martes, 10 de noviembre de 2015

Saxon - Battering Ram (2015): Crítica del disco review


por Jose Meh (@josepzs)




Quien me conozca, sea de mi blog, Twitter o tal, sabrá que siento una gran devoción por la NWOBHM, y, sobre todo, por los Saxon de Biff Byford y compañía, una banda que a lo largo de sus casi 40 años de carrera siempre ha mantenido un alto nivel de composiciones (sí, con algún altibajo) pese a no repetirse prácticamente nunca. Ramalazos hard rockeros, momentos cercanos al hard rock melódico de finales de los ochenta y momentos de acero puro, sobre todo en los últimos años. Saxon siempre se han ido adaptando a lo que pedía el momento, lo han hecho bien y siempre manteniendo una autenticidad que no ha tenido casi ninguna banda del género. Saxon son acero puro incluso cuando sacan discos en los que participa Elton John.


Y bueno, tras el dignísimo Sacrifice de 2013, este año vuelven a la carga con Battering Ram. Un disco en el que han seguido con el sonido que les acompaña desde hace bastantes años, caña guitarrera, dobles bombos, 'Hot Wheels velocidad a tope' y un Byford desbocado, a un nivelón. Mostraron en el Rock Fest de Barcelona que están en un buen momento de forma y era momento de comprobar si en el estudio iban igual de motivados e inspirados que sobre las tablas.

Y en Battering Ram lo que nos encontramos es una banda inspirada, pero algo acomodada. Es decir, es un buen disco, bien elaborado, bien ejecutado y con 4/5 hitazos importantes y muy bien intencionados, pero con algunos momentos creados casi en modo automático. Pero bueno, que en líneas generales es un disco que cumple de sobra, sobre todo teniendo en cuenta que es el vigésimo primer disco de la banda, que se dice jodidamente pronto. Que uno los ve en forma y dice, pues pueden dar más, pero es que joder, llevan 21 discos y hay 2/3 flojos como mucho, colega. Que Biff y los suyos son incombustibles, pero al final humanos.




Bueno, vamos a lo importante. El disco abre con un pelotazo total, un ariete que nos golpea en toda la jeta como es el single "Battering Ram" donde la banda saca a relucir su potencial con un ritmo desenfrenado y un Byford que parece que sigue en los ochenta. Lucimiento total por parte de Doug Scarratt y Paul Quinn en las guitarras, poderío riffero total. Así sigue (y seguirá) el disco, con "The Devil's Footprint". Abre con una intro en plan "Number of the Beast", dándole un olorcete a tema que resonará en directo total, para romper con otro riffazo, cañero, inspirado, que nos deja la sensación de "joder cómo empieza esto, cagontó" y es que sí, los dos primeros temas son dos pepinazos. Enamorado de ese grito de Byford al entonar el segundo "The devil's footpriiiiiiiiiiint!" del estribillo. Mención aparte merece también el solo de guitarra, acompañado por un Nigel Glocker desbocado en las baquetas. Temazo 100%. La siguiente, "Queen of Hearts", me baja algo la erección inicial. Riff pesadote con unos coros que le aportan algo de epicidad... pero siento que le falta arrancar, un cambio de ritmo o algo, porque se me hace un pelín tediosa. Aunque el puente previo al estribillo me entra de lujo "you may loose your heeeeeaaad...", y bueno, está bien un tema con un ritmo diferente al resto. Vuelve la furia con "Destroyer"; Doug y Paul vuelven a sacar su artillería riffera en un tema que entra en tu cabeza como Pedro por su casa, una buena hostia en la face. Y la verdad, poco más que decir. La cosa va siguiendo con "Hard and Fast" (que hace honor a su nombre, tema jevorro total) y "Stand your Ground" (más de lo mismo, con los cojones de acero inoxidable de Saxon como estandarte) como partes destacables, canciones que siguen sonando atronadoras e inspiradas. Pero por ahí tenemos "Eye of the Storm", "Top of the World" y "To The End" que ya suenan algo más planetes. Con un sonido fantástico, una producción soberbia, pero temas que pasan sin pena ni gloria y que dejan paso al curioso cierre del disco con "Kingdom of the Cross" tema que me suena como muy manowaresco, de ritmo pausado y contando una historia con una elegancia y una sobriedad totales para ir cerrando lo que ha sido el nuevo ataque de Saxon.

Total, Saxon han cumplido, de sobra, con lo esperado. Sí, se notan puntos de conformismo y piloto automático en algunos temas, pero tras 21 discos lo raro sería que no aparecieran. Al final nos queda un buen sabor de boca, como siempre con los sajones y tenemos un puñado de temas tremendamente disfrutables que de buen seguro gozaremos de ver en directo si tenemos la ocasión de engancharlos en algún lado. El disco está perfectamente al nivel de Sacrifice al que le vi lo mismo, mezcla de hits y temas prescindibles, si sumáramos lo mejor de ambos saldría una obra maestra. Sea como sea, buen trabajo Battering Ram. Larga vida a Saxon y al auténtico HEAVY METAL, colega. (7/10).

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