domingo, 30 de octubre de 2016

Fuera gorros - Microrrelato (Cosas en los bolsillos, 150)


Fuera gorros


La muchacha estaba muy buena, ¿pero qué pinto yo ahora en Arkansas?

El azul de sus ojos me cautivó, sus tejanos ceñidos marcaban unas curvas sinusoidales que presagiaban momentos inolvidables, pequeños paraísos de placer infinito (que uno era buena persona, pero muy putero). Su sonrisa era la de un querubín rubicundo con sus pocas pecas salpicándole la aguda naricita. Y más cosas. ¿Pero que hago yo ahora, madre mía, aquí en Arkansas?

Me trastornó su pendular contoneo, aunque también el modo familiar y próximo de dirigirse a mí con su poco de español chapurreado, lleno de pasión, de interés por lo que hacía, como cuando atentamente me miraba con admiración cuando cavaba el huerto o cuando le hablaba de las hierbas del campo, de la fauna de la zona, de los nombres de los vientos y de los quehaceres diarios de la labor campesina de cada estación; todo me llenó de una felicidad inédita... también ese primer beso en la puerta del corral que me inundó la soltería hasta ahora bien llevada, con partidas de truque en la cantina y la conversación diaria sobre el trajín labrador, el tiempo, las mujeres y el fútbol.

Por eso, Virgen de la Cuesta mía, dime qué pinto yo ahora aquí en Arkansas.

(Lloro mi desdicha mientras, solo, continúo ingiriendo con desgana un delicioso filete de búfalo bajo en grasa, acompañado de papas céreas. "Las papas céreas contienen abundante agua y poco almidón, de modo que se obtienen excelentes resultados para saltearlas, hervirlas y en ensaladas. Las del tipo harinosas tienen mucho almidón y, por lo tanto, una textura más ligera y esponjosa, por lo que son ideales para el clásico puré, para gratinarlas y hornearlas").


Ángel Carrasco Sotos

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