domingo, 29 de enero de 2017

Crítica de la película "Moonlight" (Barry Jenkins, 2016): film review


por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC



La gran esperanza para todos aquellos que odian “La la land” (Dmien Chazelle, 2016) o le tienen manía. Una correcta película planteada como una especie de “Boyhood” (Richard Linklater, 2014) afromaericana que pretende ser un gran fresco de esa comunidad en los Estados Unidos siguiendo al joven Sharonne en tres edades distintas, la infancia, la adolescencia y la edad adulta. Un joven afromaericano gay.



Y hay mucha sensibilidad y sentido estético en la propuestas de Barry Jenkins, pero no está bien integrado su esteticismo con el fondo realista y duro de su historia, que es sencilla pero de ideas muy evidentes, que, en realidad, no cuenta nada nuevo en fondo y forma de los problemas de la adolescencia, sus miedos, complejos o la sensación de sentirse distinto con respecto a otros muchos títulos, y que ni siquiera es concluyente como retrato de la comunidad negra si lo comparamos de nuevo con otros films.




El mundo del hampa se cruza con la vida cotidiana, retratado en ese extraño primer plano secuencia donde conocemos a los protagonistas. Allí Juan (Mahersala Ali) se convertirá en una especie de figura paterna, esa que está ausente en su vida, para “Little” (Alex L. Hibbert). “Little” está interpretado por tres actores distintos en sus distintas edades, para lo que cambiará también de mote. “Little” en la infancia, “Chiron” (Ashton Sanders) en la adolescencia y “Black” (Trevante Rhodes) ya de adulto. Mantendrá su particular carácter silencioso, poco comunicativo, aunque variará su físico. Es gracioso comprobar que nuestro protagonista se muestra más abierto tras una buena comida.

Jenkins plantea su film como una especie de círculo vicioso e infernal donde la comunidad negra parece condenada a repetir los mismos errores, porque no hay otras salida, pero con redención. Es por ello que los paralelismos serán constantes, apareciendo muchas de las mismas ideas y personajes en los tres episodios, donde el chico protagonista acabará convertido en una especie de copia de aquel que fue su mentor y protector en la infancia (Juan)… Eternos Sísifos condenados en busca de redención.




Jenkins utiliza recursos muy definidos, especialmente interesantes son sus continuas panorámicas, con distintos sentidos. Unas veces son vinculadoras, cálidas, como con esa pareja que sirve de familia adoptiva; en otras retrata la perturbación, caos y locura de su entorno, de su vida con su madre… Un entorno demencial, duro, insensible, poco edificante, que lo zarandea, y en el que encuentra un pequeño oasis con un amigo y con esa pareja que lo acoge.

En otras ocasiones acercará la cámara a los cuerpos, en una confusa maraña esteticista de camaradería. El montaje también se usa en sentido expresivo, especialmente para el entorno materno.
En ocasiones, sobre todo el principio, Jenkins utiliza su cámara para adoptar el punto de vista de su personaje central, con una cámara al hombro, algo inestable, pero nunca molesta. Angulaciones que buscan de alguna forma la solidaridad con ese chico. Veremos a “Little” casi siempre en soledad, en tierra de nadie, paseos o caminos, en el andén de un metro, que lo cubren como un paréntesis.




Sus planos son sobrios, largos, con planos y contraplanos en conversación muy seguros y medidos, con travellings y, sobre todo, panorámicas para dar fluidez a su puesta en escena.

La playa será un lugar simbólico, de aprendizaje e iniciación, con dos personas importantes en su vida: su amigo y su protector.

Ese ritmo cadencioso, lento, tranquilo, logra una buena atmósfera, subrayada con el uso de los colores, esos fríos azules y unos cálidos ocres. Una película sin apenas trama, impresionista, que dedica más tiempo a indagar en los rostros el impacto de los sucesos que acontecen, pocos, que a crearlos o definir una narración. Es por ello que en ocasiones se hace algo morosa.




Una estética sofisticada, estilizada, que, como comenté, no encaja del todo bien con el fondo. Tiene una interesante estructura episódica, donde algunos personajes desaparecerán de la narración sin que se nos explique qué fue de ellos, como ocurre tantas veces en la vida. En cambio, hay aspectos algo forzados de guión, como esa historia con el matón de instituto y su resolución.

Debo destacar una escena especialmente, aunque muchas denotan sensibilidad y ternura. Es el último encuentro madre-hijo, una secuencia hermosa. Una escena destacada en una película donde destacan las miradas y los silencios.




No hay dogmatismo, no se pretende una crítica generalizada, una denuncia, es el retrato de un sufrimiento y sentimiento íntimo. Vidas remendadas, tristes, que sobreviven, siguen adelante, sin una pasión definida, tirando por donde pueden más que por donde quieren, pero encontrando en esa mediocridad la paz y la tranquilidad que les faltó en su infancia y adolescencia. Un planteamiento que es una de sus grandes virtudes.

Una buena película, realista, correcta, nada efectista, que huye de los lugares comunes sensibleros, pero que resulta poco novedosa, algo monótona y que en sus arranques poéticos desconcierta, en esa mala integración mencionada que le resta coherencia al conjunto. Una divergencia del estilo con respecto a lo que cuenta que transmite cierta frialdad, que no conectemos del todo en ocasiones. Donde a pesar de ser sutil lo sabemos todo, por lo que da la sensación de excesivo ensimismamiento, lentitud, que podríamos llegar a lo mismo con menos tiempo… Buena y sobrevalorada.

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2 comentarios:

  1. Está muy sobrevalorada,es de esas que dices.......bueno no esta mal............,pero no para tirar cohetes ni ponerla para los Oscars.Por cierto, aunque yo en tu quiniela he puesto mejor película la la land,yo soy de los que la odian,jejeje,las películas musicales ,directamente paso de ellas,menos Grease,el resto para los amantes del genero se las regalo.

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    1. Hiciste bien, Metaleros, la idea es que pongas la que crees que ganará no la que te guste, aunque puedes incluir las dos opciones.

      No soy tampoco muy de musicales, pero este me gustó mucho, la verdad.

      Un saludo!

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