domingo, 16 de octubre de 2016

Crítica de "El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares" (Tim Burton, 2016): Reseña



por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC



Prometía esta nueva película de Tim Burton porque daba esperanzas a los fans de su primera época, ya que la historia le servía para regodearse en sus obsesiones con una adaptación, abandonando la colección de remakes en la que había sepultado su filmografía, y a la vez exhibir esa estética tan peculiar y personal que él posee. Volver a sus esencias, volver a los orígenes.


Y no iba mal la cosa, no iba mal hasta el último tercio. Es cierto que nunca llega a la excelencia de sus grandes títulos, aquella etapa que finalizaría con “Big fish” (2003), pero podía mirarlas con dignidad hasta que llega un último tercio desesperante, confuso, vulgar, infantilizado, abrupto, repentino y poco elaborado. Apresurado y embarullado.




Burton y su historia predilecta. Un niño inadaptado que encuentra su lugar entre otros niños inadaptados para sacar todo su potencia y llegar a entenderse a sí mismo.

Él es Jacob. Tiene 16 años. Viene fascinado con las mágicas historias que le cuenta su abuelo, con el que tiene más apego y confianza que con sus padres, dos superficiales descastados. Pronto se dará cuenta de que aquellas historias no eran un mero entretenimiento, sino que pretendían prepararle para enfrentarse a la verdad y su propia naturaleza, que descubrirá cuando llegue a Gales y se encuentre con Miss Peregrine y los niños que ésta tiene a su cuidado.




El conflicto entre la realidad y la ficción o fantasía, columna vertebral de la filmografía de Burton, que siempre apuesta por las últimas, define esta nueva historia, completamente burtoniana, que tiene algo de pequeño compendio y homenaje a su propia obra.

Así, asistimos a una historia de incomprensión familiar y descubrimiento del pasado en la duda de si es real o no como en “Big fish” (2003), paseando por decorados que bien pudo diseñar Eduardo Manostijeras” (1990), un lugar que también podría ser la fábrica que vimos en “Charlie y la fábrica de chocolate” (2005), luchando contra criaturas que podrían haber salido de “Bitelchús” (1988), atravesando de un mundo a otros como en “Alicia en el país de las maravillas” (2010), dialogando con la muerte como en “La novia cadáver” (2005), donde los ojos sirven como alimento aunque de distinta manera a “Big eyes” (2014)…




Los maginados, los distintos, los apartados, los perseguidos, los especiales, los problemáticos y extravagantes, casi siempre en la infancia, son los personajes predilectos de Burton, que aquí vuelven a tener un rol absolutamente protagónico. El conflicto entre la realidad y la ficción o fantasía, a menudo explicitado y escenificado con dos universos y mundos recreados y en lucha (Alicia en el país de las maravillas, Bitelchús, La novia cadáver, Big fish, Eduardo manostijeras, Ed Wood…). La idea de que la realidad no existe. Los cuentos y relatos como lugar donde forjar personalidades y sueños, la evasión que supone la fantasía ante la mediocridad, el rechazo o la sensación de no encajar. La muerte como parte de la vida a la que no temer. Las familias, casi siempre con ciertos conflictos y problemas, caldo de cultivo para un choque con la personalidad del protagonista. El humor, casi siempre presente como atenuante… Todos esos aspectos que solemos encontrar en casi todas las películas de Burton, sumado a su inimitable estética, que aquí vuelve a emerger en cierta medida.

Y de repente, todo ese universo que estaba siendo expuesto, desarrollado y explicado con pausa y mimo, con dedicación, con guiños adultos y algo truculentos, se viene abajo.




En el momento en que los niños protagonistas se sumergen en el agua para hacer emerger un barco, la película se hunde por completo sin encontrar consuelo en ningún fondo.

Repentinamente todo se vuelve confuso, un lío insondable de bucles y universos paralelos explicado atropelladamente, que hace perder todo el interés, convirtiendo la película en pura pirotecnia infantil y anticlimática sin un halo de romanticismo o melancolía ni un ápice de emoción cuando todo quedaba dispuesto para ello.




Un último tercio abrupto, incoherente, repentino y poco elaborado que tira por tierra, en cierta medida, lo que prometía ser lo que fugazmente fue “Frankenweenie” (2012), un resucitar de un buen contador de historias entrañables y tenebrosas. Se termina con la sensación de que no se le ha sacado todo el partido a esa atractiva mitología e historia. Peca de esteticista y mal narrada, al menos en su parte final.

Buenos trabajos del elenco actoral, con el abuelo interpretado por Terence Stamp como uno de los personajes más atractivos; la breve aparición de Judi Dench; la pareja protagonista con Asa Butterfield, al que vimos en “La invención de Hugo” (Martin Scorsese, 2011), y Ella Purnell; el padre interpretado por Chris O’Dowd… La siempre atractiva Eva Green. Samuel L. Jackson hace un paródico papel donde se lo pasa pipa, pero resulta poco amenazador conforme avanza la narración. Su papel es de lo peor del film.




Cojea. Con todo, es disfrutable hasta ese momento, sin llegar a los grandes títulos del director, como he mencionado, pero esa parte final hace zozobrar un conjunto atractivo.

Lástima. Basada en la novela de Ransom Riggs.

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2 comentarios:

  1. el libro mola mucho,y realmente que esta era la película idonia para que burton volviera con toda su imaginacion y decorados extraños que tanto nos hace viajar,...pero aun teniéndolo a huevo no ha podido hacerlo.....mi teoria es que burton no quiere repetirse pero lo que no entiende o no ha entendido es que eso es lo que queremos de el.que vuelva con sus mundos estaños y manera de hacer peliculas.Discutia hace tiempo que querian hacer el viaje de chihiro en película y yo decia que el único que podia conseguirlo es tim burton.

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    1. No siento un especial entusiasmo por Burton, aunque sí por algunas de sus películas, me parece algo sobrevalorado, más estético que profundo. La cosa es que sigue vagando algo perdido... :(

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