sábado, 28 de enero de 2017

Rammstein - Reise, reise (2004): Crítica review



por Edy Fernandes (@adylefer)
del blog Soonatas




Este es el último llamado al vuelo 270904 de Rammstein, la puerta número 4 es la designada para ingresar al avión que nos llevará a realizar un viaje muy alto, hará distintas escalas en varios destinos; no te desesperes si estas apurado, en el cómodo asiento se encuentra los audífonos que te acompañaran durante casi 48 minutos, ellos serán el medio por donde puedas escuchar una poderosa música, así que abróchate el cinturón y comencemos a volar con “Reise, Reise”.


Despegamos desde Málaga, ciudad andaluza donde se encuentra “El Cortijo Studio”, lugar donde se grabaron los once temas que conforman el cuarto álbum de estudio de la banda germana de metal industrial, que en esta oportunidad decidieron dar un pequeño giro al estilo que traían desde sus inicios, en “Reise, Reise” los sintetizadores pierden fuerza, la guitarra y la batería son los grandes protagonistas, mientras que en el fondo encontramos en varias canciones los sonidos sinfónicos interpretados por la “Deutsches Filmorchester Babelsberg”.




La canción que da nombre al álbum permite que despegue el avión; un corto redoble, el sonido del mar y unas gaviotas dan inicio a esta suave pieza que se asemeja a la apertura de su disco anterior “Mutter”. Un ambiente lleno de misterio envuelve “Reise, Reise”, que musicalmente contiene una fórmula similar a la encontrada en el famoso tema “Sonne”, ese coro en el fondo de ambas composiciones que suenan como el canto de sirenas, así como el cambio constante de ritmo que va de débil a fuerte, marcado por la batería de Christoph Schneider.

Hay muchas interpretaciones sobre el significado de su letra, para algunos toman la traducción literal del alemán “Viajar, Viajar”; sin embargo, “Reise, Reise” también es una antigua expresión usada por los marineros germanos, que quiere decir levantarse. Queda claro que la pieza trata sobre un viaje en el mar; se habla de la aproximación de un barco deducido de la palabra “Ahoi” que pronuncia varias veces Till Lindemann, que significa nave a la vista. La letra se refiere a un hombre de mar que va a algún tipo de lucha de la cual posiblemente no regrese, la frase “Und die Wellen weinen leise (y las olas lloran calladamente)” nos dan base para pensar eso, sobre todo si sumamos ese triste final interpretado por Christian “Flake” Lorenz con un acordeón. Recordemos que en el primer disco de Rammstein, “Herzeleid”, hay un tema titulado “Seemann”, que cuenta la melancólica historia de un marinero que más nunca volvió. ¿Habrá relación entre en ambas canciones?



Este avión pasa ahora por Rothenburg, el pintoresco poblado de Baviera donde ocurrió un suceso que inspiró la letra “Mein Teil”. Un terrible acto de canibalismo practicado por un individuo llamado Armin Meiwes fue lo que motivó a los integrantes de Rammstein a escribir una canción sobre un hombre que cocinó y se comió el pene de otra persona. Fue el primer sencillo que lanzó la banda para promocionar el disco. No tardaron en aparecer las protestas ante tan fuerte letra, sin embargo, Till Lindemann se justificó diciendo: - “esto sucedió realmente”. Rothenburg


“Mein Teil” es mencionada en el libro “1001 canciones que hay que hay que escuchar ante de morir”, del cual extraigo una cita ahí encontrada de una entrevista que le fue realizada a Christian “Flake” Lorenz publicada en “The Times”: -“La controversia es divertida, como robar una fruta prohibida. Pero tiene un fin, nos gusta que el público se enfrente a nuestra música, ellos se han vuelto más receptivos. Los fans pueden desconocer el significado de las canciones, más si no entienden el alemán, porque musicalmente es un ejemplo de la Neue Deutsche Härte (Nueva Dureza Alemana) melódica. Golpea repetidamente con la fuerza de un mazo, con una mezcla profunda y clara de incendiarios sonidos industriales y heavy metal. Lindemann ruge la letra como un loco acechando a su presa, y solo si se comprende lo que él dice, el mordaz sarcasmo sale a la luz: “Porque uno es lo que come, y tú sabes lo que es esto, es mi pieza (Mein Teil)”. Pesada en música, letra, mensaje e incluso en las imágenes del video que grabaron para su promoción.




