domingo, 16 de octubre de 2016

Marco Aurelio nos aconseja (entrega 13ª): fragmentos seleccionados



Del Libro duodécimo


III

Tu persona se compone de tres sustancias: de un cuerpo, de un alma animal y de otra razonable. Las dos primeras te pertenecen en el sentido de que estás obligado a cuidarte de ellas, pero es solamente la tercera la que es de tu propiedad.

Si llegas a apartar de ti, es decir, de tu espíritu, todo aquello que los demás hombres hagan o digan de lo que tú has hecho o dicho, toda aprensión de los acontecimientos posibles, todo cuanto suceda independientemente de tu voluntad, al cuerpo que te envuelve o al alma animal unida con él, ya aquello que un torbellino hace rodar a tu alrededor de tal suerte que tu espíritu se desinterese de los destinos comunes, y viva sólo consigo mismo, puro, libre, practicando la justicia, resignándose a lo que le sobrevenga, sin apartarse nunca de la verdad; si llegas, digo, a desterrar de ese espíritu que te gobierna las impresiones demasiado vivas de los sentidos, las ideas sobre lo que pueda acontecer y los recuerdos de lo pasado; si llegas a parecerte a la esfera de Empédocles, "esfera perfecta en que se regocija de su graciosa estabilidad".

Si no piensas en vivir más de lo que vives, quiero decir, el momento presente, estarás en condiciones de pasar el resto de tus días hasta la muerte sin turbación, con independencia y en perfecto acuerdo con el genio que está en ti.


XII

¡Es preciso ser ridículo y novicio para asombrarse de cuanto pueda ocurrir, sea lo que fuere, en el transcurso de la vida!


XXV

Aparta de ti tus preocupaciones y te verás salvado. ¿Hay alguien que te impide apartarte de ellas?


ÁCS

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