional del heavy metal contaríamos con los incombustibles Enforcer, quienes, una vez más, volvían a pisar los escenarios de la ciudad condal para presentar su último largo "From Beyond". Un servidor ha tenido ocasión de ver a los suecos en repetidas ocasiones durante los últimos años, y lo cierto es que el cuarteto de Arvika demostró una madurez y una solidez que les convierten en una de las bandas de referencia dentro de lo que se ha denominado N.W.O.T.H.M. Quizás el cartel de esta noche no acababa de cuadrar con su estilo, pero la formación capitaneada por el guitarrista y vocalista Olof Wikstrand nos ofreció un show potente y compacto, ponderando su vertiente más speed metalera , dejando que la incendiaria voracidad de "Destroyer", fuera sirviera para empezar su sesión de velocidad y watios.




Con su último trabajo ya muy rodado el cuarteto sueco basó su repertorio en sus composiciones, así que el tramo inicial del show estaría protagonizado por piezas como "Undying Evil" o la más melódica "From Beyond", que era la escogida para hacernos calentar la garganta con las primeras filas coreando al unísono su fantástico estribillo. Pese a que la formación funcionó como una máquina perfectamente engrasada, fue Olof quien ejerció como su líder Indiscutible, llevando todo el peso de la banda para hacerse cargo de gran parte de los solos de guitarra.

Como ya sucediera en sus anteriores visitas no faltarían las tachas, los chalecos de cuero y ese intenso humo que cubrió el escenario durante andanadas como "Live For The Night", que se convertiría en el primer recuerdo a su segundo trabajo "Diamonds". La sorpresa de la noche llegaría cuando sin previo aviso los de Arkiva se descolgaron con un cover del "I Turned Into A Monter" de los americanos Mistfits, que desafortunadamente pasó un tanto desapercibido ante una audiencia netamente metalera.

Si la descarga de Enforcer estuvo marcada por la velocidad y la actitud, tampoco se quedaron atrás en cuanto a proponernos un show vivaz y dinámico, encadenando los temas para aprovechar al máximo sus cuarenta minutos sobre las tablas. Así que con el personal completamente desatado llegaba el momento de rebajar los ánimos con el medio tiempo "Below The Slumber", que nos mostraba su faceta más melódica. La encargada de volver a recuperar el nivel de intensidad del show sería una coreadísima "Mesmerized By Fire", que se ha convertido en una de las imprescindibles en todas sus presentaciones.

Con el escenario teñido de rojo llegaría el momento de "Speak The Tonge Of Heathen Gods", que serviría como avanzadilla para el último recuerdo de "From Beyond", de manos del demoniaco "Hell Will Follow". Para el sprint final se reservarían otra buena ración de estribillos pegadizos con "Take Me Out Of This Nightmare", mientras que para cerrar el show y dejar las espadas en todo lo alto optarían por la devastadora "Midnight Vice". Aunque algunos se mostraron algo escépticos con su presencia, lo cierto es que los suecos supieron sacar partido a su aparición en un cartel en el que no acababan de encajar. Llevan tiempo poniendo patas arriba los locales en los que tocan, y la verdad es que, lejos de mostrarse cansados o mecánicos, cada vez suenan más enérgicos, compactos y maduros. Si continúan con su progresión ascendente y logran plasmar su fuerza en sus próximas obras de estudio tienen visos de convertirse en una banda imprescindible dentro del metal europeo.



Los encargados de recoger el testigo serían la banda capitaneada por el vocalista Eric A.K. y el guitarrista Michael Gilbert, quienes tras su reciente visita en el festival Leyendas Del Rock regresaban a nuestros escenarios para presentar las composiciones de su fantástico trabajo homónimo. Aunque Flotsam & Jetsam nunca fueron un nombre puntero dentro de la escena metálica, su dilatada trayectoria y la calidad de sus trabajos les han válido un puesto de privilegio entre los seguidores que no se dejan arrastrar por las modas y que tienen el juicio necesario para distinguir la calidad, dejando a un lado campañas de marketing y publicidad.




Como un auténtico vendaval, aunque con un sonido algo saturado de la sección rítmica, el combo de Phoenix aparecía en escena dispuesto a dejar fiel testimonio de sus tablas y el dominio escénico de un frontman que se mostró absolutamente colosal, liderando tanto a sus compañeros como a las primeras filas a lo largo del metalizado "Seventh Seal". Poco tiempo dispondrían los americanos para resumir una trayectoria de mas de tres décadas, de modo que su descarga tuvo un ritmo delirante, enlazando con el tema de apertura el corrosivo "Empty Air", que se convertiría en el primer recuerdo hacia el material que facturaron durante la década de los noventa.

Convertido en el perfecto nexo de unión entre banda y público el carismático Eric A.K. fue quien llevo las riendas del show de los americanos, moviéndose incansablemente sobre las tablas mientras buscaba insistentemente la complicidad de una audiencia que se mostró eufórica al reconocer los primeros compases del mítico "Dreams Of Death". Más atrás en el tiempo, y consiguiendo mantener el alto nivel de intensidad que estaba llevando el show, nos conducirá el primerizo "Hammerhead", que nos dejaría con otro incendiario intercambio a cargo de las guitarras de Gilbert y Conley.

El retorno al presente estaría marcado por la afilada "Monkey Wrench", que escenificaba la evolución de una banda que ha sabido adaptarse a los tiempo sin hacer concesiones ni perder su personalidad. Para los amantes de su vertiente más tradicional y netamente heavy metalera el quinteto no quiso dejarse en el tintero piezas como "Desecrator", que servirían para que el vocalista nos ofreciera sus registros más agudos.

