domingo, 16 de octubre de 2016

"No des paz a la mano" - Microrrelato (Cosas en los bolsillos, 148)



No des paz a la mano

Esperad que termine de cuadrar unos porcentajes y enseguida me pongo con vosotros. A ver, a ver... ya está. Bueno, os cuento. Hoy andaba yo por la calle camino a casa desde el trabajo y en el suelo vi relucir lo que parecía un euro, y euro era. No es que uno pueda hacer gran cosa con un euro, pero cuando lo coge y se lo introduce en el bolsillo anda uno más feliz y más seguro. Y mientras uno le da vueltas a la moneda en el bolsillo, nota que la vida le sonríe: saluda a los vecinos, no mira el reloj y hasta se preocupa por el tiempo. Estamos hechos de esa pasta: el dinero encontrado, llovido del cielo, se entiende como un regalo, como una gratificación de los dioses. Y siempre nos la merecemos.

La primera vez que me encontré una moneda iba acompañado de mi madre. Yo era muy pequeño. "Eres un niño con suerte", me dijo, seguro que triunfarás en la vida. Emplea bien ese dinero. No tardé mucho en emplearlo bien (o muy bien) en una chocolatina, que es una de las cosas que más me gusta. Hubo otras ocasiones como aquella. Pero quiero recordar ahora esa en la que yo caminaba, circunstancialmente, junto a mi padre. Yo aún era un jovenzuelo. La cogí del suelo y él, a un tiempo, me dijo: "Buena vista, muchacho, intuyo que en el futuro te van a tener mucha envidia. Serás feliz porque eres muy avispado, y serás rico si la cosa no se tuerce. Aunque ya te aviso: es mejor que te tengan envidia que pena. Aléjate de los desgraciados y de los desagradecidos, pero mucho más de los envidiosos, que son casi todos. Y gástate esa moneda en algo de provecho". Esta vez gasté mi moneda en... otra chocolatina. Es la mejor inversión que uno puede hacer a esa edad, y la de mejor provecho.

Con los años que tengo, no creo que sea ya hora de triunfar en nada ni ganas que tiene uno de plantearse nuevos horizontes, empresariales o de otro tipo. Pero sí puedo deciros que tengo en casa una colección impresionante de monedas, de todos lo países. Aunque la que hoy me encontré, ese euro del que os hablé arriba, creo que la voy a gastar en el próximo kiosko que me salga al paso. Y me parece que ya sabéis lo que haré con ella: será un nuevo homenaje, por los viejos tiempos.

ÁCS

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