jueves, 15 de septiembre de 2016

Crítica de "Cuando éramos reyes" (Leon Gast, Taylor Hackford, 1996): Film review


por Möbius el Crononauta



Siempre dices: "Mohamed, no eres el mismo que eras hace 10 años". ¡Le pregunté a tu mujer y me dijo que tú no eres el mismo que eras hace 2 años! (Alí responde a Howard Cosel, periodista de deportes de la ABC. "Sospecho que tras este combate Alí se retirará", había afirmado el avispado Cosel. Tras el combate de Zaire Alí disputó 20 combates más).



Mohamed Alí el boxeador, Mohamed Alí el campeón, Mohamed Alí el musulmán, Mohamed Alí el líder de color, Mohamed Alí el político, Mohamed Alí, la leyenda. Pocos deportistas han transcendido su propia figura convirtiéndose en un icono de la cultura popular del pasado siglo.

Poco importa que no os interese el deporte u os disguste el boxeo, la figura de Alí es tan interesante como pueda serlo la de Malcom X. Alguien como George Best siempre provocará mi curiosidad aunque no sea un devoto del fútbol, y Alí ha dejado un legado que a muchos de nosotros todavía nos asombra.

Cuando éramos reyes podría considerarse como una buena introducción a la vida y forma de ser del excampeón de los pesados. A aquellos que como yo os fascine su figura supongo que ya lo habréis visto; los que, por contra, no os interese el boxeo, os recomiendo que lo veáis. No cambiará vuestra visión de ese duro deporte, pero tal vez comencéis a ver a Alí con otros ojos.




Cuando éramos reyes se centra en un famoso combate que Alí sostuvo contra George Foreman, por entonces campeón de los pesos pesados, un joven boxeador al que todos presumían como ganador. Los acontecimientos, tal como sucedieron después, hicieron de aquel combate una especie de Rocky entre dos grandes leyendas del boxeo.

Dejando aparte las típicas circunstancias que acompañan a un combate de esa envergadura, la pelea entre Alí y Foreman prometía ser distinta. Ya desde el comienzo había cosas extrañas. ¿Quién era aquel Don King que había aparecido de la nada como promotor de boxeo? ¿Qué significaba aquello de hacer un combate de esa magnitud en el corazón de África? ¿Un festival de tres días con lo más granado de la música negra de la época? ¡Vaya una locura!

Y es que la figura de Don King daría para todo un artículo de varias páginas, pero por el momento digamos que su astuto movimiento, y el haberse ganado al dictador Mobutu Sesé Seko para la causa, significó para King el comienzo de una exitosa y gansteriana carrera como promotor de boxeo.




Y aparte del deporte tenemos a la misma figura de Alí: sus declaraciones, su carisma, su inteligencia, su beligerancia en pro del movimiento de los derechos civiles, su manejo de los medios... era todo un líder dentro y fuera del ring. Creo que en ese sentido nunca habrá otro deportista como él.

Además, la banda sonora, con algunas actuaciones del festival que se organizó en Zaire con motivo del combate, es deliciosa: James Brown, The Spinners, B.B. King... ¡Ojalá hubiera podido estar allí!

Hay fotos de Alí posando con Elvis, y si lo pensáis eso tiene mucho sentido. Dos figuras como ellos estaban destinadas a conocerse. Para mí, Alí fue el Elvis del boxeo: tras su aparición nada volvió a ser igual.

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