El vuelo tiene como tercer destino las alturas del Tíbet, estamos buscando el significado de la canción que se llama “Dalai Lama”, descubrimos que nada tiene que ver con el líder del budismo tibetano y su entorno. La pieza es inspirada en el poema “Der Erlkönig (El Rey de los Elfos)”, escrito por Johann Wolfgang von Goethe en 1782. Un maravilloso riff de Richard Zven Kruspe acompaña la adaptación de esta joya de la literatura germana, aquello que era un caballo en la historia original sobre el cual vuelan un hombre y un niño, es cambiado por un avión. La amenaza de un espíritu traído por el viento invita al infante a acompañarlo. Un final dramático, el hijo muere en los brazos de su padre durante el viaje: “Doch die angst kennt kein erbarmen. So der vater mit den armen drückt die seele aus dem kind, diese setzt sich auf den wind… (Pero el miedo no conoce piedad. Así que el padre con los brazos saca el alma del niño, esta se posa en las nubes…)”.

Decidieron titular la canción “Dalai Lama” simplemente porque el líder espiritual del budismo tibetano tiene miedo a volar. Originalmente se llamaría “Flugangst” (Miedo a Volar), e incluso se pensó utilizar el nombre original del poema de Goethe, base inspiradora de este tema: “Der Erlkönig”, pero Rammstein lleva su sarcasmo hasta estos niveles.




Se dará inicio a un descenso, se necesita más oxígeno para poder recibir el tema “Keine Lust”, una pieza que se refiere al rechazo por los defectos físicos, en este caso, la obesidad. La letra es dura, sin metáforas, el mensaje es claro y directo: “Ich habe keine lust mich nicht zu hassen, hab keine lust mich anzufassen. Ich haette Lust zu onanieren, hab keine lust es zu probieren. Ich haette lust mich auszuziehen, hab keine Lust mich nackt zu sehen (Yo no tengo ningún deseo de no odiarme, pero no tengo ningún deseo de tocarme. Debería tener deseo de masturbarme, pero no tengo deseo de probarlo. Debería tener deseo de desnudarme, pero no tengo deseo de verme desnudo)”.

“Keine Lust” cuanta con una poderosa descarga, aquí el sintetizador de Christian “Flake” Lorenz es el responsables de la mejor parte de esta composición, sientes que te vuelves sangre cargada de colesterol, vas chocando con los obstáculos de las arterias afectadas por el abuso de grasas, comienzas ahogarte porque el oxígeno se acaba, el rasgueo de la guitarra y el redoble de la batería está deteniendo el corazón, un infarto es lo mínimo que puede ocurrir en este nuevo ascenso. Uno de los momentos de más clímax del disco.




El vuelo tiene un giro inesperado, Richard Zven Kruspe inicia la siguiente pieza con una guitarra acústica. En “Los” hay un cambio drástico en lo oído hasta ahora, Rammstein desea llevar un mensaje importante y no quiere distracciones musicales. El título de la canción es difícil de traducir, de la letra se puede interpretar que hablan de su propia razón de ser, sus inicios, su desarrollo y lo que buscan en definitiva con sus temas. Mencionan su deseo de libertad a través de la música, llevar sus ideas que fueron prohibidas, la censura se encargó de callarlos, pero su palabra seguirá sin pararse por tempestades. No son perfectos, estuvieron sin nombre pero ya lo consiguieron, algo sin canto, dicen ellos, pero con mucho sonido en unas melodías que te acompañaran para siempre.

“Los” es un mensaje, guitarra acústica que abre, acompaña y cierra, la batería de Christoph Schneider da la señal para que entren los demás instrumentos. Esta pieza en vivo suena más interesante.




Señores pasajeros, desde su ventanilla podrán ver cómo nos aproximamos al territorio de los Estados Unidos, Till Lindemann es el encargado de gritar: “We're all living in America, Amerika ist wunderbar. We're all living in America, Amerika, Amerika. (Todos estamos viviendo en América, América es maravillosa. Todos estamos viviendo en América, América, América)”.

“Amerika” es una crítica al modelo económico propiciado por los Estados Unidos, un rechazo al proceso de globalización que ha regado por el mundo las marcas e iconos comerciales creadas en este país. No debe ser un secreto la tendencia izquierdista que tienen los miembros de Rammstein, su disco anterior se encuentra la canción “Links 2 3 4”, en la cual expresan abiertamente: “Quieren mi corazón en la derecha pero yo no miro hacia abajo, el corazón late a la izquierda…”. “Amerika” es una de las mejores canciones del disco, hicieron un grandioso sonido que permite llevar con intensidad su mensaje, aprovechan para rechazar como todo el planeta bebe “Coca Cola”, que en África llegó “Santa Claus” e incluso que ahora en París vive “Mickey Mouse”. Para destacar el solo que realiza Christian “Flake” Lorenz con su sintetizador.





Como si estuviéramos en plena “Guerra Fría”, este vuelo sale de espacio aéreo de los Estados Unidos para tomar una ruta hacia Moscú. Estamos frente a la canción más electrónica del álbum, en la cual Till Lindemann lanza flores y dardos venenosos hacia la capital de Rusia: -“Diese stadt ist eine dirne, hat rote flecken auf der stirn, ihre zähne sind aus gold, sie ist fett und doch so hold. Ihr mund fällt mir zu tale wenn ich sie dafür bezahle, sie sieht sich aus, doch nur für geld. Die stadt die mich in atem hält. (Esta ciudad es una prostituta, tiene moretones en la frente, sus dientes son de oro, ella es gorda y muy amorosa. Su boca cae en mi valle cuando le pago por eso, se quita la ropa, lo que sea por dinero. La cuidad que quita el aliento)”.

