jueves, 14 de julio de 2016

Crítica de "Ciudadano X" (Chris Gerolmo, 1995): Review


por Möbius el Crononauta



Creedme. Lo recuerdo como si fuera hoy: las noticias abrían con la detención de un asesino en serie en la extinta Unión Soviética. Andrei Chikatilo, el "carnicero de Rostov", que durante casi quince años había campado a sus anchas asesinando a mujeres y niños ante la impotencia de la policía y el encubrimiento de las autoridades, que afirmaban que seres semejantes sólo podían existir en la decadente cultura occidental.



Ciudadano X es un film realizado para la televisión que narra los acontecimientos acaecidos en aquella época. Un joven ayudante forense, Victor Burakov, es asignado como jefe de una investigación criminal cuando varios cuerpos son encontrados en los alrededores de Rostov. Un cínico coronel, Mihail Fetisov, su inmediato superior, será su apoyo en la sombra, aunque siempre guardándose las espaldas. De ambos dependerá que el temible asesino sea capturado lo antes posible.
El actor norirlandés Stephen Rea interpreta a Burakov, un novato y sensible detective que sin embargo dará muestras de poseer una gran intuición y una perseverancia a prueba de bombas. Fetisov, interpretado por el gran Donald Sutherland, irá desarrollando, poco a poco, y a su manera, una especie de querencia por Burakov, quién se verá enfrentado a la incompresión de los políticos soviéticos y a los pocos medios con los que cuenta la policía para un caso tan estremecedor y difícil. Cuerpo tras cuerpo, y año tras año, Burakov se ve abrumado por la carga de saber que un asesino anda suelto y sus esfuerzos no bastan para atrapar al criminal.

El actor inglés de carácter Joss Ackland, especializado durante los 80 y primeros 90 en interpretar a tipos maquiavélicos y malvados, especialmente si eran soviéticos, es el camarada Bondarchuk, brazo fuerte del partido en Rostov y representación de todo lo negativo que encarnaba la burocracia comunista. Burakov se verá obligado a mantener batallas personales con Bondarchuk para tratar de conseguir apoyo y medios.




El último personaje clave en el grupo de la caza al hombre será el psiquiatra Bujanovsky (un, como siempre, más que eficiente Max Von Sydow), cuya ayuda resultará indispensable para resolver el caso. El secundario Jeffrey DeMunn interpreta al asesino Chikatilo.

La caza del asesino se convierte en un extraño juego de ajedrez donde las jerarquías entre reyes y peones se entremezclan con las actuaciones del solitario rey negro, siempre esquivo, a quién sin embargo se llegará a poner en jaque en más de una ocasión.




Dejando aparte consideraciones históricas, ya que tenemos entre manos una historia real, un gran acierto del film es haber dramatizado la historia entorno al detective Burakov y su titánica tarea de dar con el carnicero de Rostov. Lejos de ser el típico héroe incólume a golpes o muertes, el personaje de Rea siente en su propia carne el dolor de las familias, y llega a derrumbarse en más de una ocasión. Es en esos momentos cuando el aparentemente frío Fetisov acudirá en su ayuda, aunque siempre de una forma distante. Fetisov es, al fin y al cabo, un hombre del sistema, pero lo suficientemente inteligente y humano como para comprender las tribulaciones de su joven detective. Así, a lo largo de la cinta los dos personajes irán interaccionando y conociéndose mejor, aprendiendo el uno del otro, llegando a formar un equipo policial casi perfecto. Como dice el psiquiatra Bujanovsky, "entre los dos forman ustedes una persona excelente".

Dejando de lado las sólidas interpretaciones de los actores, Ciudadano X goza además de un magnífico planteamiento y una dirección de gran talento. Tras ambos aspectos se encuentra el desconocido Chris Gerolmo, en cuya escasa carrera destaca haber escrito el guión de Arde Mississippi. Realmente me resulta incomprensible que todo el talento de que ha hecho gala este hombre se haya reducido a unos cuantos guiones y películas y una participación en una serie de televisión.




Ciudadano X fue el segundo y último film que Gerolmo dirigió, siempre para la televisión, sin haber llegado a dar el salto a la pantalla grande. Y realmente es una lástima, en la susodicha cinta muestra un potencial como director enorme. Capaz de dotar a las escenas de un gran poder visual, domina el lenguaje técnico de tal modo que podemos seguir la narración sin que medie palabra alguna, como en el viejo cine mudo. Las dramáticas escenas donde Stephen Rea va llamando de puerta en puerta dando la noticia de la muerte a los familiares de los niños y niñas muertos estremece de lo bien rodada que está. El uso de Gerolmo de la imaginería es, por otro lado, tan preciso, que sólo un cartel en la pared nos indica que el régimen soviético ha caído.




Finalmente, en un película centrada en un serial killer, es curioso ver cómo las escenas de los asesinatos apenas sí contienen violencia, y están rodadas de tal manera que llegan incluso a resultar poéticas, inocentes podría decirse, logrando una fuerte contraste con el hecho en sí, la brutal violación y asesinato de niñas.

Ciertamente Ciudadano X no resulta un telefilm al uso, y realmente lamento que Gerolmo no diera el gran salto como director al cine, habría resultado muy interesante ver su evolución como cineasta.

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