domingo, 22 de enero de 2017

Carta de Elvis Presley al presidente Nixon haciéndole la pelota: La otra cara de Elvis



Es diciembre del año 1970. Elvis Presley ha tomado un vuelo para entrevistarse con Nixon en la Casa Blanca. Ha prometido colaborar en su campaña (o guerra, sería mejor decir) contra las drogas en calidad de agente federal encubierto. Lleva un Colt del 45 para regalárselo al presidente, y eso es lo que hace tras las fotos del protocolo oficial. En este vuelo coge la pluma y escribe una carta al presidente para hacérsela llegar y hacérsela leer previamente al encuentro. Pero sus intenciones son, en el fondo, de lo más estrambóticas y rocambolescas (no "rockanrolescas"). Porque, señores, la verdadera finalidad de ese viaje, de esa carta, de esa entrevista, no es otra que hacerse con una placa de la oficina de Narcotráficos y Drogas Peligrosas que aún no tenía en su rica colección. Y es que Elvis por una placa o insignia que faltase en su colección mataba. Nixon no tuvo por más que complacer a la estrella del rock, que regresó de nuevo a Graceland más feliz que una perdiz.



He aquí la carta. No tiene desperdicio. El índice de peloteo y vanidad es difícilmente superable


Querido Sr. presidente:

Antes de nada, me gustaría presentarme. Soy Elvis Presley y le hago llegar mi admiración y el profundo respeto que me merece su cargo. Hace tres semanas hablé con el vicepresidente Agnew en Plam Springs y le transmití mi preocupación por nuestro país. La gente del mundo de las drogas, los hippies, el SDS, los Panteras Negras, etc., no me consideran su enemigo o, como lo llaman ellos, el establishment. Yo lo llamo América y lo amo. Señor, puedo ayudar a mi país, y para ello haré cuanto esté en mi mano. No tengo otras inquietudes o motivos que no sean ayudar a mi país. Así pues, no deseo recibir título ni nombramiento alguno. Puedo hacer más, y lo haré, si actúo como agente federal por mi cuenta, y echaré una mano a mi manera, comunicándome con personas de todas las edades. Antes que nada soy artista, pero solo necesito una acreditación como agente federal. Voy en avión con el senador George Murphy y hemos estado abordando los problemas a los que se enfrenta nuestro país.

Señor, me alojaré en el Washington Hotel, habitación 505-506-507. Tengo a dos hombres que trabajan conmigo, llamados Jerry Schilling y Sonny West. Me he registrado bajo el nombre de Jon Burrows, y estaré aquí durante el tiempo que haga falta para conseguir las credenciales de agente federal. He estudiado a fondo el consumo de estupefacientes y las técnicas comunistas de lavado de cerebro, me encuentro en medio del meollo y puedo hacer un gran bien y lo haré.

Estaré encantado de echar una mano siempre y cuando lo mantengamos en secreto. Que me llame alguien de su equipo, o quien usted quiera, a cualquier hora del día de hoy, esta noche o mañana. Me han nombrado uno de los Diez Jóvenes más Sobresalientes de América. Recibiré el galardón el 18 de enero del próximo año en mi ciudad natal, Memphis, Tennessee. Le enviaré una breve autobiografía mía para que entienda mejor esta proposición. Me encantaría que nos viéramos para poderlo saludar, si no está demasiado ocupado.

Con mis respetos,
Elvis Presley

P. D.: He podido saber que usted también fue uno de los Diez Jóvenes más Sobresalientes de América.

Tengo un regalo personal que me gustaría entregarle. Puede aceptarlo o se lo puedo guardar yo hasta que lo desee.

ZR

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