domingo, 29 de noviembre de 2015

Crítica de "La Visita" (M. Night Shyamalan, 2015): film review The Visit



por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC



Una carrera en picado que coge algo de resuello con este tétrico cuento y mecanismo de terror que tiene más de comedia negra que otra cosa.

Tras sus primeros trabajos Shyamalan fue saludado como el nuevo Hitchcock gracias a su poderosa imaginería y potencia visual, algo que conserva a fogonazos. Shyamalan siempre ha sido mucho mejor realizador que guionista y este problemilla provocó que se le acabara viendo el plumero, porque su indiscutible talento visual no podía tapar sus malos textos.


“La joven del agua” (2006), “El incidente” (2008), “Airbender, el último guerrero” (2010), “After Earth” (2013)… y ahora “La visita”. Parece que Shyamalan ha querido cobijarse en su género predilecto, el terror, y una historia sencilla y referencial para recuperar sensaciones, algo que ya intentó con “El incidente” pero no le salió del todo bien.




Una pequeña historia sin alardes, que pretende ingenio, un cuento de terror desde una pretendida e impostada sencillez.

Unos chavales van a visitar a sus abuelos, que no conocían por un conflicto familiar con su madre. Una vez allí la entrañable visita comienza a teñirse de oscuro ante el extraño comportamiento de unos ancianos que parecen tener síntomas de demencia.

Shyamalan apuesta por la dirección pseudodocumental o amateur, un artificio manido que nunca me ha convencido por lo antinatural y artificioso que resulta en su pretendido realismo. Se quiere que veamos solo lo que muestran las cámaras de los niños como si fuera un documental al uso, una grabación de ellos, para sostener la narración, pero esto lleva a muchos momentos absurdos y poco creíbles donde lo último que harías sería llevar la camarita encendida y, lo que es peor, perfectamente encuadrada. Una aspiración en plan “El proyecto de la bruja de Blair” (Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, 1999).




Los personajes de Shyamalan son seres traumatizados que se redimen enfrentándose a su trauma a través de la aventura o el relato de terror, que adquieren sentido metafórico, representando el tormento interior de dichos personajes, saliendo liberados del envite. Del mismo modo, en esa aventura resulta clave conocerse a sí mismo y asumir lo que se es. Esta constante se cumple escrupulosamente en esta “La visita” con los dos niños protagonistas.

Además, el agua, elemento clave en el cine del director, vuelve a estar presente de una manera soterrada en la historia o cuento que utiliza la abuela para relatar un hecho trágico del pasado y que resulta esencial…

Shyamalan es un apologeta del presente, ya que en sus películas siempre está la idea de que todo se puede ir en cualquier momento (la familia, los seres que queridos…) por ello hay que valorarlo ahora.




Shyamalan hace uso de los cebos y los ecos para estructurar su historia, así como ejecuta un simpático juego de referencias cinéfilas y del cuento infantil en el género de terror. Por ello, la fase de exposición será importante, ya que en los detalles y descripción de personajes encontrará el sustento dramático y progresión de la misma una vez se vaya desarrollando la historia, y esos cebos que planta adquirirán todo su sentido.

El problema de todo esto es que Shyamalan, que no es un buen guionista, vuelve a recurrir a trucos y recursos poco elaborados o torpes en su texto para justificar ciertas cosas y poder sostener una narración que de otra forma no lo haría. Por ejemplo, el arbitrario e ilógico uso de internet y el Skype en el portátil y la ausencia de cobertura para intentar justificar el no uso de los móviles… Tiene narices.




Hay una buena progresión dramática y, sobre todo, de tono en la película. De la comedia, más o menos desenfadada, vamos pasando a una comedia negra y a un relato de terror puro poco a poco, salpicando la narración de momentos siniestros o extraños para ir creando el clima adecuado. De la frivolidad a la pesadilla macabra.

Lo más terrorífico de la película, sin lugar a dudas, son las apariciones de esa abuelita que interpreta Deanna Dunagan, que deja al abuelo interpretado por Peter McRobbie bastante desdibujado. Una abuela siniestra y terrorífica que deja momentos para el escalofrío. Sus apariciones nocturnas o la siniestra persecución bajo la casa mientras los niños juegan al escondite son buenos ejemplos.

Hay muchos homenajes al terror o los cuentos, que es algo muy socorrido en el cine de Shyamalan. “Psicosis” (Alfred Hitchcock, 1960), “La noche de Halloween” (John Carpenter, 1978), “El proyecto de la bruja de Blair”, “Hansel y Gretel”, “Caperucita y el lobo”, espectrales apariciones con sábanas… hasta se mencionará a Mel Gibson.





La parte final tampoco es lo más conseguido desde el punto de vista de la coherencia, pero deja momentos muy potentes.

Una reflexión sobre la necesidad de enfrentar nuestros miedos para superarlos, como en toda la obra de Shyamalan; así como el terror que provoca la demencia, que aunque al final no se confirme como tal, sí deja la idea expuesta.

En definitiva, una película que recupera en parte a Shyamalan, pero que no es nada del otro mundo. Una apañada cinta que quizá sirva para que el director recupere algo de confianza, aunque ha dejado claro que ha estado tremendamente sobrevalorado.

Jorge García

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