viernes, 14 de octubre de 2016

Sabaton - The Last Stand (2016): Crítica del disco review



Por Jano Carbia (@FuckinHostile89)

Nuevo disco de los suecos Sabaton, uno de los grupos que más ha crecido en la escena metalera de los últimos años. Mucha gente, sobre todo los que ya llevan unos años metidos en el mundillo del heavy y derivados, todavía miran incrédulos cómo esta banda, la cual lleva ya más de una década y 8 discos, de repente pega un pelotazo digno de estudio y se pone a encabezar festivales por Europa adelante, a hacer giras con Accept como telonero (perdón, invitado especial) o a ser referencia para la nueva ola de metalheads barbilampiños cuando hace 5 años aproximadamente estaban metidas en esas bandas de letra pequeña de los festivales, esas que tocan tres cuartos de hora y para casa.



Después de “Carolus Rex” (2012) la mitad de la formación se fue, habían pasado 7 años de su primer disco y llegó el momento de apostar en firme (en tiempo y dinero) por la banda, la mayoría de ellos no creyeron, y vaya error, 4 años más tarde deben de estar dándose cabezazos contra la pared por tal errónea decisión. “Heroes” (2014) catapultó hacia la estratosfera a Sabaton, los puso en un status donde solo llegan unos pocos elegidos.

¿Y cuál es el secreto? Como bien se puede apreciar en el nuevo “The Last Stand” el secreto es no complicarse la vida, temas cortos, al pie, con una melodía que se te incrusta en la cabeza en la primera escucha, esta gente quiere hacer himnos metaleros de 4 minutos de los que gente salte en festivales, no odas progresivas que compliquen y hagan pensar al oyente. Y bien es cierto que pueden pecar un poco de repetitivos en este disco, no inventan nada nuevo que no hubieran inventado antes, pero es lo que la gente quiere oír.




No voy a hacer un track by track al uso, voy a escoger las que pienso que deberíais escuchar si, poniéndonos en situación, os quisiera recomendar para entrar al mundo de bélico de Sabaton, las destacadas de este LP. “Sparta” abre el disco con unos penetrantes (y marcados en todo el álbum) teclados y unos coros para cantar con el puño en alto en directo, y ya te das cuenta que no cambian los ingredientes ni un ápice, medios tiempos cañeros con la poderosa voz de Joakim Brodén, estribillos que se pegan como un chicle a la suela de tu zapato y una batería simple pero poderosa. “Blood of Bannockburn” hace referencia a la guerra de independencia escocesa, y como tal había que sacarse unas gaitas para el inicio, eso y un solo de hammond (a lo Jon Lord, salvando las distancias) dan el toque diferente a esta canción, que fue uno de los adelantos del disco. “The Lost Battalion” podía decirse que es como la segunda parte de “Carolus Rex” pero sin la magia de aquella, es la mítica canción épica del conjunto sueco, y quizá de primeras no sea de tus predilectas pero va ganando con las escuchas. En “Rorke’s Drift” aprietan el acelerador y abren con un buen riff guitarrero que te hará mover la cabeza en señal de aprobación, es mi favorita del álbum quizá por el simple hecho de salirse un poco del guión de velocidad stardard del resto del disco, aunque curiosamente no la están interpretando en vivo. El inicio de “Shiroyama” te hace recordar en gran medida a Battle Beast, ese teclado ligeramente “exagerado” es marca de la casa también del combo finlandés, y hace de apertura de otro de los singles claros del disco.




En resumen, un disco correcto de unos Sabaton que no se quisieron jugar absolutamente nada con este nuevo plástico, fueron a caballo ganador, a hacer lo que funcionó hace 2 años pero sin la misma magia, echo en falta un poco más de riqueza musical en ciertos aspectos (riffs y solos de guitarra son una de las grandes asignaturas pendientes de este “The Last Stand”), aunque está claro que haciendo estribillos poca gente puede hacerle sombra. Si os gusta el power/heavy europeo lo disfrutaréis, aunque no sea un disco de sobresaliente ni mucho menos.


Getileza de Jose Meh

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