viernes, 27 de enero de 2017

Steve Vai – Flex-Able (1984): Crítica review


by King Piltrafilla (@KingPiltrafilla)


En una entrada anterior, os hablaba yo de Yngwie Malmsteen. Uno de los descubrimientos que hice gracias a él fue la banda de Graham Bonnet, Alcatrazz, que me llevó a adquirir el fantástico No parole from rock’n roll así como el no menos imprescindible Disturbing the peace. Y fue con este segundo con el que se reveló ante mí un nuevo virtuoso de las seis cuerdas, el italoamericano Steve Vai, un, por aquel entonces, joven guitarrista que había conseguido encandilar al gran Frank Zappa, quien se lo llevó de gira con tan solo 20 años. En 1984 Steve había editado Flex-Able, un álbum en solitario que, a la vista -¿o debería decir al oído?- de lo que había hecho en Alcatrazz, prometía magia a raudales por lo que no dudé en adquirirlo tan pronto como me fue posible.


La portada fue diseñada por Steve Vai y realizada por el artista Raúl G. Gonzalez, y el disco editado por Urantia Records y distribuido en Europa por Food for thought, un sello que en aquellos años –al igual que Music for nations- nos permitió conocer lo que se estaba cociendo en los Estados Unidos, al margen de gigantes como Polydor o EMI. Grabado, mezclado y producido por Vai en un Fostex de 8 pistas en los Stucco Blue Studios –en realidad un cobertizo del jardín de su domicilio-, el álbum está lleno de colaboraciones, tanto de amigos del músico como de viejos conocidos de la banda de Zappa o instrumentistas que a partir de ese momento colaborarían con él en sus proyectos en solitario. Y es que este Flex-Able es mítico al ser la primera piedra de la carrera en solitario de un guitarrista genial. Sin embargo, se trata de una obra muy experimental, muy Zappa en la mayoría de temas, que debe degustarse en varias escuchas ya que –sobre todo para los amantes del heavy metal y el hard rock- se hace algo duro de digerir de golpe: En Little green men, por ejemplo, se puede advertir en un momento de la canción la melodía de Encuentros en la tercera fase, en Lovers are crazy hay un atisbo de Maria, de West side story... y los tres últimos temas –sobre todo There’s something dead in here- son infumables para un metalhead pata negra. También encontraréis flautas, trompetas, campanitas, sonidos guturales, cajas de ritmos o pasajes narrados... en fin, que aquí hay de todo amigos.




Más allá de diseñar la portada, grabar y producir el álbum, Steve –todo un Juan Palomo- tocó la guitarra, el bajo, los teclados y sintetizadores, la percusión, el piano y cantó. La lista del resto de colaboraciones es tan numerosa que no es cuestión de hacerla constar aquí –hay sitios en los que podéis consultarla si os interesa- pero no está de más destacar al teclista Scott Collard, a vocalistas como Irney Rantin y Ursula Rayven, a Stuart Hamm al bajo y a Chris Frazier en la batería. También aparece Pia Maiocco, bajista que estuvo en la primera formación de las Vixen y que no es otra que Mrs. Vai

Hay que decir que en 1988 se reeditó el álbum con una portada alternativa –y más bonita, es cierto-, pero en este caso prefiero ser de los que posee la original, fea pero con encanto.

El track list era:

A 
Little green men 
Viv woman 
Lovers are crazy 
Salamanders in the sun 
The boy/girl song 

B 
The attitude song 
Call it sleep 
Junkie 
Bill’s private parts 
Next stop earth 
There’s something dead in here 



Y ahora os adjunto el álbum entero para que lo disfrutéis en toda su extensión aunque para los amantes de la vertiente más guitarrera de Vai os recomendaría Viv Woman, Salamanders in the sun, The attitude song o Call it sleep

Feliz viernes!
@KingPiltrafilla








1 comentario:

  1. un pedazo de disco para los guitarristas como yo,y que se conocio despues de su Passion and Warfare que nos enamoró a todo el mundo.Un pilar del buen guitarrista y un disco a tener muy en cuenta en la discografia de steve vai

    ResponderEliminar