domingo, 9 de octubre de 2016

Las mejores poesías sobre el Quijote y Cervantes



Dedicamos esta abandonada sección de "las mejores poesías..." para dedicarle un capítulo a Cervantes, cuyo centenario de su muerte conmemoramos precisamente este 2016. La poesía fue para Miguel de Cervantes Saavedra "la gracia que no supo darme el cielo" (según palabras propias en su obra Viaje del Parnaso), pero dejó decenas de ellas en sus libros y no les falta calidad; en fin, tampoco supo valorarse como debiera su obra teatral. Entre las seis poesías seleccionadas abajo escogemos al menos una de su mano y el resto son poemillas varios dedicados a su persona o a personajes de su novela universal, el Quijote, por grandes y reconocidos vates de nuestras letras. Unos son más ligeros y otros más elevados y graves. Espero que os gusten y que esto os anime a la elección de alguna obra del escritor alcalaíno como lectura de este año que poco a poco, ¡ah!, irá tocando a su fin; ¡qué mejor forma de recordarlo y rendirle nuestro particular homenaje!



Soneto a Cervantes

Horas de pesadumbre y de tristeza
paso en mi soledad. Pero Cervantes
es buen amigo. Endulza mis instantes
ásperos, y reposa mi cabeza.
Él es la vida y la naturaleza,
regala un yelmo de oros y diamantes
a mis sueños errantes.
Es para mí: suspira, ríe y reza.
Cristiano y amoroso y caballero,
parla como un arroyo cristalino.
¡Así le admiro y quiero,
viendo cómo el destino
hace que regocije al mundo entero
la tristeza inmortal de ser divino!

(Rubén Darío)




In laudem Dulcineae del Toboso


Esta que veis de rostro amondongado,
alta de pechos y ademán brioso,
es Dulcinea, reina del Toboso,
de quien fue el gran Quijote aficionado.
Pisó por ella el uno y otro lado
de la gran Sierra Negra, y el famoso
campo de Montiel, hasta el herboso
llano de Aranjuez, a pie y cansado.
Culpa de Rocinante. ¡Oh dura estrella!,
que esta manchega dama, y este invicto
andante caballero, en tiernos años,
ella dejó, muriendo, de ser bella,
y él, aunque queda en mármores escrito,
no pudo huir de amor, iras y engaños.

(Cervantes o el supuesto Paniaguado, académico de la Argamasilla)




Don Quijote

Montado en flaco rocino,
con lanza y con armadura,
cabalga por la llanura,
más allá del quinto pino.

Va paseando errabundo,
decidido y muy sonriente;
quiere salvar a la gente
y arreglar un poco el mundo.

Todos llaman don Quijote
a un héroe tan atrevido,
que por flaco y escurrido,
mas parece un monigote.

No hay duda de su nobleza
pero con tanta lectura
y sus ganas de aventura,
ha perdido la cabeza.

Y a lomos de Rocinante
-según chismea un vecino-
ha confundido un molino
con un terrible gigante.

Suspira por Dulcinea,
una porquera forzuda,
berreona y bigotuda,
que tiene fama de fea.

Pero él la ve tan bonita...
Y a todos hace jurar
que es la labriega vulgar
una princesa exquisita.

Aunque el hidalgo cenceño
pase por ser un lunático,
a mí me cae simpático
porque cabalga en un sueño.

(Carmen Gil)



Don Quijote de la Mancha


¡Oh, valiente caballero
que en su imaginación creó,
a un gran héroe que luchó
por el bien del mundo entero!

Con su espada bien erguida
partió en busca de aventuras
y las daba por vencidas
en su inconsciente locura.

Anduvo por montes y valles
luchando con fe y valor,
en las más oscuras calles
se defendió con honor.

Su corazón valeroso
nunca a nadie defraudó
y su alma conquistó
a Dulcinea del Toboso.

Fue caballero ejemplar
en su aventura vacilante,
a nadie pudo derrotar
como caballero andante.

Con su gruesa vestidura
el triunfo en su mente creó
y Sancho Panza le llamó,
el de la Triste Figura.

(Julio Medina)



Sancho Panza

Era un labriego simplón
con terruño y sementera,
poca sal en la mollera
y mucha en el corazón.

Se llamaba Sancho Panza
y trabajó de escudero
de un famoso caballero:
don Quijote de la Mancha.

Quería el hombre sencillo,
ayudando a su señor,
llegar a gobernador
y vivir en un castillo.

Así que dejó su huerto
para salir al camino,
y, montado en un pollino,
deshacer más de un entuerto.

Pero el pobre desgraciado
no hacía nada derecho:
salía siempre maltrecho
y con un ojo morado.

Incluso en una ocasión
en un bosque silencioso
lo invadió un miedo horroroso
y se cagó en el calzón.

Sancho iba de lío en lío;
en la cabeza montones
de muy buenas intenciones
y el estómago vacío.

Mas, pese a tanto accidente,
llegó a una gran conclusión:
no es tan mala ocupación
la de ayudar a la gente.

(Carmen Gil)



Sueña Alonso Quijano

El hombre se despierta de un incierto
Sueño de alfanjes y de campo llano
Y se toca la barba con la mano
Y se pregunta si está herido o muerto.
¿No lo perseguirán los hechiceros
que han jurado su mal bajo la luna?
Nada. Apenas el frío. Apenas una
Dolencia de sus años postrimeros.
El hidalgo fue un sueño de Cervantes
Y don Quijote un sueño del hidalgo.
El doble sueño los confunde y algo
está pasando que pasó mucho antes.
Quijano duerme y sueña. Una batalla:
Los mares de Lepanto y la metralla.

(Jorge Luis Borges)


Selección de ÁCS

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