Con la sección rítmica formada por el batería Jason Bittner y el bajista Michael Spencer marcando incansablemente el paso se abriría la aplastante "Me", que volvía a incidir sobre el material incluido en su "Drift" de 1995, que rebajaría ligeramente los ánimos antes de que la banda se adentrara en la tercera y última muestra de su trabajo homónimo con un "Life Is A Mess", que fue fantásticamente acogido por sus seguidores.

Lamentablemente el tiempo de los americanos se estaba agotando pero antes de abandonar el escenario todavía tendrían ocasión de ofrecernos dos temas rescatados de su trabajo de 1988, un estratosférico "Hold On You", y, como no, la pieza que le prestaba su nombre "No Place For Disgrace", que era la escogida para certificar una brillantísima actuación que se nos hizo especialmente corta. Experiencia, calidad y actitud, siguen siendo las bazas de unos Flotsam & Jetsam que tras más de tres décadas en la carretera siguen sintiendo la pasión y la adrenalina del directo.



Hacia bastante tiempo que los thrashers germanos no se dejaban caer por las salas de capital catalana, de modo que la presentación de su décimo tercer trabajo de estudio “Under Attack” sería la excusa perfecta para resolver tan dilatada ausencia. Difícil papeleta a la que tenían que enfrentarse Schmier y sus muchachos tras la arrolladora descarga de Flotsam & Jetsam, pero su estilo más corrosivo y directo resultó ideal para conectar con una audiencia salvaje y eufórica, que coreó con devoción una buena colección de clásicos que han quedado grabados a fuego en toda una generación de thrashers.




Respaldados sobre un telón de fondo y sendas pancartas laterales el trío germano irrumpía en escena para poner el local patas arriba con la novedosa “Under Attack”, consiguiendo que las primeras filas se enzarzaran en un moshpit que no se detendría a lo largo de toda el show. Si fulgurante fue el arranque, con un Schmier absolutamente desatado, que no dejó de recorrer el escenario utilizando los tres micrófonos que habían repartidos a lo largo de las tablas, la sala se vino literalmente abajo cuando la gente reconoció los primeros compases del seminal “Curse Of The Gods”, que nos dejaría la batería de Vaaver haciendo retumbar furiosamente los cimientos del local.

Pese al paso de los años, Destruction demostraron no haber perdido la rabia y ese espíritu devastador que siempre les ha caracterizado, haciendo que temas de nuevo cuño como “Pathogenic”, sirvieran para que los más animados elevaran sus puños al aire para corear su demoledor estribillo a la vez un vistoso juego de luces se encargaba de dar colorido a la descarga. Con la gente ya plenamente metida en el show la banda no dudaría en pisar el acelerador a fondo para asestarnos un trallazo certero como fue “Nailed To The Cross”, dejando que Schmier soltara una buena colección de sus agónicos aullidos mientras la guitarra de Mike se encargaba de taladrarnos los tímpanos en una de sus infernales carreras.




Sin miramientos y sin concedernos ni un segundo de tregua para recuperar el aliento, el repaso por su prolífica discografía proseguiría con otra de sus piezas emblemáticas “Mad Butcher”, que nos retrotraía a aquel lejano “Sentence Of Death” de 1984. El contraste entre el pasado y el presente quedaría plasmado en “Dethroned”, que nos mostraba una vertiente algo más melódica del combo germano concediendo un mayor protagonismo a ese estribillo que fue coreado con absoluta devoción por sus más fieles incondicionales. Una nueva mirada sobre su material clásico, aquel que facturaron durante la gloriosa década de los ochenta, nos abocaría sobre los crujientes riffs que marcarían “Life Without A Sense”.

Con el escenario sumido en la más absoluta penumbra una inquietante alocución serviría como preámbulo para el seminal “Total Disarter”, que dejaba claro que el trío no estaba dispuesto a dejar que el show decreciese en intensidad, sometiendo a las cervicales de sus seguidores a un severo castigo. Uno tras otro los temas de los germanos fueron cayendo sobre el respetable como ataques demoledores, pero por si algún despistado todavía no sabía donde estaba, Schmier anunciaría exultante el siguiente corte de la noche, un “Thrash Attack” que sonó como toda una declaración de intenciones, con la banda destilando actitud sobre las tablas mientras la pista se convertía en un mar de cuerpos que danzaban sin orden ni concierto.

Aunque no se prodigó en exceso durante las presentación, Schmier se mostró cercano y comunicativo, y no dudó en acceder a las demandas de las primeras filas que pidieron insistentemente “Black Death”, consiguiendo que la comunión entre banda y publico fuera absoluta. No abandonarían el material de su primer largo “Infernal Overkill”, ya que la siguiente en hacer acto de presencia sería “Invisible Force”. Con la gente absolutamente desatada llegaba el momento de que el frontman alzara su cerveza para proponernos un brindis y posteriormente desgranar la última muestra que nos ofrecieron de “Under Attack” con “Second To None”. La elegida para poner el punto y seguido a un show marcado por la intensidad y la velocidad incendiaria sería la imprescindible “The Butcher Strikes Back”, que hacia que, nuevamente, la audiencia se sumara a los descorazonadores alaridos de Schmier.

Acompañados de los cánticos del respetable y mientras a través del P. A. sonaba “Days Of Confusion”, el trío volvería a tomar posiciones para dar el arranque al encore con otra de esas piezas que rezuman actitud y autenticidad por los cuatro costados “Thrash ´Till Death”, todo un alarde de potencia thrashera que nos invitaba a participar en el enésimo moshpit de la velada. Más clásica y seminal sonaría la apocalíptica “Eternal Ban”, mientras que, como no podía ser de otra forma, la encargada de poner el broche final a la velada sería “Bestial Invasion”, que servía para que los germanos abandonaran las tablas acompañados de una gran ovación y dejando tras de si a una audiencia completamente destrozada.

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