jueves, 26 de noviembre de 2015

Crítica de "Un candidato muy peludo" (Robert Stevenson, 1976)


por Möbius el Crononauta



Hace tiempo me embarqué en un viaje en el tiempo bastante brutal zapeando por el canal Disney. Y me topé nada menos que con el film (¡increíble trama política la del film, por cierto! Ríanse ustedes de Todos los hombres del presidente) llamado Un candidato muy peludo. Sí, amigos, la historia es tan alucinógena como el propio título. En definitiva, no era más que otro cutrefilm protagonizado por Dean Jones, un hombre con una causa en su vida: trabajar en pelis de la Disney, no matter what. Jones era todo un profesional; no le veréis llorando en los platós por estar encasillado. Sabía cuál era su misión en la vida. Gran tipo este Jones.




Desde luego eran tiempos extraños para la Disney; iban cuesta abajo mes a mes, y parecían rodar películas (la animación también estaba en crisis) como churros. Recuerdo que esas películas solían ser utilizadas para entreternos en viajes escolares, recreos lluviosos, o para rellenar cualquier tarde de sábado en las que nuestra querida tele estatal no supiera qué poner. Seguramente la mitad de las películas de Dean Jones deben estar nivelando mesas y sillas por todo el mundo.




Ciertamente no eran grandes películas, pero tenían más desmadre que cualquier tonto episodio de Hannah Montana. Increíble, cuando creíamos que ya nos habíamos librado para siempre del pesado de Billy Ray Cyrus, aparece su hija con sus anillos de celibato y demás cursiladas dominando las mentes de millones de niños por todo el mundo. Ojalá un día le pillen un vídeo casero porno a la maldita Hannah y Disney reine en las parrillas con un personaje menos irritante.




Un candidato muy peludo, amigos; eso sí rockeaba, aunque sólo fuera por el título. El espíritu de esas películas y esos títulos ya apuntaban a Rosendo, Barón Rojo o Gigatrón. Prefiero no pensar hacia dónde apunta el criarse con Hannah Montana. De hecho debería estar prohibido el uso del nombre de Hannah en cualquier tipo de entretenimiento infantil. ¡Hannah-Barbera, por Dios! Si ya no respetan ni a Hannah y Barbera es que el mundo está enfermo.




En fin, sintámonos peludos con los creadores de la mítica "Hair Of The Dog". Nazareth, increíble grupo, todo unos Deans Joness del rock, tuvieron sus baches creativos, pero no decidieron cambiar de rumbo haciendo rap metal o grabando discos con sonidos de batería absurdos. Nazareth también sabían lo que debían hacer. Gran banda sin duda.

Möbius el Crononauta

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