“Moskau” hace una comparación entre la ciudad capital rusa y una prostituta, habla de su belleza, de su arquitectura, pero la majestuosidad se vende con facilidad, la corrupción y prostitución caminan por sus calles con toda libertad. En la pieza participa la vocalista Viktoria Fersh que muchos confunden con Yulia Vólkova del dúo pop t.A.T.u.




Ahora el avión debe ascender a una altura arriesgada, el octavo track de “Reise, Reise” trae una de las letras más interesantes del disco, “Morgenstern” habla sobre la fealdad, de cómo vivimos en un mundo donde las apariencias tienen gran importancia para la sociedad. La traducción del título quiere decir “Estrella de la Mañana” que se puede referir a Venus, el planeta que lleva el nombre de la diosa romana del amor, la belleza y la fertilidad. Una dura letra en la que se le pide a la estrella o a la diosa que transforme su horrible rostro en unas bonitas mejillas. El mensaje final es importante, la verdadera hermosura está en el interior de cada uno, es hacia donde deberíamos ver todos.

La aeronave empieza perder altura, la presión está afectando el fuselaje, mientras suena la grata sorpresa llamada “Stein Um Stein”, una letra inspirada en el cuento “El Barril de Amontillado” escrito por Edgar Allan Poe en 1846. Till Lindemann va desarrollando la claustrofóbica situación, aquella en la que un individuo decidió secuestrar a otro, este aún con vida va observando cómo es encerrado en paredes que se van levantando a su alrededor, alejándolo para siempre de la luz del sol. La interpretación te asfixia, te hace sudar, de cada gota de transpiración que cae al suelo se forma un charco que refleja tan dura situación, mientras suena con fuerza esta impecable interpretación.

El vuelo viene en picada, se respira miedo, el desenlace parece ser doloroso, la canción “Ohne Dich” así lo indica. Esta desgarradora canción habla de un hombre que se va imaginando sin su ser amado, su hora de muerte está cerca, le duele alejarse de quien ama tanto, es él quien se va. Una melancólica interpretación que hace congelar la lágrima que busca derramarse, ahogado ante la tristeza de aquella persona que dice su último adiós sin desearlo.




Suenan las alarmas, falta poco para el impacto, “Amour” es el último de los once temas, un título en francés para una canción en alemán, una letra que habla de lo terrible que puede llegar hacer el sentimiento más poderoso del mundo: “Die liebe ist ein wildes tier. Sie ahnt dich, sie sucht nach dir, nistet auf gebrochenem herzen, geht auf jagd bei kuss und kerzen. Saugt sich fest an deinen lippen, graebt sich gaenge durch die ripen, laesst sich. fallen weich wie schnee. Erst wird es heiss, dann kalt, am ende tut es weh (El amor es un animal salvaje. Él desconfía de ti, te busca, se anida en corazones rotos, va de cacería con besos y velas. Succiona fuerte tus labios, cava cazando las costillas, se deja caer suavemente como nieve. Primero, es caliente, después frío, al final lastima)”.

“Amour” comienza como gotas que quedan de una lluvia de otoño, es agua fría que relaja el cuerpo tenso. El bajo de Oliver Riedel va cerrando el cielo, nubes tormentosas se van colocando sobre nosotros, por momentos todo parece calmarse, pero el viento sopla y un rayo es el encargado de comenzar el huracán, su fuerza va empujando todo, la guitarra armada prepara todo su arsenal para un final lleno de descarga.




Este vuelo termina impactando, el avión no aguantó los cambios bruscos a los cuales fue sometido en cada una de las rutas asignadas. En el suelo se encuentran los restos de la aeronave, se puede ver como sobresale la “Caja Negra” que contiene la grabación completa de este vuelo 270904 de Rammstein, para muchos un descenso brusco con respecto a lo alto que voló las tres veces anteriores (“Herzeleid”, Sehnsucht”, “Mutter”) ; mientras que otros, donde me incluyó, pensamos que estamos frente a un viraje con sentido claro, búsqueda de equilibrio, es la solidificación de una banda que apenas estaba cumpliendo diez años llevando al mundo música en su idioma alemán, todo un reto. Fue una fórmula pensada para que sus mensajes se comprendan con mayor facilidad, bajaron el fuego electrónico para subir en la intensidad de las líricas, aprovechando mejor los recursos del heavy metal tradicional. “Reise, Reise” con seguridad no es su mejor disco, pero es una impecable producción que se convirtió en el viaje más importante de la banda.


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