domingo, 8 de enero de 2017

Crítica de la película Smash Cut (Lee Demarbre, 2006): review


by King Piltrafilla (@KingPiltrafilla)




Smash cut es una cinta gore que auguraba una tarde sanguinolienta y llena de sobresaltos. El título viene de una técnica cinematográfica en la que una escena se corta súbitamente pasando a otra que no continúa la acción, por ejemplo cuando un hacha cae sobre el cuello de una desdichada y justo antes de que oigamos el golpe se nos muestra a un padre de familia y sus hijos desayunando alegremente en su casa con música clásica de fondo mientras el pequeñín se pregunta alegremente dónde está mamá. Pues bien, esta Smash cut nos cuenta cómo Able Whitman, un realizador que ha perdido el favor del público y la crítica –acaba de estrenar una horrible cinta llamada Terror Toy en la que los efectos especiles parecen haber sido diseñados por un niño de guardería- tiene un accidente de tráfico con una stripper que ha conocido en el local en el que acostumbra a hacer los castings de sus películas. A resultas de ello, la bailarina fallece y el memo de Whitman no tiene otra ocurrencia que esconder el cadáver y utilizarlo como atrezzo de su nuevo film.


Pese a lo estúpido de la idea, no sólo no se da cuenta nadie sino que todo el mundo alaba la nueva carga de realismo que impregna su nueva obra. Así que Able se da cuenta de que la única manera de recuperar el éxito es utilizar cuerpos reales en sus películas y comienza una nueva carrera aprovechando para vengarse –tanto del público como de la industria- de todos cuantos le habían criticado. Mientras, una reportera y un detective meten sus narices en los planes del director tan concienzudamente que la periodista acabará de protagonista en la nueva película de Whitman, lo que no será nada bueno para su salud.







Pues bien, amiguitos, os diré que –escondida tras ese argumento prometedor y valiéndose del reclamo de la conocida actriz porno Sasha Grey- Smash cut pretende atraer al potencial espectador friki de este tipo de cintas que ante la perspectiva de ver tetas y vísceras babeábamos de placer e ilusión al creer que íbamos a presenciar una gran película. Por el contrario, después de verla –sin mi acostumbrada copa de ron dominical, cosas de la dieta– he podido constatar de que Smash cut es una mala película, una cinta mal hecha, con toneladas de sangre –eso sí- pero sin un ápice del humor negro que podíamos imaginar al leer la sinopsis. Así pues, el resultado final –uno ya no sabe si era eso lo que se pretendía en realidad- es como el de la denostada obra de Able que inicia la cinta, la infame Terror Toy. En fin, que no os perdéis nada si no la veis.

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